
La Tierra se formó casi por completo a partir de material rocoso del Sistema Solar interior, con una aportación prácticamente nula de los cuerpos ricos en carbono y agua que poblaban las regiones externas. Esa es la conclusión central de un estudio liderado por Paolo Sossi y Dan Bower, investigadores de la ETH Zurich, publicado en la revista científica Nature Astronomy y reseñado por Popular Mechanics.
El trabajo se apoya en el análisis de anomalías isotópicas nucleosintéticas: variaciones sutiles en la composición de isótopos que distintos procesos de formación estelar dejan como huella en los materiales rocosos. Sossi y Bower examinaron esas huellas en meteoritos y fragmentos planetarios, entre ellos restos del asteroide Vesta y muestras originadas en el Marte primitivo. El resultado apunta a que los materiales procedentes de más allá de la órbita de Júpiter no tuvieron participación real en la construcción del planeta.
PUBLICIDAD
El Sistema Solar primitivo se dividía en dos grandes zonas: la interna, donde se gestaron la Tierra, Venus y Marte, y la externa, habitada por cuerpos con altas concentraciones de agua y carbono. Júpiter actuó como barrera gravitacional entre ambas regiones.
Al formarse, inmensas cantidades de gas y polvo —en su mayoría sobrantes de la formación del Sol— se concentraron por gravedad hasta dar forma al gigante gaseoso. Su masa fue tan extrema que desgarró la nube molecular que incubaba el sistema planetario y, aunque estuvo cerca de convertirse en estrella, quedó como planeta con una gravedad suficiente para bloquear el paso de materiales externos hacia la región interior.
PUBLICIDAD
La dicotomía isotópica y el origen del material terrestre
Esa separación física tiene su correlato en la composición de los meteoritos. Los de origen exterior, denominados carbonáceos, contienen agua, carbono y cóndrulos —fragmentos incrustados de otras rocas carbonáceas como el diamante y el grafito— atrapados durante su formación. Los de origen interior, los no carbonáceos, son pobres en carbono. La diferencia entre ambos grupos, conocida como dicotomía isotópica, fue la herramienta que permitió a los científicos rastrear la procedencia del material que construyó la Tierra.
La pregunta de si algunos protoplanetas o asteroides ricos en carbono lograron sortear el escudo gravitacional de Júpiter e incorporarse a la formación terrestre había sido debatida durante décadas. El estudio la responde con precisión: esa “fuga” fue muy limitada. “Todos los elementos, más allá de su naturaleza geoquímica o nucleosintética, registran un mismo origen isotópico”, afirmaron Sossi y Bower. La composición isotópica de la Tierra es, en ese sentido, homogénea.
PUBLICIDAD
Carbono escaso y el interrogante sobre la vida
La formación del planeta demandó entre 30 y 40 millones de años de acreción, un proceso de violentas colisiones entre cuerpos rocosos que tuvo lugar hace 4.600 millones de años. El material que no se integró al planeta quedó disperso como asteroides y meteoritos, muchos de los cuales cruzan hoy órbitas interiores o impactan contra superficies planetarias.
Si bien los materiales que construyeron la Tierra son heterogéneos en su naturaleza física, el planeta presenta una homogeneidad compositiva que tiene una consecuencia directa: la escasa presencia inicial de carbono. Eso abre un interrogante sobre cómo surgieron después las moléculas orgánicas y las condiciones para la vida.
PUBLICIDAD
La hipótesis dominante, de acuerdo con la revista, sostiene que el agua y parte del carbono necesario llegaron en las etapas finales de la formación planetaria, o tras su consolidación, a través de impactos de cometas y asteroides provenientes del Sistema Solar exterior.
Para Sossi y Bower, la identificación de la dicotomía isotópica marca “una revolución en nuestra comprensión de la procedencia de los materiales planetarios y de la evolución espacio-temporal del Sistema Solar temprano". Los meteoritos, en ese marco, conforman dos poblaciones distinguibles por su composición isotópica y retratan una frontera efectiva en el reparto de materiales de la nebulosa protoplanetaria.
PUBLICIDAD

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El ajolote, la salamandra que puede regenerar distintas partes de su cuerpo y enfrenta la extinción en estado salvaje
Investigadores y especialistas en herpetología, explicaron que la presencia natural de este anfibio quedó restringida a pocos sitios del sur de Ciudad de México, en un escenario marcado por la contaminación, la pérdida de hábitat y la introducción de otras especies

Un grupo de alumnos de primaria diseñó un dispositivo que mide el ruido en clase
El aparato detecta el volumen del aula y muestra alertas visuales para ayudar a ordenar la clase. Un profesor de ciencias y alumnos de quinto grado del Instituto Grilli de Monte Grande, explicaron en Infobae a las 9 cómo funciona

Un estudio reveló cómo el agua, el hielo y el aire mueven el centro de masa de la Tierra
Una investigación liderada por la NASA calculó con mayor precisión las oscilaciones milimétricas del geocentro, una referencia necesaria para los sistemas de posicionamiento, altitud y cartografía

Del árbol al suelo: cómo cambió la locomoción de los primeros antepasados humanos
La Universidad del Sur de California examinó con tomografías fósiles de Australopithecus y de los primeros representantes del género Homo, datados entre 1,5 y 3,7 millones de años

Un estudio revela el principal obstáculo para construir ciudades en la Luna: el recurso crítico que se podría agotar
El desarrollo de asentamientos permanentes en el satélite terrestre enfrenta una barrera. Un análisis publicado en la revista Frontiers in Space Technologies examinó este proceso




