Científicos detectaron señales de canibalismo entre orcas y analizaron sus repercusiones ecológicas

Según informó Science Focus, la identificación de aletas con marcas de mordidas de otros ejemplares lleva a los investigadores a evaluar los riesgos para las crías y los factores que refuerzan la cohesión familiar en estos mamíferos marinos

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Las aletas halladas con marcas de dientes en una isla aislada sugieren comportamientos depredadores inéditos entre ejemplares de orca (AP)
Las aletas halladas con marcas de dientes en una isla aislada sugieren comportamientos depredadores inéditos entre ejemplares de orca (AP)

En las costas del noroeste asiático, un hallazgo reciente alertó a la comunidad científica internacional. Dos aletas de orca halladas en una isla remota muestran marcas de dientes, lo que apunta a comportamientos depredadores entre ejemplares de orca.

Este descubrimiento, documentado por el equipo de la profesora de biología Olga Filatova de la Universidad del Sur de Dinamarca, plantea nuevas preguntas sobre la dinámica social y ecológica de esta especie marina.

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El reporte, difundido por la revista británica Science Focus, detalló la reacción de la científica al recibir las imágenes enviadas por su colaborador Sergey Fomin. Filatova reconoció: “Cuando encontró el primero, fue muy sorprendente. Realmente no creíamos que algo así pudiera ocurrir en nuestra vida, pero parece que sí”.

Aunque resulta inesperado en orcas, el canibalismo es un comportamiento documentado en muchas especies como estrategia de supervivencia. Serpientes, mantis religiosas y tiburones toro, cuyas crías incluso se devoran entre sí dentro del útero materno, presentan conductas similares. Este marco ayuda a situar el hallazgo de orcas dentro de un patrón más amplio de interacciones predatorias naturales.

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Evidencia sin precedentes en los ecosistemas del noroeste asiático

Las aletas, halladas en diferentes puntos de una isla remota, muestran marcas claras de dientes de otras orcas. El análisis genético estableció que ambas correspondían a orcas residentes, una población piscívora que vive en grupos familiares muy cohesionados.

La investigación liderada por Olga Filatova utiliza análisis genético para confirmar que las aletas corresponden a orcas residentes jóvenes (REUTERS)
La investigación liderada por Olga Filatova utiliza análisis genético para confirmar que las aletas corresponden a orcas residentes jóvenes (REUTERS)

Según la profesora y el Departamento de Biología de la Universidad, los principales sospechosos serían orcas transitorias, una variedad que comparte el mismo hábitat, pero que caza mamíferos marinos como focas, leones marinos y otras ballenas.

El hallazgo cobra interés porque, aunque existen claras diferencias en conducta y dieta, residentes y transitorias pertenecen a la única especie identificada como Orcinus orca. Desde el punto de vista taxonómico, el ataque de una orca a otra se considera canibalismo, a pesar de las profundas diferencias sociales y de comportamiento entre los grupos.

De acuerdo con información complementaria de National Geographic, mientras que las residentes mantienen estructuras familiares rígidas y cooperativas, las transitorias patrullan el océano en grupos reducidos y altamente letales.

La interacción detectada plantea cuestionamientos sobre si deberían considerarse realmente la misma especie, ya que estas poblaciones no se perciben como iguales ni comparten vínculos sociales: “Para los grupos transitorios, las orcas residentes son simplemente presas”, explicó Filatova a National Geographic.

Dinámica social y riesgos para los juveniles

Filatova señaló que el fenómeno podría estar ligado a las grandes concentraciones sociales de orcas residentes, frecuentes durante las temporadas de reproducción. En estos encuentros, decenas de familias se reúnen y las crías, a veces, se ven separadas de la protección de su grupo.

orcas
El estudio distingue entre orcas residentes piscívoras y transitorias cazadoras de mamíferos marinos, ambas compartiendo el hábitat del Pacífico Norte (AP)

Creo que esta es la forma más fácil para que los mamíferos carnívoros ataquen a las crías, simplemente porque todos los demás están ocupados”, sostuvo Filatova en diálogo con Science Focus.

Fomin detectó una de estas reuniones masivas pocos días antes de localizar la segunda aleta. Según Filatova, ambas pertenecían a animales jóvenes. El hecho de que las aletas estuvieran seccionadas y no mordisqueadas es relevante: las orcas tienden a arrancar las aletas de sus presas para acceder a la carne que se encuentra debajo, descartando las partes menos valiosas energéticamente.

Implicancias ecológicas y evolución social

La presión de depredación entre distintos grupos de orcas podría explicar la estructura social, cohesiva, de las comunidades residentes. Filatova destacó: “Estos residentes son tan estables por una razón en particular: necesitan protegerse”.

Una orca blanca y negra nada bajo el agua en un entorno azul claro con cardúmenes de peces y algas. La luz del sol se filtra desde la superficie.
El hallazgo plantea nuevas preguntas sobre el equilibrio ecológico en el Pacífico Norte y el impacto de las interacciones entre poblaciones de orcas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigadora afirmó que la convivencia entre residentes y transitorias se remonta a unos 100.000 años, cuando las primeras colonizaron el Pacífico Norte y entraron en contacto con poblaciones ya asentadas. “La cohesión familiar extrema que se observa en la actualidad podría ser resultado directo de esa presión evolutiva", según analizó la especialista.

Precaución ante la interpretación de los datos

A pesar de la magnitud del hallazgo, Filatova y su equipo remarcaron la necesidad de cautela. Solo se dispone de dos aletas como evidencia directa, lo que impide saber si este comportamiento es reciente o si había pasado inadvertido hasta hoy. “Aún se desconoce si esto representa un cambio de comportamiento reciente o algo que siempre ha ocurrido sin ser detectado”, puntualizó la investigadora a Science Focus.

El trabajo de Filatova y Fomin abre nuevas líneas de investigación sobre la interacción entre poblaciones de orcas y sus estrategias de supervivencia. El hallazgo plantea interrogantes sobre el equilibrio ecológico en las aguas del Pacífico Norte y la adaptación social de una de las especies más estudiadas del reino marino.

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