
Una decisión trivial, como elegir qué desayunar, puede transformarse en un dilema interminable para quienes sienten que nunca tienen suficiente información para estar seguros. En esa aparente simpleza se esconde uno de los mecanismos más estudiados por la ciencia del comportamiento: la indecisión crónica asociada al trastorno obsesivo-compulsivo.
Un equipo internacional encabezado por Magdalena del Río acaba de identificar el sesgo mental que sostiene este fenómeno, según publicó la revista Nature Human Behaviour. El hallazgo principal: las personas con síntomas obsesivo-compulsivos tienden a subestimar la importancia de la información más reciente al tomar decisiones, lo que las lleva a acumular datos de manera excesiva y a sentir menos confianza en sus elecciones.
La investigación, realizada por científicos de University College London, rastreó cómo miles de personas integran nueva información en el proceso de decidir bajo incertidumbre. El equipo diseñó una tarea en la que más de 5.200 voluntarios debían elegir entre dos opciones después de consultar cuanta información desearan. El resultado fue claro: la mayoría de los participantes daba más peso a los datos recién obtenidos —un fenómeno conocido como “sesgo de recencia”— al momento de decidirse.

“Mostramos que la integración de la información presenta un fuerte efecto de recencia, donde la información más reciente tiene un impacto mucho mayor en decidir, y cuándo decidir, que la información más lejana”, explicaron del Río y sus colegas en el artículo original. Este patrón no se explicaba por olvido, ya que toda la información permanecía visible durante el ejercicio.
Obsesiones, indecisión y exceso de información
El estudio reveló que este sesgo de recencia no se distribuye igual en toda la población. Las personas que puntúan alto en síntomas obsesivo-compulsivos (OC) muestran una clara tendencia a recopilar más y más información antes de tomar una decisión, sin mejorar por ello la precisión de sus respuestas. Según los científicos: “Los participantes con mayores síntomas obsesivo-compulsivos recopilaron más evidencias antes de tomar una decisión, sin que ello supusiera diferencias en la precisión de esas decisiones”.
La clave, según los modelos estadísticos empleados, está en el peso que estas personas asignan a la información más actual: “Los síntomas obsesivo-compulsivos se asociaron con una reducción en la ponderación de la evidencia previa y, especialmente, de las actualizaciones en la fuerza de la evidencia, en la decisión de comprometerse con una elección”, detallaron los autores en el artículo. Esta alteración, añaden, se refleja también en la confianza subjetiva de los afectados.

Menos confianza, más dudas
La investigación encontró que quienes presentan síntomas OC altos reportan menos confianza en sus decisiones. Los análisis muestran que esta baja confianza está parcialmente explicada por la menor atención dada a la información recién adquirida. “Esto significa que el espectro obsesivo-compulsivo no solo se relaciona con la tendencia a recopilar más información de forma indecisa, sino también con una falta de confianza”, sintetizaron los investigadores.
El fenómeno no se limita a pacientes con diagnóstico de trastorno obsesivo-compulsivo. Los experimentos de laboratorio, que incluyeron personas con ansiedad generalizada (GAD) y controles sin patologías, confirmaron que el sesgo de integración atenuada de la evidencia reciente se observa en distintos cuadros clínicos y también en la población general.
“El peso de la información reciente vuelve a ser el predictor principal de la decisión de detener la búsqueda de información”, informó el equipo de del Río. El efecto resulta más marcado en quienes exhiben obsesiones que en quienes presentan compulsiones, según la escala clínica utilizada.

El cerebro indeciso: señales en la corteza mediofrontal
Para entender el correlato cerebral de este proceso, los autores recurrieron a la magnetoencefalografía (MEG). El análisis permitió identificar una señal neural asociada a la integración de la información más reciente, localizada en áreas mediofrontales del cerebro. En individuos con síntomas OC elevados, esta señal se encuentra atenuada, lo que sugiere un procesamiento alterado de la evidencia reciente al decidir.
“Las representaciones de la actualización de la evidencia estaban atenuadas en los participantes con altos síntomas obsesivo-compulsivos, y esta atenuación era pronunciada en áreas mediofrontales, lo que sugiere que la indecisión observada podría originarse en un procesamiento alterado”, detalló el equipo.
El estudio sugiere que el sesgo de recencia y su atenuación funcionan como posibles biomarcadores conductuales y neurales de la indecisión patológica. Según los autores, este fenómeno podría observarse en diferentes grados a lo largo del espectro obsesivo-compulsivo y en otros trastornos relacionados con la ansiedad. Esta evidencia abre la puerta a nuevas estrategias de intervención conductual y neurocognitiva para quienes sufren indecisión crónica.
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