
En el Ártico, las brújulas dejaron de señalar el mismo lugar. Quien dependa de un norte fijo para orientarse hoy se enfrenta a un fenómeno inquietante: el polo norte magnético de la Tierra ya no está donde solía estar. Desde su primer registro en 1831, este punto invisible ha recorrido más de 2.200 kilómetros, acercándose cada vez más a Siberia y alejándose del Ártico canadiense. Este desplazamiento, lejos de ser una simple curiosidad geográfica, exige que la aviación mundial, la navegación marítima, las redes eléctricas y hasta los teléfonos móviles se adapten para evitar errores y vulnerabilidades.
El polo norte magnético es el punto hacia donde apuntan todas las brújulas del planeta, pero su ubicación varía con el tiempo. Su movimiento responde a los complejos flujos de hierro líquido que circulan a más de 5.000°C en el núcleo externo de la Tierra. Lo que durante décadas fue un desplazamiento relativamente constante, se aceleró a finales del siglo XX hasta alcanzar velocidades de 60 kilómetros por año. Sin embargo, los datos más recientes confirman la mayor desaceleración jamás vista: hoy, el polo se mueve a unos 35 kilómetros anuales.
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“El comportamiento actual del norte magnético es algo que nunca habíamos observado antes”, explicó William Brown, modelador del campo geomagnético global del British Geological Survey (BGS) a Smithsonian Magazine.

Un desafío para la tecnología y la seguridad
El desplazamiento del polo magnético no es solo una rareza científica. Cada cinco años, organismos como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos y el British Geological Survey publican el World Magnetic Model (WMM), la referencia oficial para sistemas de navegación aérea, marítima, militar y de consumo masivo. La última actualización, WMM2025, lanzada en diciembre de 2024, incorpora por primera vez una versión de alta resolución que reduce el margen de error de 3.300 a 300 kilómetros en el ecuador.
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“El cambio al nuevo modelo debería ser una transición fluida para los usuarios de GPS; con la actualización, los científicos verificaron la precisión de las predicciones del modelo anterior sobre dónde terminaría el norte magnético en 2025”, afirmó el Dr. Arnaud Chulliat, investigador principal de la Universidad de Colorado Boulder y de la NOAA.
Los sistemas de navegación de aviones, barcos, teléfonos móviles y autos dependen de este modelo. Para la mayoría de las personas, el impacto del movimiento es casi imperceptible en la vida cotidiana. Pero para trayectos largos, vuelos polares o rutas marítimas, un modelo desactualizado puede generar desvíos de decenas de kilómetros o problemas críticos de orientación.
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Vulnerabilidades en un mundo digitalizado
El campo magnético terrestre actúa como un escudo natural que protege a la Tierra de la radiación solar. Variaciones en su intensidad pueden amplificar los efectos de tormentas solares sobre redes eléctricas y telecomunicaciones. La interacción entre el campo magnético terrestre y las tormentas solares puede generar corrientes geomagnéticas en las redes eléctricas, aumentando el riesgo de interrupciones en el suministro. Un antecedente concreto fue el apagón de nueve horas en Quebec en 1989, causado por una tormenta solar.
Además, la actualización del WMM identifica las llamadas “zonas de apagones magnéticos”, regiones cerca de los polos donde las brújulas pierden fiabilidad. Esta información resulta clave para planificar rutas aéreas y misiones científicas en el Ártico.
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Un futuro imprevisible para el norte magnético
Los científicos reconocen que las causas exactas detrás del cambio de velocidad y dirección del polo magnético aún no se comprenden totalmente. “El campo magnético se está debilitando en Canadá, pero se está intensificando alrededor de Siberia, y eso atrae el polo magnético hacia Siberia”, explicó Ciarán Beggan, geofísico del British Geological Survey.
El avance del polo magnético no solo afecta a la orientación de los dispositivos. La actualización afecta directamente a sistemas de navegación de aviones, barcos, dispositivos móviles y redes eléctricas. Para expertos y autoridades, seguir el movimiento del polo y actualizar los modelos predictivos es esencial para evitar riesgos en infraestructuras críticas y actividades estratégicas.
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Aunque no se prevén cambios abruptos en los próximos años, la incógnita sobre el futuro del campo magnético sigue vigente. La próxima revisión del World Magnetic Model está prevista para 2030, salvo que se detecten nuevas anomalías que obliguen a una actualización anticipada.
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