
El futuro inmediato de los trabajos extravehiculares en la Estación Espacial Internacional enfrenta un giro inesperado: un problema médico a bordo ha obligado a la NASA a cancelar la primera caminata espacial del año y la agencia evalúa el retorno anticipado de los astronautas a la Tierra.
La decisión modifica el cronograma de labores de mantenimiento y modernización programadas para las próximas jornadas, situación confirmada por la propia agencia espacial estadounidense.
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En un comunicado, la portavoz Cheryl Warner subrayó la prioridad institucional: “Llevar a cabo nuestras misiones de forma segura es nuestra máxima prioridad”. El miembro de la tripulación afectado, cuya identidad permanece sin revelar, se encuentra estable, informó la NASA. No obstante, la entidad “está evaluando activamente todas las opciones”, incluida un acortamiento de la actual estadía en órbita.
El incidente se produce en un contexto en el que el récord de caminatas espaciales sigue siendo referencia dentro de la comunidad científica. El cosmonauta Anatoly Solovyev mantiene el registro mundial tras haber realizado 16 caminatas espaciales que suman más de 82 horas operando en el vacío exterior.
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Cuatro astronautas estadounidenses igualan la marca nacional con diez salidas extravehiculares cada uno: Michael López-Alegría, Peggy Whitson, Bob Behnken y Chris Cassidy. De todos ellos, López-Alegría ostenta a la vez la mayor duración acumulada en estas misiones por parte de Estados Unidos, con un total de más de 67 horas.
Hasta el momento de la cancelación, la tripulación internacional formada por cuatro miembros —de Estados Unidos, Japón y Rusia— lleva instalada en el laboratorio orbital desde agosto, tras despegar desde Florida.
Las actividades de caminatas espaciales, que pueden extenderse entre cinco y ocho horas dependiendo del objetivo, constituyen uno de los componentes fundamentales del trabajo cotidiano en la estación.
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Cómo funcionan las caminatas espaciales
Las caminatas espaciales permiten instalar y mantener experimentos científicos fuera del entorno controlado de los módulos habitables. Mediante estas tareas, los astronautas estudian los efectos del espacio en diversos materiales, dejando y recuperando muestras instaladas en el exterior. Además, estas salidas resultan esenciales para probar nuevos equipos, reparar satélites o solucionar fallas que, de otro modo, requerirían traer los dispositivos a la Tierra.
La ejecución de una caminata espacial impone una rutina precisa y está sujeta a exigencias técnicas considerables. Los astronautas se preparan vistiéndose con trajes presurizados varias horas antes de abandonar el interior seguro de la estación.
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Estos trajes, diseñados para proteger frente a temperaturas extremas y radiación, también suministran oxígeno respirable y agua potable a quienes trabajan en el exterior. La vestimenta espacial representa así la principal barrera ante el polvo y las condiciones potencialmente letales del entorno lunar.

Días antes del incidente, la NASA planeó dos caminatas espaciales sucesivas: la primera debía realizarse el jueves 8 de enero y la segunda el jueves 15 de enero, ambas fuera de la Estación Espacial Internacional. La primera actividad, identificada como la caminata estadounidense número 94, iba a comenzar a las 8:00 a. m., hora del este de Estados Unidos (13:00 UTC), con una previsión de 6 horas y 30 minutos de actividad en el exterior.
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Los astronautas seleccionados para esta salida eran Mike Fincke y Zena Cardman. Según la NASA, Fincke asumiría la posición principal y luciría un traje con rayas rojas, mientras que Cardman, equipando un traje sin distintivos, participaría en su primera misión extravehicular. Para Fincke, esta habría sido su décima caminata espacial, consolidándolo como el astronauta de la NASA con el mayor número de salidas de este tipo.
Entre las tareas previstas, los astronautas pretendían preparar el canal de alimentación 2A para la futura instalación de paneles solares de despliegue. Estos nuevos paneles, una vez operativos, prometerán incrementar la capacidad energética del laboratorio, permitiendo agregar soporte fundamental para el eventual proceso de desorbitación controlada y segura de la plataforma orbital.
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La segunda salida, programada para las 7:10 a. m. (12:10 UTC) del jueves 15 de enero, también contemplaba una duración aproximada de 6 horas y 30 minutos.

En esa ocasión, la caminata espacial estadounidense número 95 incluiría el reemplazo de una cámara de alta definición en el puerto de cámara 3, la instalación de un reflector planar —útil como ayuda de navegación para naves visitantes— en el módulo Harmony, y la reubicación de un antiguo puente de servicio de amoníaco junto con otros puentes en las estructuras S6 y S4 del complejo orbital. Según aseguró la NASA, la designación de los astronautas para esta segunda caminata quedaría confirmada una vez concluida la misión del 8 de enero.
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Estas dos actividades serían las primeras caminatas espaciales de 2026 dentro de la Estación Espacial Internacional y las iniciales de la Expedición 74. Además, su ejecución habría elevado el conteo total histórico a 279 caminatas espaciales en apoyo al ensamblaje, modernización y mantenimiento del laboratorio orbital.
Las caminatas espaciales han consolidado su papel como eje central en la vida operativa de la estación, tanto para la reparación de sistemas críticos como para instalar experimentos inéditos en entornos de microgravedad. Su desarrollo exige coordinación internacional y una supervisión médica rigurosa, como ha puesto de relieve esta suspensión forzosa.
La tripulación actual de la estación —integrada por miembros de Estados Unidos, Japón y Rusia— permanece bajo estrecha observación, mientras las autoridades de misión ponderan la posibilidad de un retorno adelantado. A pesar de la cancelación, la NASA no descarta que puedan reprogramarse actividades extravehiculares una vez resuelto el estado de salud del astronauta involucrado.
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