
En las entrañas del S.S. United States, siete pisos bajo el vestíbulo de primera clase que alguna vez recibió a figuras como John F. Kennedy y Elizabeth Taylor, el capitán Tim Mullane y su equipo afrontan el desafío de preparar este emblemático barco para su hundimiento controlado frente a la costa del condado de Okaloosa, en Florida.
El objetivo es transformar este coloso en el mayor arrecife artificial del mundo, sumando ingeniería, conservación marina y memoria histórica. Según National Geographic, Mullane, veterano de la Marina y experto en la inmersión de barcos, lidera un proceso de seis meses para asegurar que el S.S. United States llegue limpio de toxinas al fondo marino y se convierta en hábitat submarino.
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Proceso de preparación técnica del S.S. United States
La preparación del S.S. United States requiere operaciones complejas y exhaustivas. Mullane y su tripulación de 30 personas trabajan en Mobile Bay, Alabama, donde la embarcación permanece atracada, retirando materiales peligrosos que puedan dañar la vida marina.
Una de las tareas principales es la limpieza de los 120 tanques de combustible; Mullane utiliza una hidrolavadora industrial para eliminar décadas de residuos aceitosos adheridos a las paredes internas. El procedimiento exige que cada espacio del barco quede libre de contaminantes.
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El equipo ha retirado más de 300 ojos de buey y desmontado las cuatro hélices del transatlántico. Próximamente, una grúa de 60 metros se encargará de extraer las dos chimeneas de 20 metros que aún se elevan sobre la cubierta.

“No existe un proyecto más grande, y nunca habrá uno igual porque ya no se construyen barcos como este”, afirma Coleen O’Malley, cofundadora de Coleen Marine y esposa de Mullane, en declaraciones recogidas por National Geographic.
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El proceso incluye también la remoción de pintura, aislamiento y otros materiales potencialmente dañinos, bajo estrictos protocolos para asegurar que el barco, una vez sumergido, no represente un riesgo para el ecosistema marino.
Experiencia y antecedentes en la creación de arrecifes artificiales
La trayectoria de Mullane comenzó tras su servicio en la Marina, cuando se dedicó al desguace naval. Un punto de inflexión llegó en 2002, cuando Florida lo eligió para limpiar y preparar el U.S.S. Spiegel Grove, un buque de la Guerra Fría destinado a convertirse en arrecife artificial en Key Largo. “Siempre he buscado un nicho, y el Spiegel Grove me abrió los ojos”, comenta Mullane.
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Desde 2014, Coleen Marine, la empresa fundada por Mullane y O’Malley, centra el 75% de sus actividades en la creación de arrecifes artificiales. El resto de sus proyectos consiste en hundir embarcaciones para proteger costas y prevenir la erosión de playas. El objetivo es transformar viejos cascos en nuevos ecosistemas submarinos y atraer el turismo.
Durante los años 80 y 90, la creación de arrecifes artificiales se popularizó en Estados Unidos tras la desmilitarización de buques de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente, la mayoría de estos proyectos se concentra en las costas este y del golfo, donde gobiernos locales impulsan el turismo subacuático como fuente económica. El condado de Okaloosa adquirió el S.S. United States por un millón de dólares a la S.S. United States Conservancy, tras casi treinta años amarrado en Filadelfia.
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Supervisión ambiental y regulatoria

La transformación del S.S. United States está regulada por normativas locales y federales que buscan proteger la vida marina. Alex Fogg, biólogo marino del condado de Okaloosa, trabaja junto a Mullane para garantizar el cumplimiento ambiental. Cada día, ambos revisan las labores para priorizar la eliminación de sustancias tóxicas y la seguridad.
Concluida la preparación, Fogg inspeccionará el barco para certificar la retirada de materiales peligrosos. “El S.S. United States es, sin duda, el Everest de los proyectos”, señala Fogg, citado por National Geographic.
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Tras su revisión, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y otras agencias reguladoras realizarán inspecciones para verificar el cumplimiento de estándares antes de autorizar el hundimiento, previsto para noviembre.
Desafíos técnicos y riesgos del hundimiento controlado
El hundimiento planeado supone un reto técnico considerable. El plan incluye llenar los 120 tanques de combustible con 6,6 millones de litros de agua, para que el barco se hunda controladamente. Un remolcador lo trasladará 240 kilómetros hasta el área designada frente a Florida.
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En el punto de hundimiento, 20 tripulantes, equipados con sopletes de alta potencia, abrirán orificios en el casco para introducir agua de mar en compartimentos internos y provocar la inundación progresiva de la nave. La coordinación es esencial; una entrada desigual de agua puede provocar que el barco se hunda antes de tiempo o vuelque con la tripulación a bordo.

En 2002, durante la inmersión del Spiegel Grove, un error operativo provocó que el barco volcara parcialmente. Para evitar incidentes similares, Fogg, Mullane y un equipo de ingenieros elaborarán un modelo detallado del S.S. United States para determinar la ubicación ideal de los orificios y asegurar un descenso vertical.
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Si todo marcha según lo previsto, el proceso de hundimiento durará menos de 45 minutos, periodo en el que el S.S. United States descenderá hasta los 55 metros de profundidad. Mullane será el último en abandonar la nave, saltando al remolcador justo cuando inicie su descenso final.
Impacto económico y ambiental esperado
La conversión en arrecife artificial promete beneficios económicos y ecológicos para las comunidades locales. Más arrecifes significan mayor afluencia de buceadores y turistas, lo que incrementa los ingresos en las zonas costeras. Por eso, condados como Okaloosa apuestan por estos proyectos para dinamizar el turismo subacuático y diversificar atractivos.
Ecológicamente, los arrecifes artificiales ofrecen nuevos hábitats para múltiples especies marinas, favoreciendo la biodiversidad y restaurando ecosistemas degradados. La eliminación de materiales tóxicos y el cumplimiento de regulaciones buscan garantizar que el S.S. United States sirva de refugio seguro para la vida marina.

Significado humano y emocional del hundimiento
El hundimiento del S.S. United States tiene una importante carga emocional para quienes participan en el proyecto. Mullane, dedicado a transformar barcos en arrecifes, reconoce el significado de despedir embarcaciones que han marcado la historia y la memoria de muchas personas. “Somos los sepultureros del barco, llevándolo a su lugar de descanso final”, reflexiona Mullane, según cita National Geographic.
O’Malley destaca la singularidad de la operación: “No existe un proyecto más grande, y nunca habrá uno igual porque ya no se construyen barcos como este”. El legado y la dimensión del S.S. United States hacen de este hundimiento un hecho único.
En las pausas, Mullane suele contemplar la nave y expresa el vínculo forjado con el barco que pronto reposará bajo las olas, convertido en hogar para la vida marina.
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