
La relación entre el tránsito en las ciudades y el desarrollo de tumores cerebrales intracraneales tomó un rumbo inesperado tras un extenso estudio científico en Dinamarca. El trabajo de los científicos, que lo llevaron a cabo durante 21 años, reveló que las partículas ultrafinas, invisibles al ojo humano y emitidas por los vehículos como los autos, pueden atravesar las defensas naturales del organismo y alcanzar estructuras dentro del cráneo.
Una vez allí, esas partículas favorecen la formación de tumores conocidos como “meningiomas”.
El hallazgo significa que vivir en zonas urbanas con niveles elevados de estas partículas relaciona a quienes habitan allí con mayor riesgo de padecer este tipo de tumor.
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La investigación no sostiene que la contaminación cause meningiomas en todos los casos, pero sí documenta una asociación estadística clara entre la exposición a partículas producto del tránsito y la aparición de este tumor.
Según la autora principal del estudio, Ulla Hvidtfeldt, del Instituto del Cáncer Danés, el estudio “sugiere que la exposición a largo plazo a la contaminación del aire procedente del tránsito y otras fuentes puede desempeñar un papel en el desarrollo de meningiomas”.
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Los resultados se publicaron en la revista con revisión de pares Neurology, editada por la Academia Estadounidense de Neurología. El descubrimiento abre una nueva línea para la salud pública. Si investigaciones futuras confirman la relación, mejorar la calidad del aire en las ciudades podría contribuir a prevenir ciertos tumores.
La doctora Hvidtfeldt resaltó: “Si limpiar el aire ayuda a reducir el riesgo de tumores cerebrales, eso podría representar una diferencia real para la salud pública”.
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Cómo impacta la contaminación en la cabeza

Hasta hace poco, la contaminación del aire se asoció más con problemas respiratorios y cáncer de pulmón. Sin embargo, el 99% de la población mundial respira aire poco saludable, según la Organización Mundial de la Salud.
La exposición a la contaminación del aire puede causar cáncer, ataques cerebrovasculares, enfermedades respiratorias, cardiovasculares y otros problemas de salud.
El objetivo del estudio realizado en Dinamarca fue investigar la posible relación entre la exposición a la contaminación del aire, incluyendo partículas ultrafinas generadas principalmente por el tránsito, y el desarrollo de tumores del sistema nervioso central, especialmente meningiomas.
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Los investigadores quisieron determinar si las personas que estaban expuestas durante largos períodos a altos niveles de contaminación tenían más riesgo de desarrollar ese tipo de tumores.
Qué es el meningioma y cuáles son sus síntomas

Un meningioma es un tumor que nace en las meninges, las capas que envuelven y cuidan el cerebro y la médula espinal. “Es un tumor que representa más del 40% dentro del total de los que afectan al sistema nervioso central”, dijo a Infobae el profesor y doctor Ignacio Casas Parera, ex Jefe del Departamento de Neurología del Instituto Roffo de la Universidad de Buenos Aires y miembro titular de la Sociedad Neurológica Argentina y de la Academia Estadounidense de Neurología.
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Casi siempre, los meningiomas crecen despacio y pueden pasar muchos años antes de que una persona note algún síntoma. Es la variedad de tumor de cabeza más habitual en adultos.
Suele presentarse con mayor frecuencia en mujeres y personas mayores, aunque puede afectar a cualquier edad.

Los síntomas dependen del tamaño y la ubicación del tumor. Entre los más frecuentes figuran cambios en la visión, como ver doble o borroso, dolores de cabeza peores por la mañana, y otras señales como pérdida de memoria, crisis epilépticas, debilidad, dificultad para hablar y reducción del olfato o la audición.
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Muchas personas descubren que tienen un meningioma solo cuando se hacen estudios por imágenes por otros motivos, ya que el tumor puede avanzar sin señales claras.
“Hay diferentes grados en los meningiomas. No siempre se requiere tratamiento inmediato. Se van evaluando y si se detecta crecimiento o si hay signos en las neuroimágenes de tumores de grado II o III, se indica la resección completa si es posible”.
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Pese a que la mayoría de los meningiomas no son malignos y su avance es lento, pueden llegar a ser muy graves si afectan zonas importantes del cerebro o comprimen nervios o vasos sanguíneos.
Cómo se hizo el estudio en Dinamarca

La investigación danesa incluyó a más de 3,9 millones de adultos identificados en los registros nacionales del país desde 1991.
Los científicos usaron modelos matemáticos y registros de domicilio para estimar qué cantidad de contaminación del aire, generada especialmente por la circulación de vehículos, se encontraba cerca de las viviendas de los participantes durante un período de diez años.
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Evaluaron la exposición a partículas ultrafinas (menos de 0,1 micrómetros de diámetro), partículas finas (PM2.5, de hasta 2,5 micrómetros de diámetro), dióxido de nitrógeno y carbono elemental.

Durante los 21 años de seguimiento, se detectaron 16.596 casos de tumores del sistema nervioso central. Dentro de este grupo, 4.645 fueron meningiomas.
Al comparar a los grupos, el riesgo de meningioma era claramente mayor entre quienes vivían en zonas con alta concentración de partículas ultrafinas y contaminantes del tránsito, como el dióxido de nitrógeno.
Luego de ajustar los números por edad, sexo, nivel de educación y otras variables sociales, los resultados fueron contundentes.
Qué significan los resultados

Los investigadores advirtieron: “Estos hallazgos apuntan a una posible relación entre la exposición a partículas ultrafinas relacionadas con el tránsito y el desarrollo de meningioma”.
El estudio no encontró una conexión fuerte con tumores cerebrales más agresivos, como el glioma.
Entre las limitaciones del estudio, mencionaron que la medición de la contaminación tuvo en cuenta solo el aire exterior de las viviendas, sin poder rastrear la exposición en el trabajo o espacios cerrados.

De acuerdo con el doctor Casas Parera, “los resultados del nuevo estudio publicado en Neurology son sorprendentes, y deberían tenerse en cuenta a la hora de tomar medidas en el ámbito de la salud pública. Las partículas de la contaminación podrían estar asociadas al desarrollo de tumores como meningiomas. Serían entonces un factor de riesgo a considerar junto con otros que ya se conocen como algunas alteraciones genéticas y hormonales y las radiaciones ionizantes, entre otros”.
El especialista argentino consideró que se necesita más investigación para confirmar estos resultados y “tomar más medidas más estrictas en el monitoreo de la calidad del aire de las ciudades para proteger la salud de la población”.
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