
Un estudio sobre evolución humana y encías plantea que la enfermedad periodontal pudo intervenir en la remodelación de la mandíbula y la cara de los ancestros humanos antes de que aumentara el tamaño del cerebro. Según Wits University, la investigación analizó 71 mandíbulas fósiles y detectó una pérdida de hueso alveolar (sostiene las raíces de los dientes) más marcada en especies del género Homo que en los australopitecos.
La hipótesis sostiene que la enfermedad periodontal, asociada a la pérdida del hueso que sostiene los dientes, pudo actuar junto con otros cambios biológicos para reducir la fuerza de mordida, disminuir el prognatismo (proyección hacia adelante de la mandíbula y la cara) y abrir espacio para la expansión de la bóveda craneal (parte superior del cráneo que rodea y protege el cerebro). Wits University indicó que el estudio se basó en fósiles de entre 5,3 millones y 2,6 millones de años.
PUBLICIDAD
La investigación plantea que la enfermedad periodontal pudo influir en la trayectoria evolutiva humana, más allá de las explicaciones habituales centradas en el tamaño cerebral, la locomoción o el uso de herramientas.

El autor principal es el profesor Ugo Ripamonti, del Departamento de Medicina Interna de Wits University. El trabajo fue publicado en Journal of Craniofacial Surgery.
Ripamonti afirmó, según Wits University, que “las enfermedades periodontales están entre las más antiguas reconocidas en la evolución humana”. También señaló que “el registro fósil nos permite investigar no solo cuándo surgieron estas enfermedades, sino también cómo pudieron influir en la trayectoria evolutiva de nuestra especie”.
PUBLICIDAD
Qué halló el estudio en las mandíbulas fósiles
Ripamonti, la doctora Laura Roden, de Coventry University, y Jakobus Hoffman, de la South African Nuclear Energy Corporation, examinaron 71 mandíbulas fósiles. Las piezas procedían de colecciones conservadas en Wits y en el Ditsong Museum of Natural History. El trabajo se centró en el hueso alveolar, la estructura que sostiene y fija los dientes dentro de las mandíbulas.
Ripamonti explicó, en declaraciones recogidas por la universidad, que “encontramos que las especies Homo desarrollaron una pérdida de hueso alveolar, con lesiones distintivas en forma de cráter y defectos alrededor de los dientes que estaban en gran medida ausentes en los australopitecos”. Ese contraste constituye del estudio.
PUBLICIDAD
Cómo la pérdida de hueso pudo alterar la forma del cráneo
A partir de esos hallazgos, los autores plantean un vínculo posible entre la pérdida de hueso alveolar en el género Homo y los cambios evolutivos que dieron lugar a los humanos modernos. El estudio no presenta esa relación como una certeza, sino como una hipótesis apoyada en el registro fósil y en la secuencia biológica que describe.
Según Wits University, esa secuencia comenzó con una mutación que produjo coronas dentales más pequeñas. Esas coronas todavía podían cumplir la función de masticar, pero también habrían contribuido a reducir la musculatura facial dedicada a ese esfuerzo.

Con menores exigencias al morder y triturar alimentos, la fuerza de mordida habría disminuido de forma gradual. Esa reducción, a su vez, pudo favorecer una caída del prognatismo, la proyección hacia adelante de la mandíbula y la cara que aparece en muchos homininos más antiguos.
PUBLICIDAD
Los investigadores añaden que, a lo largo de millones de años, una cara menos prominente pudo dejar más espacio para la expansión de la bóveda craneal. En esa interpretación, el reajuste del aparato masticatorio habría precedido al crecimiento acelerado del cerebro que caracteriza a la humanidad moderna.
Un desafío a la visión tradicional de la evolución humana
La propuesta se aparta de la interpretación más extendida sobre la evolución humana, que suele apoyarse en cambios del cerebro, la locomoción o las herramientas. En lugar de excluir esos factores, el estudio introduce la posibilidad de que una enfermedad frecuente también interactuara con cambios genéticos y anatómicos.

Ripamonti sostuvo, según Wits University, que “solemos ver la enfermedad como algo puramente destructivo”. Añadió: “Pero en este caso, la enfermedad periodontal pudo haber interactuado con otros cambios biológicos de maneras que contribuyeron a la aparición de la forma humana”.
PUBLICIDAD
El trabajo sitúa así a la odontología, la biología ósea y la antropología dentro de una misma discusión sobre el origen de los rasgos humanos. Desde esa perspectiva, las mandíbulas fósiles permiten fechar antiguas enfermedades y evaluar si esos procesos participaron en la reducción de la mandíbula antes del crecimiento del cráneo.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cómo son los robots autónomos que enviará la NASA a la Luna para mapear su terreno
Un equipo de rovers inteligentes viajará al satélite para trabajar de manera coordinada, recolectar datos innovadores y generar imágenes inéditas
Cómo los sismos en la Luna podrían ayudar a encontrar hielo oculto
Un estudio plantea que las vibraciones del subsuelo del satélite natural podrían servir para ubicar reservas congeladas de agua, un recurso estratégico para sostener asentamientos y generar oxígeno

Cómo será la misión espacial que buscará traer muestras de una luna de Marte: los objetivos
El proyecto apunta a analizar restos de polvo y rocas para responder preguntas sobre la formación de los planetas y la posible llegada de agua y compuestos esenciales para la vida

Microplásticos en casa: en qué objetos se encuentran y cómo impactan en la salud
Pequeñas partículas procedentes de productos cotidianos están presentes en ambientes domésticos y pueden afectar al bienestar y al organismo

Cómo funciona el “equipo de reparación” del ADN: el rol clave de las enzimas
Un equipo del Instituto Weizmann de Ciencias identificó por primera vez las secuencias y estructuras “preferidas” en este mecanismo. El avance ayuda a entender cómo algunas células se vuelvan cancerosas




