
Cada año, el 30 de junio se conmemora el Día Internacional de los Asteroides, una efeméride declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2016. La fecha recuerda un episodio clave en la historia del planeta: el impacto de Tunguska, ocurrido en 1908 en Siberia, cuando un asteroide o cometa explotó en la atmósfera terrestre y generó una onda expansiva que aplastó millones de árboles y, según testimonios, podría haber causado muertes.
El objetivo de esta jornada, según la ONU, es “aumentar la conciencia pública sobre el peligro de impacto de los asteroides” y “sensibilizar al público sobre los riesgos e informar sobre las medidas de comunicación en caso de crisis que se adoptarían en todo el mundo si hubiera una amenaza verosímil de impacto de un objeto cercano a la Tierra”.
PUBLICIDAD
La decisión de crear esta conmemoración fue impulsada por la Asociación de Exploradores del Espacio y avalada por la Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos. Su propósito es claro: alertar a la humanidad sobre la amenaza real que representan los objetos próximos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés).

Esta problemática, según la ONU, “requiere una acción coordinada de la comunidad internacional para salvaguardar la seguridad pública”. Entre los eventos que activaron las alertas globales figura el caso del asteroide que en 2013 ingresó sobre Chelyabinsk, en Rusia, y se desintegró. Tenía 18 metros de diámetro, pesaba 11.000 toneladas y liberó una energía estimada de 440 kilotones, provocando destrozos materiales y más de mil heridos.
PUBLICIDAD
¿Qué es un asteroide?
Según la NASA, los asteroides son restos rocosos que quedaron de la formación temprana del sistema solar, hace unos 4.600 millones de años. Son conocidos también como planetas menores y pueden tener tamaños que van desde unos pocos metros hasta cientos de kilómetros. La mayoría se encuentra en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.
“La masa total de todos los asteroides combinados es menor que la de nuestra Luna”, señalan desde la agencia espacial, y aclaran que algunos tienen formas irregulares, cráteres o incluso satélites propios. El recuento oficial, hasta julio de 2021, daba como resultado más de 1.097.000 asteroides registrados.
PUBLICIDAD
¿Qué tipos de asteroides hay?

Existen distintas clasificaciones según su composición y órbita. En cuanto a su composición, la NASA los agrupa en tres grandes tipos:
- Tipo C: ricos en arcilla y silicato, con apariencia oscura, y considerados los más antiguos.
- Tipo S: compuestos por silicatos y metales como níquel y hierro.
- Tipo M: predominantemente metálicos.

En cuanto a sus órbitas, se identifican varios grupos. El más conocido es el cinturón de asteroides principal, que alberga la mayoría de los objetos entre Marte y Júpiter. Otro grupo destacado son los troyanos, que comparten órbita con planetas como Júpiter o incluso la Tierra, pero no colisionan, ya que se agrupan en los llamados Puntos de Lagrange.
PUBLICIDAD
Por fuera de estos sistemas se encuentran los asteroides cercanos a la Tierra, o NEOs. Estos cuerpos tienen trayectorias que los acercan a menos de 45 millones de kilómetros de nuestro planeta y pueden representar una amenaza potencial, aunque la mayoría son monitoreados constantemente.
¿Cuáles son los asteroides cercanos a la Tierra?
El caso de 2024 YR4, monitoreado por la NASA, es un ejemplo reciente del seguimiento constante de estos objetos. Al ser descubierto en diciembre de 2024 por el sistema ATLAS en Chile, se estimó una pequeña probabilidad de impacto para diciembre de 2032.
PUBLICIDAD

No obstante, con nuevas observaciones realizadas hasta 2025, se concluyó que no representa un riesgo significativo para la Tierra. Según la NASA, este objeto “superó el umbral del 1% de probabilidad de impacto que requiere una notificación formal” a agencias internacionales, ya que llegó a superar el 3%.
Sin embargo, la probabilidad de colisión se redujo a 0,004% tras refinar su trayecto. La agencia también señaló que existe una posibilidad muy baja de que impacte la Luna en esa misma fecha, aunque dicho escenario no tendría efectos relevantes sobre la órbita lunar.
PUBLICIDAD
Otro objeto de particular interés es el asteroide Apophis, de 340 metros de diámetro, que pasaría a solo 32.000 kilómetros de la superficie terrestre el 13 de abril de 2029, una distancia menor a la de algunos satélites geoestacionarios. No representa un peligro de impacto y su cercanía brinda una oportunidad única para estudiarlo. La NASA redireccionó la nave OSIRIS-REx rebautizada como OSIRIS-APEX, para observarlo de cerca tras cumplir su misión en otro asteroide.
Entre los casos más emblemáticos se encuentran Didymos y Dimorphos, que forman un sistema binario. En 2022, la NASA ejecutó con éxito la misión DART (Double Asteroid Redirection Test), cuyo objetivo fue probar la viabilidad de desviar un asteroide mediante impacto cinético.
PUBLICIDAD

La nave se estrelló contra Dimorphos, la pequeña luna de Didymos, y logró modificar su órbita. “Este resultado es un paso importante para entender el efecto completo del impacto de DART con su objetivo”, afirmó Lori Glaze, directora de la División de Ciencia Planetaria de la NASA.
Este fue uno de los primeros experimentos de defensa planetaria exitosos en la historia. Tras el impacto, el tiempo que tardaba Dimorphos en orbitar a Didymos se redujo en 32 minutos, lo que superó por amplio margen el mínimo esperado por los investigadores. Aunque no son un riesgo para nuestro planeta, su cercanía relativa los convirtió en un blanco ideal para esta prueba.
PUBLICIDAD
Por su parte, Bennu, de aproximadamente 500 metros de diámetro, también forma parte del grupo de asteroides cercanos a la Tierra y fue seleccionado para la misión OSIRIS-REx, cuyo objetivo fue extraer y traer muestras a la Tierra.

En septiembre de 2023, la nave entregó 121,6 gramos de polvo del asteroide, lo que permitió estudiar componentes primitivos del sistema solar. El análisis del material reveló la presencia de carbono, nitrógeno, compuestos orgánicos y fosfatos solubles en agua, todos elementos esenciales para la vida tal como se conoce en la Tierra.
Además, se acerca al planeta cada seis años y su órbita es lo suficientemente próxima como para requerir vigilancia activa. Por sus características, es un modelo ideal para entender la evolución temprana del sistema solar y los potenciales riesgos de impacto a futuro.
Estos ejemplos subrayan por qué la vigilancia de objetos cercanos a la Tierra es una prioridad científica. Los programas de la NASA y otras agencias permiten no solo monitorear posibles amenazas, sino también ensayar estrategias para desviar asteroides, recolectar muestras de su superficie y, con ello, comprender mejor la historia del sistema solar y preparar mecanismos de defensa planetaria.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Qué es el uranio empobrecido, el material radiactivo hallado en un centro de reciclaje de Córdoba
Una pieza fue detectada por operarios de una planta mientras manipulaban cartón. Se trata de un metal pesado tóxico que conserva la toxicidad química del uranio, aunque su peligrosidad por radiación es menor

Un físico cree que el paso de planetas errantes cerca de la Tierra podría haber causado extinciones masivas
Un nuevo estudio sugiere que fuerzas gravitacionales de objetos desconocidos del sistema solar podrían haber desencadenado algunos de los episodios más dramáticos del pasado terrestre

¿Qué nos dice la risa de los simios sobre el origen del lenguaje humano?
Un estudio comparó vocalizaciones de orangutanes, gorilas, bonobos, chimpancés y niños, y encontró un patrón regular compartido desde hace más de 15 millones de años. Por qué ayuda a explicar la evolución del lenguaje

Qué es un “doblete sísmico”: el fenómeno geológico que multiplicó la tragedia en Venezuela
Lo que sucedió “no fue un terremoto y su réplica”, según explicaron geólogos a Infobae. Se trata de una secuencia inusual de dos eventos principales de gran magnitud en la misma zona y con escaso tiempo de diferencia. Qué se espera para las próximas horas

Un detalle inadvertido en la marcha de los perros podría revelar riesgo de demencia
Científicos hallaron un cambio en la forma de caminar que podría anticipar alteraciones cognitivas en canes mayores


