
Los delfines nariz de botella de la costa occidental de Florida volvieron a captar la atención de la comunidad científica gracias a un hallazgo que podría transformar la comprensión de la comunicación animal.
De acuerdo con National Geographic, un estudio reciente liderado por la bióloga marina Laela Sayigh, del Instituto Oceanográfico Woods Hole y Hampshire College, sugiere que estos cetáceos utilizan silbidos sin firma que podrían funcionar como “palabras” con significados específicos.
Publicada como preimpresión en bioRxiv, la investigación plantea que estos delfines podrían ser candidatos ideales para un eventual diálogo entre especies.
Un entorno acústico complejo
Los delfines nariz de botella (Tursiops truncatus) son conocidos por sus notables capacidades vocales y sociales. Dentro de sus manadas, generan un paisaje sonoro diverso, compuesto por chasquidos, pulsos y silbidos que sirven tanto para la ecolocalización como para la interacción social.
Estudios previos demostraron que utilizan silbidos característicos —funcionalmente similares a nombres propios— para identificarse y mantener el contacto entre miembros del grupo.
Este tipo de comunicación fue evidenciado con mayor claridad en 2013, cuando se observó que podían imitar los silbidos de sus compañeros, una señal de aprendizaje vocal avanzada y poco común entre animales no humanos. Pese a décadas de estudio, hasta ahora no se habían hallado pruebas concluyentes de un lenguaje estructurado comparable al humano.
Silbidos sin firma: ¿una forma de lenguaje?

El avance actual surge del análisis de un grupo de 22 silbidos sin firma, compartidos por decenas de delfines en la región de Florida. Según explicó Sayigh a National Geographic, estos sonidos parecen tener funciones comunicativas específicas. En particular, dos de ellos, denominados NSWA y NSWB, despertaron el mayor interés del equipo científico.
El silbido NSWB, con un tono plano al centro, fue identificado en más de 35 delfines. En una situación experimental, al reproducir los silbidos característicos de dos machos cercanos, se registró como respuesta el NSWB, lo que fue interpretado como una posible señal de interrogación o extrañeza. “En el barco bromeábamos diciendo que era el silbato de ‘¿Qué demonios?’”, comentó Sayigh.
Por su parte, el silbido NSWA, una secuencia de tonos ascendentes y descendentes, fue emitido por más de 25 delfines. Durante ensayos con drones, este sonido pareció provocar que varios ejemplares evitaran la fuente del ruido. Aunque no se puede afirmar que se trate de una llamada de alarma, los investigadores consideran válida esta hipótesis como punto de partida.
Metodología basada en décadas de registro
Estos hallazgos derivan de más de cuarenta años de estudio del Programa de Investigación de Delfines de Sarasota, que monitoreó seis generaciones de aproximadamente 170 delfines salvajes. Las grabaciones comenzaron con hidrófonos colocados brevemente en los animales mientras nadaban en corrales temporales.
A partir de 2012, se introdujeron etiquetas acústicas digitales adheridas con ventosas al lomo de los delfines, lo que permitió obtener registros de alta calidad mientras nadaban libremente. En total, el equipo acumuló más de 1.000 sesiones de grabación, facilitando la identificación de patrones y repertorios compartidos entre individuos.
Alrededor de 2017, Sayigh detectó un silbido con tono plano repetido por varios ejemplares. “Pensé que me estaba volviendo un poco loca”, confesó, hasta que observó que se trataba de una señal compartida, lo que motivó el análisis más detallado del fenómeno.
Debate en la comunidad científica

La investigación generó tanto entusiasmo como escepticismo. Para Arik Kershenbaum, zoólogo de la Universidad de Cambridge, si los resultados se confirman, podrían representar un avance clave en el estudio de la comunicación animal. No obstante, advirtió que aún es temprano para calificar estos sonidos como palabras en sentido estricto.
Desde una posición similar, Jason Bruck, biólogo de la Universidad Estatal Stephen F. Austin en Texas, señaló que interpretar el significado de los silbidos será un reto significativo. “Si el animal se aleja nadando del silbato, ¿lo ofendiste? ¿Fue una alarma? ¿Lo asustaste?”, planteó, subrayando la dificultad de inferir estados mentales a partir de sonidos.
Sara Torres Ortiz, bióloga de la Universidad del Sur de Dinamarca, agregó que existen precedentes de comunicación referencial en otras especies como los monos verdes o los perritos de las praderas, por lo que no sería inesperado que los delfines compartieran esta capacidad.
Una vía hacia el diálogo interespecies
El interés por el lenguaje de los delfines se remonta a los años sesenta, aunque los desafíos técnicos y la complejidad de su medio natural impidieron avances concluyentes.

Para los científicos del Programa de Sarasota, estos hallazgos podrían representar el inicio de un sistema de comunicación estructurado. “Si existe alguna especie con la que podamos establecer algún tipo de comunicación bidireccional, estos son realmente buenos candidatos”, concluyó Sayigh, según publicó National Geographic.
Aunque los resultados aún no fueron revisados por pares, los delfines de Florida siguen desafiando las fronteras del conocimiento sobre la cognición y la comunicación animal.
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