
La lectura es fundamental para el desarrollo académico, personal y profesional, ya que facilita el acceso al conocimiento y es esencial en la educación y las actividades diarias. Este proceso activa diversas áreas del cerebro.
Recientemente, un equipo de expertos del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas revisó numerosos estudios previos con el fin de ofrecer una visión más clara sobre los patrones generales de actividad cerebral durante la lectura.
Según escribieron los expertos, “la alfabetización es clave para las relaciones sociales, la educación y el empleo, e influye significativamente en el bienestar y la salud mental”.

Para su estudio, que fue divulgado en Neuroscience & Biobehavioral Reviews, Sabrina Turker, Beatrice Fumagalli y otros expertos abordaron las regiones y los procesos cerebrales implicados en distintos tipos de lectura. Recopilaron datos de más de 150 estudios en los que se analizó la activación cerebral durante diversas tareas de lectura. Este metaanálisis confirmó la relevancia de las regiones del hemisferio izquierdo del cerebro, además de destacar la participación del cerebelo en la lectura.
Como parte de su investigación, los especialistas revisaron más de 150 estudios que analizaron los patrones de activación cerebral en personas que leían diferentes tipos de textos en una variedad de idiomas alfabéticos. Los participantes de estos estudios leyeron letras, palabras sin significado o pseudopalabras, palabras, oraciones y textos completos, mediante diversas técnicas de imagen cerebral. Lo que encontraron es revelador: la activación cerebral en respuesta a cada tipo de lectura es muy específica y localizada.
Los autores postularon: “Encontramos una alta especificidad de procesamiento para la lectura de letras, palabras, oraciones y textos exclusivamente en las áreas del hemisferio izquierdo”.
“Las subregiones dentro del giro frontal inferior izquierdo mostraron una participación diferencial en la lectura de palabras y pseudopalabras, mientras que las subregiones dentro de la corteza temporooccipital izquierda mostraron una participación diferencial en la lectura de palabras y oraciones”, sumaron en el trabajo.

Al indagar más profundamente, los investigadores encontraron que leer letras activaba una pequeña región del cerebro, en la corteza occipital izquierda (COT), mientras que los textos más complejos, como palabras, oraciones y textos completos, involucraban también otras áreas cerebrales adicionales. Esta diferenciación en las áreas activadas refleja el nivel de complejidad de la tarea cognitiva que supone leer diferentes tipos de contenido.
Una de las revelaciones más interesantes de este estudio fue la diferencia en la activación cerebral entre leer en voz alta y mentalmente.
Según los hallazgos, leer en voz alta, o lo que los investigadores denominaron lectura abierta, activaba no solo las áreas relacionadas con el procesamiento del lenguaje, sino también regiones cerebrales vinculadas al movimiento y el sonido. En cambio, cuando los participantes leían de manera mental, es decir, sin vocalizar, el cerebro dependía más de múltiples regiones de demanda.
“La comparación directa de la lectura manifiesta y encubierta reveló una mayor probabilidad de activación en las regiones auditivas y motoras durante la primera, y una dependencia más consistente de múltiples regiones de demanda durante la segunda”, repasaron los expertos.

A su vez, el estudio observó que la lectura silenciosa de palabras y pseudopalabras mostró una activación más consistente en las cortezas orbitofrontal, cerebelosa y temporal izquierdas, mientras que las decisiones léxicas, como identificar palabras o significados, activaron áreas del cerebro que son relevantes para la toma de decisiones, con una respuesta bilateral en las regiones frontal inferior e insular.
Los resultados de este análisis contribuyen a una comprensión más profunda de las arquitecturas neuronales involucradas en los diferentes tipos de lectura, de acuerdo a los expertos. Esta información es de gran utilidad para futuras investigaciones, especialmente aquellas dirigidas a comprender los procesos neuronales detrás de las dificultades para leer, como en los casos de personas diagnosticadas con dislexia u otros trastornos del aprendizaje, tal como valoraron.
Además, este metaanálisis, según divulgaron los autores, que explora las áreas cerebrales activadas por los distintos tipos de lectura, ofrece una base sólida para futuros estudios sobre la neurociencia de la lectura y abre la puerta a nuevas formas de apoyo y tratamiento para quienes experimentan dificultades en esta importante habilidad cognitiva.
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