
*Este contenido fue producido por expertos de Mayo Clinic en exclusiva para Infobae. Mayo Clinic es una organización sin fines de lucro, dedicada a innovar la práctica clínica, la educación y la investigación científica
Un nuevo estudio de la Clínica Mayo revela que las personas con síndrome de Tourette tienen aproximadamente la mitad de células cerebrales de un tipo específico que ayuda a calmar las señales de movimiento excesivas, en comparación con las personas sin la condición.
Este déficit podría ser una razón clave por la cual sus señales motoras no se regulan, lo que conduce a los tics involuntarios que definen el trastorno.
Publicado en Biological Psychiatry, el estudio es el primero en analizar células cerebrales individuales de personas con el trastorno de Tourette. Los hallazgos también arrojan luz sobre cómo diferentes tipos de células cerebrales pueden interactuar de formas que contribuyen a los síntomas del síndrome.

“Esta investigación puede ayudar a sentar las bases para una nueva generación de tratamientos”, afirma Alexej Abyzov, Ph.D., científico genómico en el Centro de Medicina Individualizada de la Clínica Mayo y coautor del estudio. “Si podemos entender cómo se alteran estas células cerebrales y cómo interactúan, podríamos intervenir de manera más temprana y precisa”.
El trastorno de Tourette es una condición neurodesarrollativa que generalmente comienza en la infancia. Causa movimientos y vocalizaciones involuntarias y repetidas, como parpadeo de ojos, aclaración de garganta o gesticulaciones faciales. Casi 1 de cada 162 niños en los EE. UU. tiene síndrome de Tourette, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Aunque los estudios genéticos han identificado algunos genes de riesgo, los mecanismos biológicos detrás de la condición siguen siendo poco claros.
Un vistazo detallado a las células cerebrales clave Para comprender mejor qué sucede en el cerebro con el síndrome de Tourette, el Dr. Abyzov y su equipo analizaron más de 43,000 células individuales de tejido cerebral post-mortem de personas con y sin la condición.

Se centraron en los ganglios basales, una región del cerebro que ayuda a controlar el movimiento y el comportamiento. En cada célula, observaron cómo funcionaban los genes. También analizaron cómo los cambios en los sistemas de control génico del cerebro podrían desencadenar estrés e inflamación.
Primero, encontraron que las personas con síndrome de Tourette presentaban una reducción del 50% en las interneuronas. Estas células cerebrales ayudan a calmar las señales excesivas en los circuitos de movimiento del cerebro.
También observaron respuestas al estrés en otros dos tipos de células cerebrales. Las neuronas espinosas medianas constituyen la mayoría de las células en los ganglios basales. Ayudan a enviar señales de movimiento y mostraron una reducción en la producción de energía. Las microglías, las células inmunitarias del cerebro, mostraron inflamación. Los investigadores encontraron una estrecha relación entre las dos respuestas, lo que sugiere que las células podrían interactuar en el trastorno de Tourette.

“Estamos viendo diferentes tipos de células cerebrales reaccionando al estrés y posiblemente comunicándose entre sí de maneras que podrían estar impulsando los síntomas”, dice Yifan Wang, Ph.D., coautora del estudio.
El estudio apunta a cambios en las regiones del ADN que controlan cuándo los genes se activan y desactivan como una posible causa de los cambios en las células cerebrales en el trastorno de Tourette.
“Los pacientes con Tourette parecen tener los mismos genes funcionales que todos los demás, pero la coordinación entre ellos está rota”, afirma el Dr. Abyzov.
A continuación, los investigadores planean estudiar cómo estos cambios cerebrales se desarrollan con el tiempo y buscar factores genéticos que puedan ayudar a explicar el trastorno.

Los investigadores llevaron a cabo el estudio en colaboración con el laboratorio de Flora M. Vaccarino, M.D., en la Universidad de Yale. Para obtener una lista completa de autores, divulgaciones y financiación, consulte el estudio.
Últimas Noticias
La ciencia develó el enigma que esconde el narval: así es la doble hélice del único colmillo recto de la naturaleza
Un equipo internacional analizó su estructura con rayos X y encontró que las capas interna y externa giran en sentidos opuestos, una configuración que explica su resistencia mecánica y podría inspirar nuevos materiales de ingeniería

Una estrella récord reveló los secretos del agujero negro central de la Vía Láctea
Se llama S301 y es ultra rápida: en su punto más cercano alcanza velocidades de 90 millones de kilómetros por hora, el 8% de la velocidad de la luz

El eclipse lunar de agosto 2026: cuándo, dónde y cómo ver la “Luna de Sangre”
El fenómeno astronómico se podrá observar en toda la Argentina, resto de América, Europa y África. Cómo observarlo mejor y entre qué horas se desarrollará

Las musarañas podrían agrandar el hocico en invierno para afrontar mejor el frío
Un estudio analizó 136 cráneos de estas especies con garras largas y detectó cambios estacionales reversibles en distintas zonas de la cabeza. Los investigadores evalúan qué ventajas podría aportar esta transformación

Dos sonidos, dos circuitos distintos: cómo el cerebro organiza la voz
Una investigación realizada en modelos animales y publicada en eNeuro identificó patrones neuronales completamente diferentes para los tipos de emisiones sonoras, un hallazgo que abre nuevas preguntas sobre los mecanismos detrás del habla y la comunicación


