
La vida de Cassius, el cocodrilo cautivo más grande del mundo, terminó el pasado sábado 2 de noviembre, dejando tras de sí un legado impresionante y una incógnita fascinante: su verdadera edad. Durante más de tres décadas, este gigante de 5,5 metros fue el emblema de Marineland Melanesia, un parque en la isla Green, Australia, donde había vivido desde 1987 tras ser rescatado del río Finniss. Con una longevidad que parecía desafiar los límites de su especie, era celebrado como un enigma viviente.
Aunque se creía que Cassius podía haber alcanzado los 120 años, esa cifra era solo una estimación, una “edad inventada”, como reconocieron sus cuidadores. Ahora, tras su muerte, un equipo de investigadores ha comenzado a estudiar sus huesos en busca de respuestas más precisas. Este análisis, que consiste en contar los anillos de crecimiento en su estructura ósea, podría finalmente desvelar cuántos años vivió realmente y aportar nuevos conocimientos sobre la longevidad de los cocodrilos.
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Determinar la edad exacta de Cassius: un reto científico

Para sus cuidadores y el equipo de Marineland Melanesia, estimar cuántos años había vivido este reptil era un desafío constante. En 2022, celebraron lo que creían su 120º cumpleaños, aunque admitieron que era solo una aproximación. La longevidad de los cocodrilos de su especie, Crocodylus porosus, suele rondar los 70 años en estado salvaje, por lo que Cassius podría haber sido uno de los cocodrilos más longevos jamás registrados.
La reciente muerte de Cassius ha dado paso a una investigación post mortem que podría ayudar a precisar finalmente su edad. Los investigadores planean cortar una muestra del hueso del fémur del cocodrilo para analizar los anillos de crecimiento que se desarrollan en su estructura ósea, un método similar al que se usa en los árboles.
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Según Sally Isberg, fundadora del Centro de Investigación de Cocodrilos de Australia, este análisis podría revelar un estimado más preciso de los años de Cassius, aunque advierte que los anillos no siempre son fácilmente discernibles.
Sin embargo, el método para contar los anillos en los huesos de cocodrilos adultos plantea ciertos retos, ya que los cocodrilos experimentan una desaceleración en su crecimiento cuando alcanzan la madurez, lo que significa que pueden vivir muchas décadas sin añadir nuevos anillos visibles. Según el investigador Grahame Webb, quien participó en la captura de Cassius en 1984, este factor puede dificultar una estimación exacta de la edad. Aun así, la información obtenida a partir de este análisis será valiosa para la comprensión de la longevidad en cocodrilos y otros reptiles similares.
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La historia de Cassius en cautiverio: de cazador a símbolo de la conservación

La historia de Cassius comenzó en las aguas del río Finniss, en el norte de Australia, donde fue capturado en 1984 tras varios reportes de ataques a ganado en la zona. En aquel entonces, el cocodrilo, de tamaño y fuerza extraordinarios, fue considerado una amenaza para las comunidades locales. Fue entonces cuando George Craig, un reconocido cuidador y apasionado de los cocodrilos, decidió trasladarlo a un entorno seguro, donde no solo estaría protegido sino que también serviría como una fuente de aprendizaje y admiración para el público.
En 1987, Cassius llegó a Marineland Melanesia, el parque ubicado en la isla Green, donde pronto se convirtió en la principal atracción. A lo largo de los años, su tamaño y presencia imponente cautivaron a miles de visitantes y, en 2011, se le otorgó oficialmente el título de cocodrilo cautivo más grande del mundo, pese a la ausencia de partes de su hocico y su cola por lesiones previas. Si hubiera conservado estas extremidades, se estima que podría haber alcanzado incluso mayores dimensiones.
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Cassius mantuvo el récord hasta que en 2011 fue superado por Lolong, un cocodrilo filipino que alcanzaba los 6 metros y que fue capturado en Bunawan. Sin embargo, cuando este último falleció en 2013, Cassius recuperó el título, un reconocimiento que mantendría hasta su muerte en 2023.
Con respecto a su partida, hubo un dato que llamó la atención: la vida de Cassius comenzó en declive después de que Craig, su cuidador de más de 37 años, se trasladara a un hogar de vida asistida en Australia. Según su nieto, Toody Scott, la ausencia de su abuelo impactó profundamente en el cocodrilo, quien parece haber notado la falta de su “mejor amigo”.
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La investigación en torno a la longevidad de Cassius es de gran relevancia para la ciencia, especialmente para el estudio de los factores que permiten a algunos individuos de su especie superar con creces la esperanza de vida media de los cocodrilos en estado salvaje, que es de aproximadamente 70 años. Aunque aún existen muchas incógnitas sobre la capacidad de ciertos cocodrilos para vivir más allá de este promedio, el análisis de los huesos puede ofrecer datos clave que ayuden a entender los mecanismos biológicos de envejecimiento en reptiles y otros animales longevos.
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