
En el mundo de los microorganismos, donde la supervivencia es una batalla constante, el tardígrado emerge como un campeón indiscutible. Estos diminutos invertebrados, también conocidos como “osos de agua”, miden apenas entre 0,3 y 0,5 milímetros de largo. Aunque su tamaño es minúsculo, su capacidad para sobrevivir en condiciones extremas ha fascinado a científicos y curiosos por igual. Una de las características más sorprendentes del tardígrado es su capacidad de mantenerse vivo sin necesidad de alimentos durante periodos increíblemente largos, incluso años.

Metabolismo en pausa
La clave de la resistencia de los tardígrados radica en su habilidad para entrar en un estado conocido como criptobiosis. Durante ese proceso, los tardígrados pueden deshidratarse casi por completo, reduciendo su contenido de agua a tan solo un 3% de su peso corporal. En este estado, su metabolismo se ralentiza a niveles prácticamente imperceptibles, dejando de requerir cualquier tipo de alimento. La criptobiosis permite a los tardígrados soportar temperaturas extremas, tanto altas como bajas, radiación, falta de oxígeno y presiones extremas, ya sea en el fondo del océano o en el vacío del espacio exterior.
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Los científicos han descubierto que los tardígrados pueden resistir temperaturas que van desde casi el cero absoluto (-273°C) hasta más de 150°C. Pueden sobrevivir en espacios de alta radiación ionizante, con una tolerancia a la radiación incomparable en el mundo animal. La clave de esta resistencia parece estar en las proteínas especiales que protegen sus células y en la producción de un azúcar llamado trehalosa, que preserva las estructuras celulares durante la deshidratación.
Una dieta simple y esporádica
En condiciones normales, los tardígrados se alimentan principalmente de líquidos celulares de las plantas, algas y en algunos casos, de pequeños invertebrados. Sin embargo, su estructura biológica única les permite resistir largos periodos sin alimento. Una vez que se rehidratan y regresan a un estado activo, pueden retomar sus funciones biológicas habituales y alimentarse de nuevo sin haber sufrido daños significativos durante la pausa.
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Cómo caminan los tardígrados
El reciente estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences revela un dato curioso sobre los tardígrados: todas sus 1,300 especies caminan de la misma manera. Esta investigación fue liderada por Jasmine Nirody, investigadora independiente de una institución en Nueva York. A pesar de su relación con estudios en el espacio, hasta ahora, no se conocía cómo estos pequeños seres se desplazaban.
La clave del movimiento de los tardígrados radica en el uso de sus costillas. En uno de los videos resultado de la investigación, se observa claramente el andar de un ejemplar estudiado. Nirody señaló a National Geographic que “hay algo en este esquema de coordinación particular que es eficiente en todas estas condiciones”
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Estos organismos, también conocidos como “osos de agua”, se caracterizan por su lenta movilidad. Según el estudio, su nombre hace honor a su forma de trasladarse, ya que “tardígrado” se traduce del latín como “pasos tardíos”. La investigación muestra que estos pequeños animales caminan lentamente, una característica que ha sido parte de su evolución, optando por un compás suave en lugar de correr.
Nirody comentó a National Geographic que, pese a la cantidad de estudios previos sobre estos organismos, su desplazamiento era un aspecto que permanecía sin explorarse: “a pesar de su cercanía con los estudios con el espacio, no se sabía nada sobre cómo se trasladaban a sí mismos”. Este nuevo conocimiento podría arrojar luz sobre la adaptabilidad y resiliencia de este resolutivo y antiguo grupo de organismos.
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Las imágenes y videos obtenidos durante la investigación demuestran que estos seres tienen un movimiento deliberado y pausado, lo cual les permite sobrevivir en diversas condiciones. El estudio concluyó que esta lentitud es una estrategia exitosa para su longevidad y adaptación en ambientes severos.
El estudio, titulado “La coordinación en la locomoción de los tardígrados”, especifica que los tardígrados aprovechan sus costillas de una manera extremadamente eficiente para moverse lentamente pero con seguridad, asegurando su supervivencia en hábitats extremos, desde las profundidades oceánicas hasta las alturas de las montañas.
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