
La Organización Mundial de la Salud (OMS) cambió la forma de clasificar a los patógenos que se propagan por el aire, como el coronavirus SARS-CoV-2 que produjo la pandemia en 2020. La modificación se hizo para aportar claridad ante el riesgo de que se desarrollen futuras pandemias.
Durante el primer año de la emergencia de salud pública de importancia internacional producida por el coronavirus, un equipo de científicos había pedido a la agencia sanitaria de Naciones Unidas que reconociera que la enfermedad podía propagarse por el aire.
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Al principio, la agencia rechazó el reclamo, pero los investigadores respondieron con una campaña pública, que luego hizo que la OMS reconociera en 2021 que el coronavirus se transmitía por el aire.
En actualidad hay pruebas que muestran que el coronavirus que causa el COVID se transmite principalmente por el aire. Si una persona está infectada (con o sin síntomas) puede transmitir el virus al exhalar, toser, estornudar, hablar, gritar o cantar. Por eso, es importante reducir el uso de los espacios cerrados con muchas personas o usar la ventilación cruzada y permanente como una forma de contar con un ambiente interior saludable.
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A raíz de la controversia de 2020, la agencia también pidió a un grupo de asesores -incluidos algunos de sus críticos científicos- que actualizara sus directrices formales para clasificar las formas en que se propagan los patógenos.
Tras más de dos años de debate, ahora ese grupo de expertos publicó un informe en el que se establecen nuevas definiciones, además de implicancias para establecer políticas destinadas a frenar la propagación de enfermedades en cada país.
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Antes, según la postura anterior de la OMS, solo algunos patógenos -los que viajan en pequeñas gotas y se propagan a grandes distancias, como la tuberculosis- podían considerarse de transmisión aérea.
En cambio, el nuevo reporte propone categorías más amplias que no dependen del tamaño de las gotitas ni de la distancia de propagación. Estas modificaciones fueron polémicas porque planteaban la posibilidad de que más enfermedades exigieran ahora costosas medidas de control, como salas de aislamiento en hospitales y equipos de protección.
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Los expertos consensuaron hablar sobre “partículas respiratorias infecciosas” y alejaron de una dicotomía estricta de tamaños de partículas. Se reconoció que esas partículas respiratorias más pequeñas pueden transmitirse, tanto a corto como a largo alcance, dependiendo de varios factores.
Señalaron en el reporte que la frase “transmisión a través del aire” es un término general para describir la transmisión de las partículas respiratorias infecciosas a través del aire, ya sea por transmisión aérea o por modos de deposición directa.
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Además, reconocieron que simplifica “una cuestión muy compleja, pero requerirá una socialización y formación específicas para que sea comprendida por los trabajadores sanitarios y el público en general. Este cambio en el uso de la terminología no deja de tener consecuencias”.
“Es un primer paso importante”, sostuvo el doctor Ed Nardell, experto en tuberculosis de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos y miembro del grupo que había convocado la OMS. “Realmente tenemos un comienzo, con una terminología consensuada, aunque no todo el mundo esté contento con ella”, señaló al diario The New York Times.
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“Lo positivo que veo de este informe es que elimina esta división de cinco micrómetros entre aerosoles y gotas”, comentó la doctora Lidia Morawska, científica especializada en aerosoles de la Universidad Tecnológica de Queensland, en Brisbane, Australia, quien fue una de las impulsoras del grupo que pidió a la OMS en 2020 que reconociera la transmisión por el aire de los patógenos.
La distinción anterior justificó la insistencia en el lavado de manos, el distanciamiento y la limpieza de superficies, en vez del uso de mascarillas o barbijos y la ventilación. Esa diferenciación, según Morawska, carece de fundamento científico hoy.
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Sin embargo, el logro del informe de 2024 se ha visto empañado para algunos científicos por la clasificación de “a través del aire”, en lugar de aerotransportado.

“La forma más sencilla y clara de describirlo es llamarlo transmisión por el aire”, dijo Linsey Marr, ingeniera ambiental de Virginia Tech en Blacksburg, Estados Unidos, en diálogo con la revista Nature. Su investigación se centra en la transmisión de enfermedades infecciosas a través de aerosoles y fue parte del informe.
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“Hablamos de transmisión por el agua, transmisión por la sangre, transmisión por vectores; me parece muy lógico y sencillo que llamemos a esto transmisión por el aire”, expresó la doctora Marr.
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