
Las demencias afectan a decenas de millones de personas en el mundo y su prevalencia crece con el envejecimiento poblacional, lo que convierte la detección temprana en una necesidad urgente.
Científicos del Reino Unido desarrollaron un test, que llaman MileAge delta, que apunta exactamente a ese problema: identificar en sangre qué personas tienen mayor riesgo de tener demencia para poder intervenir a tiempo y antes de que aparezcan los síntomas. Los resultados fueron publicados en la revista Alzheimer’s & Dementia.
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Los investigadores forman parte de King’s College London y analizaron datos de 223.496 participantes del UK Biobank, una base de datos biomédica del Reino Unido con información genética y de salud de voluntarios adultos. Dentro de ese total, 3.976 desarrollaron demencia durante el período de análisis.
El test que mide cómo envejece el cuerpo por dentro

El estudio parte de una idea simple: el cuerpo no siempre envejece al mismo ritmo que el calendario. Dos personas de 50 años pueden tener organismos muy distintos por dentro, y esa diferencia se puede leer en una muestra de sangre.
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Para medirlo, los investigadores analizaron los metabolitos presentes en el plasma sanguíneo. Los metabolitos son moléculas pequeñas que el cuerpo fabrica al procesar los alimentos y realizar otras funciones vitales, como respirar o moverse.
El conjunto de todos esos metabolitos se llama metaboloma. Los que más peso tuvieron en el reloj MileAge fueron los lípidos, las lipoproteínas y los aminoácidos de cadena ramificada, como la leucina y la valina.
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Los lípidos son las grasas que el cuerpo necesita para funcionar; las lipoproteínas son las moléculas que las transportan por la sangre; y los aminoácidos de cadena ramificada son piezas clave con las que el cuerpo fabrica proteínas y obtiene energía. Alteraciones en la concentración de esos compuestos se asociaron tanto con el envejecimiento acelerado como con un mayor riesgo de demencia.
Genes, sangre y demencia

Las personas con un MileAge delta elevado, es decir, las que envejecen por dentro más rápido que el promedio, tuvieron un riesgo 20% mayor de desarrollar demencia frente a quienes mostraron un envejecimiento más lento. Para la demencia vascular, ese riesgo trepó al 61%.
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La demencia vascular ocurre cuando el flujo de sangre al cerebro se reduce o se corta. El resultado es pérdida de memoria, dificultad para pensar con claridad y problemas para realizar tareas de todos los días.
Un MileAge delta alto también se asoció con una aparición más temprana de la enfermedad, incluida la del Alzheimer.
El estudio aclara un matiz importante: el reloj no predijo de forma estadísticamente significativa quién desarrollaría Alzheimer, pero sí anticipó que quienes lo desarrollaran lo harían a una edad más joven.
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El estudio también cruzó los datos de envejecimiento biológico con el perfil genético de cada participante. El gen analizado fue el APOE, y en particular su variante llamada APOE ε4, que se hereda de los padres y eleva la probabilidad de desarrollar demencia.
Algunas personas tienen una sola copia de esa variante; otras tienen dos, lo que sube aún más el riesgo. Cuando eso se combina con un MileAge delta alto, el riesgo de desarrollar demencia se multiplica por 10,30 respecto al promedio del grupo.
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Lo más revelador del estudio es que el envejecimiento biológico y el riesgo genético actúan por caminos distintos en el organismo. Eso significa que medir los dos por separado aporta información que ninguno de los dos da solo, y que su combinación permite una predicción mucho más precisa.
El doctor Julian Mutz, investigador principal del estudio y becario del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College London, señaló que los datos de envejecimiento biológico pueden ayudar a identificar personas en riesgo antes de que los síntomas aparezcan.
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También indicó que combinar factores genéticos con variables potencialmente modificables podría abrir camino a estrategias de prevención basadas en un análisis de sangre de rutina.
La demencia afecta a unas 982.000 personas en el Reino Unido, y las proyecciones indican que esa cifra llegará a 1,4 millones en 2040.
Aunque la edad en años sigue siendo el principal factor de riesgo, el estudio señala que hasta el 45% de los casos podría retrasarse o evitarse con cambios en el estilo de vida y otros factores modificables.
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El análisis de sangre es un método poco invasivo y de bajo costo relativo. Por eso, los investigadores plantean que podría incorporarse en controles médicos de mediana edad o usarse para seleccionar participantes en ensayos clínicos de prevención y tratamiento.
El test, sin embargo, no está disponible para uso clínico. Los investigadores aclararon que sus hallazgos son observacionales y que la replicación en otros grupos de personas será necesaria antes de cualquier aplicación médica concreta.
El estudio contó con el financiamiento del Centro de Investigación Biomédica NIHR, el organismo nacional del Reino Unido dedicado a la investigación en salud y cuidados.
También recibió el apoyo del King’s Prize Fellowship, una distinción académica otorgada al doctor Mutz por su trayectoria en investigación científica.
Una herramienta que predice riesgos, pero no sentencias

En diálogo con Infobae, el investigador en neurociencias del Conicet y FLENI, el doctor Ricardo Allegri, comentó tras leer el trabajo: “A través de análisis metabolómicos, los investigadores comparan la edad biológica con la edad cronológica. Si la biológica es más alta, pueden predecir el riesgo de demencia. El efecto es más claro en la demencia vascular”.
“Los investigadores también incorporan el riesgo genético asociado a la presencia de alelos ε4 en el gen APOE. Un grupo de Barcelona liderado por el doctor Juan Fortea ya publicó que la presencia de dos alelos ε4 implica un riesgo cercano al 100% si el paciente vive lo suficiente", recordó.
Al combinar los datos metabolómicos con los genéticos, la capacidad de predicción del riesgo aumenta considerablemente.
“La investigación es interesante, pero siempre hay que tener presente que habla de riesgo y no de certeza sobre lo que va a ocurrir. El uso clínico individual de los marcadores metabolómicos todavía está lejos —no así el de APOE—. Lo entiendo más como una herramienta para seleccionar qué sujetos incluir en planes de prevención”, sostuvo el doctor Allegri.
“Sin embargo, hoy sabemos con claridad los beneficios de la prevención para toda la población, por lo que no sería selectivo en ese sentido. Se debería trabajar más sobre campañas masivas de hábitos saludables, que favorecen no solo la salud neurológica sino la salud en general”, expresó.
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