
El aumento de los niveles de una variante del colesterol en el torrente sanguíneo es un factor de riesgo de cardiopatía coronaria recurrente, que pueden causar infartos y ataques cerebrovasculares, en personas de 60 años o más. Así lo sugirió un nuevo estudio que fue llevado a cabo por investigadores de Australia tras un seguimiento del tema, a lo largo de 16 años.
El colesterol es una sustancia cerosa y parecida a la grasa que se encuentra en todas las células del cuerpo. El organismo necesita algo de ese colesterol para producir hormonas, vitamina D y sustancias que ayudan, entre otras cosas, a digerir los alimentos. Pero, el cuerpo produce todo el colesterol que necesita.
Cuando el nivel de colesterol aumenta de rango, puede ocasionar enfermedad coronaria, que incluye dolor de pecho, náuseas, fatiga extrema, falta de aire, entumecimiento de las extremidades y dolor en cuello, mandíbula o región abdominal superior.
Si el colesterol no está controlado, también puede causar un ataque cerebrovascular con pérdida de balance y coordinación, mareos, asimetría facial, confusión, visión borrosa, entre otras. El nuevo estudio realizado en Australia reveló que los niveles elevados de lipoproteína, que se conoce como Lp(a), una variante del colesterol en el torrente sanguíneo son un factor de riesgo de enfermedad cardíaca coronaria recurrente en personas de 60 años o más.

Los resultados fueron publicados en Current Medical Research & Opinion. Tras el análisis de los datos, los investigadores sugirieron que los medicamentos actuales para reducir el colesterol pueden no ser efectivos para disminuir el riesgo de cardiopatía coronaria recurrente, como un ataque cardíaco, debido a que no contemplan a esa variante del colesterol, la Lp(a) elevada.
“Este hallazgo se suma a la creciente evidencia de una relación entre el aumento de Lp(a) y el riesgo de enfermedad cardíaca coronaria recurrente -afirma el autor principal Leon Simons de la Escuela de Medicina Clínica de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sydney-. Está bien establecido que las personas que ya han experimentado la enfermedad tienen un riesgo muy alto de sufrir otro evento”.
Los resultados indican que las nuevas terapias en desarrollo que apuntan a reducir los niveles elevados de Lp(a) podrían ayudar a prevenir la enfermedad recurrente. “Sin embargo, el beneficio clínico potencial de la terapia para reducir sus niveles elevados aún no se ha confirmado”, reconoció el científico.
La cardiopatía coronaria (o enfermedad de las arterias coronarias) es el tipo más común de enfermedad cardiovascular. Ocurre cuando las arterias que suministran sangre rica en oxígeno al corazón se estrechan debido a la acumulación de material graso dentro de sus paredes. Es la causa más común de ataque cardíaco y fue la principal causa de muerte de hombres y mujeres en todo el mundo en 2019.

El colesterol viaja a través de la sangre en las lipoproteínas, que están hechas de proteínas y grasas. Estas incluyen algunas de baja densidad (LDL), otras de alta densidad (HDL) y Lp(a). El colesterol LDL se suele considerar desfavorable para la salud porque se acumula en las paredes de los vasos sanguíneos, lo que aumenta las posibilidades de enfermedad cardiovascular. Los cambios en el estilo de vida y/o los medicamentos, como las estatinas, pueden ayudar a que los niveles de colesterol de una persona estén dentro del rango saludable.
Si bien investigaciones anteriores habían indicado que los niveles altos de Lp(a) también son un factor de riesgo importante en el desarrollo de CHD, la mayoría de estos estudios han analizado los niveles de Lp(a) y el riesgo de un primer evento de coronario.
El estudio actual en Australia analizó si la Lp(a) elevada es predictiva de un segundo evento de cardiopatía coronaria o recurrente. Involucró a 607 australianos de 60 años o más, todos con cardiopatía coronaria prevalente, que fueron seguidos durante 16 años como parte del estudio Dubbo. Hubo 399 casos incidentes de cardiopatía coronaria.

Los investigadores encontraron que la mediana de Lp(a) en personas que tuvieron un evento de cardiopatía coronaria recurrente fue de 130 mg/l, en comparación con 105 mg/l en quienes no lo tuvieron. El 26 % de las personas que tuvieron un evento de cardiopatía coronaria recurrente, y el 19 % de las que no lo tuvieron, tenían niveles de Lp(a) >300 mg/L. El 18 % de quienes tuvieron un evento de cardiopatía coronaria recurrente, y el 8 % de las que no lo tuvieron, tenían niveles de Lp(a) >500 mg/L.
En personas de la tercera edad con cardiopatía coronaria previa, la Lp(a) elevada en el 20 % superior de la distribución de la población predijo un exceso de riesgo del 53 % de un evento de cardiopatía coronaria recurrente, en comparación con aquellos en el 20 % inferior de la distribución de la población durante 16 años de seguimiento. Esta predicción fue independiente de otros factores de riesgo.
“Llegamos a la conclusión de que la Lp(a) elevada es un predictor importante de cardiopatía coronaria recurrente en personas mayores. Los niveles superiores de Lp(a) de referencia de 500 mg/L o 300 mg/L parecen ser apropiados para identificar a las personas con mayor riesgo que pueden beneficiarse de intervenciones de reducción de riesgos más intensivas”, explicó el doctor Simons.
“Si bien los medicamentos actuales, como las estatinas, a menudo se recetan para reducir los niveles peligrosos de colesterol en pacientes con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, estos no tienen ningún impacto importante o comprobado en la Lp(a) elevada. Pero hay esperanza para el futuro, ya que algunas terapias novedosas que están diseñadas para reducir los niveles de Lp(a) se encuentran actualmente en etapas avanzadas de desarrollo clínico”, concluyó el especialista.
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