
Los contagios de viruela del mono siguen creciendo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de cifrar en 131 los casos positivos detectados hasta el momento en más de 20 países del mundo, incluido el reciente caso confirmado en Argentina.
Particularmente, la enfermedad proveniente de África, preocupa a las autoridades sanitarias europeas, ya que en Reino Unido, que fue el primer país en detectarla fuera del continente africano el pasado 7 de mayo, suma 78 infectados. Mientras que España ha confirmado que los afectados ascienden a 84 (entre Canarias y Madrid). Ante esta situación de incertidumbre generada por el nuevo brote de viruela símica, se abre el debate sobre si es necesario volver a aplicar las vacunas contra la viruela.
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Durante décadas, los inoculantes contra la infección sirvieron para paliar los efectos de un virus que arrasó Europa hasta que, en 1979, la OMS dio por erradicada la viruela. Desde 1921 hasta 1980, la gran mayoría de la población recibió la vacuna de la viruela, que fue obligatoria durante más de 50 años. En Argentina, la vacuna contra la viruela se aplicó hasta 1978. En 1980, la erradicación de la viruela fue un hito en la salud pública mundial.
Pero ¿qué eficacia tiene esta vacuna contra la viruela del mono? ¿Qué pasará con los ciudadanos que no recibieron dosis contra la viruela? ¿Podría vacunarse a la población que no la recibió antes de la erradicación? ¿Y cuántas vacunas hay disponibles por el momento en el mundo?
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Eficacia de la vacuna contra la viruela del mono
Al médico investigador inglés Edward Jenner (1749-1823), se lo llama “padre de las vacunas” porque fue quien descubrió la vacuna contra la viruela, enfermedad que provocaba grandes epidemias en varios continentes. Esta vacuna se inocula por inyección subcutánea en dos dosis separadas por un mínimo de 28 días.
Según apuntan varios estudios científicos, la vacuna contra la viruela podría ser el arma de prevención para una enfermedad como la viruela símica. “Las vacunas contra la viruela humana demuestran una efectividad del 85% contra esta enfermedad”, señaló el médico infectólogo Juan Carlos Cisneros y subdirector del Hospital Muñiz de la Ciudad de Buenos Aires.
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Esta efectividad se debe a las proteínas en común que tienen ambos virus, que están muy emparentados, y por eso las vacunas pueden favorecer a que el sistema inmunitario sea capaz de protegerse. Sin embargo, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), “faltan datos de eficacia de esta vacuna contra la viruela de los monos en humanos”.
“La última vacunación en Argentina fue entre 1974 y 1978, en 1980 desapareció la enfermedad en el mundo y no se ha vacunado a nadie más por eso la gran mayoría de la población y la población más expuesta, no la recibió”, dijo Cisneros en declaraciones al canal de noticias TN.
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Por eso, la vacuna contra la viruela ya no está accesible al público, puesto que se suspendió su producción tras la erradicación mundial de la enfermedad hace 40 años. “Con todo, la vacunación antivariólica previa puede contribuir a que la evolución de la enfermedad sea más leve”, dijeron desde el organismo sanitario europeo. En Argentina, la vacuna contra la viruela se aplicó hasta 1978. En 1980, la erradicación de la viruela fue un hito en la salud pública mundial.
A pesar de esto, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA, por sus siglas en inglés) también ha alertado de que, en caso de que ya se haya recibido una dosis de la vacuna contra la viruela en el pasado –algo habitual entre los mayores de 50 años–, una sola dosis se consideraría suficiente para que esta persona estuviera protegida.
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Por el momento, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) ha descartado la vacunación porque el riesgo que tiene la viruela del mono realmente se considera bajo.
Sin embargo, la UKHSA recomendó la vacuna para el personal sanitario a fin de que pueda estar expuesto a pacientes con el virus de la viruela del mono. Además, ha pedido que también se inocule a quienes trabajan en tareas de desinfección y a personal de laboratorio que trabaja con el virus.
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La viruela del mono es causada por el virus ortopoxvirus similar al virus variola (el agente causante de la viruela), al virus de la viruela bovina y al virus Vaccinia. Desde la erradicación de la viruela, la viruela del simio ha asumido el papel del ortopoxvirus más destacado que afecta a las comunidades humanas.
Según los ECDC, “la manifestación clínica de la viruela del mono suele ser leve. Se ha observado que el clado de África occidental, que hasta ahora se ha detectado en los casos notificados en Europa, tiene una tasa de letalidad del 3,6 por ciento en estudios realizados en países africanos. La mortalidad es mayor entre los niños y los adultos jóvenes, y las personas inmunodeprimidas tienen un riesgo especial de enfermedad grave. La mayoría de las personas se recuperan en semanas”, convalidó la prestigiosa institución sanitaria europea.
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La OMS afirma que la viruela del simio se identificó por primera vez en humanos en 1970 e, históricamente, la tasa de letalidad ha “oscilado entre 0 y 11 % en la población general y ha sido mayor entre los niños pequeños”. Los expertos de la OMS afirman que el brote actual de viruela del simio debería ser más fácil de contener que el COVID-19 y que la enfermedad es más fácilmente identificable y controlable.

Vacunación en anillo
La agencia británica también ha propuesto realizar lo que se conoce como vacunación en anillo, una práctica que consiste en que, en caso de contacto estrecho con un paciente positivo que no esté vacunado, debería ofrecerse la posibilidad de vacunarse tan pronto como sea posible.
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Aunque consideran que hay pruebas muy limitadas sobre si la vacuna puede modificar o prevenir la enfermedad cuando se aplica después de la exposición, esperan que una dosis de esta vacuna ayude a reforzar la inmunidad y a tener una infección más leve.
Esta estrategia de Reino Unido es la que empezarán a utilizar países como Dinamarca, Francia, Alemania y Estados Unidos, que comenzarán a inocular a los contactos más estrechos de las personas infectadas con las miles de dosis que acaban de comprar al único fabricante europeo.
Sin embargo, desde el ECDC explican que el uso de la vacuna para prevenir contagios “no se puede considerar en este momento, teniendo en cuenta el suministro de vacuna y, más importante, la relación de beneficio/riesgo de la vacunación contra la viruela en este brote”.

La Organización Mundial de la Salud tiene reservas de unos 31 millones de dosis de vacunas contra la viruela, pero pueden haber perdido algo de potencia en las décadas transcurridas desde su fabricación.
En el caso de los Estados Unidos, el gobierno cuenta con reservas de emergencia que contienen dos vacunas aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) que podrían utilizarse para contener la viruela del mono, según informaron funcionarios de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
La reserva en los Estados Unidos contiene más de 100 millones de dosis de la vacuna original contra la viruela. Pero esa vacuna está asociada a efectos secundarios y no debe administrarse a determinados pacientes, incluidos los inmunodeprimidos.
La nueva vacuna
En 2019 la FDA en EEUU aprobó una nueva vacuna contra la viruela humana y la del mono llamada Jynneos. Hay más de 1.000 dosis en la reserva, de acuerdo con la doctora Jennifer McQuiston, subdirectora de los CDC.

“Esperamos que ese nivel aumente muy rápidamente en las próximas semanas, a medida que la empresa nos proporcione más dosis”, dijo. Ya se han solicitado dosis de la reserva para inocular a algunos contactos de alto riesgo.
Desde el ECDC advierten que el suministro de vacunas es limitado, pues la producción a gran escala se acabó dejando a finales de los años 70 con la erradicación de la enfermedad y el abandono de la vacunación de la población.
“El virus no es nuevo y que todos los años hay casos, pero en esta oportunidad se presta más atención porque se dio en varios países fuera del continente africano, como Estados Unidos, Australia, muchas naciones europeas y Argentina. La viruela simia no es la viruela humana. Es un virus que está en algunos animales y que se transmite a las personas ocasionalmente”, sostuvo la secretaria de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación, Analía Rearte. “No es como el virus del sarampión o el COVID, cuya transmisión de persona a persona es muy alta y eso ayuda a que se propague”, enfatizó la funcionaria y reflexionó el hecho de que todos quedamos más susceptibles después de la pandemia y pidió seguir usando el barbijo y las medidas preventivas.
“En el caso del sarampión, la tasa de contagio es de 18. Esto significa que una persona con la enfermedad puede contagiar por lo menos a 18 personas. Y en el caso de la viruela del mono es muy bajo, de 1 o inferior a 1, lo que significa que una persona a lo sumo podrá transmitirle el virus a una persona más. Eso es lo que pasa en general y aparentemente no hay cambios en el virus. De todas formas, esto es muy dinámico y estamos evaluando a ver si hay algún tipo de comportamiento distinto”, aclaró y justificó conformación por parte del Gobierno nacional de un equipo de trabajo específico para monitorear la situación y generar recomendaciones para los equipos de salud y la población.
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