Desde el inicio de la pandemia, se registaron 494 millones de contagios en todo el mundo y 6,1 millones de víctimas fatales. Este incremento en el número de muertes desde marzo de 2019, tuvo un impacto sustancial en la expectativa de vida a nivel global.
El COVID-19 redujo la esperanza de vida mundial en unos 2 años, según un estudio del Centro de Investigación Demográfica de la Universidad de California (UCLA), en Los Ángeles, EEUU, publicado en la revista especializada Population and Development Review.
Los investigadores indicaron que ésta fue la primera disminución a nivel global desde que las Naciones Unidas comenzaron a estimar este indicador en 1950.
Según el informe, la expectativa de vida global disminuyó 0,92 años entre 2019 y 2020, y 0,72 años entre 2020 y 2021. “Desde 1950, solo se han observado disminuciones anuales de esa magnitud en raras ocasiones en algunos países, como Camboya en la década de 1970, Ruanda en la década de 1990 y posiblemente algunas naciones del África subsahariana en el pico de la pandemia del sida”, escribió Patrick Heuveline, profesor de sociología y director asociado del Centro de Investigación de Población de California en UCLA.
El período de esperanza de vida al nacer (esperanza de vida a partir de entonces) es el indicador más utilizado de las condiciones de mortalidad. En términos más generales, este indicador se toma comúnmente como un marcador del progreso humano, por ejemplo, en índices agregados como el Índice de Desarrollo Humano de la ONU.

La ONU estimó que entre 1950 y 2019, la esperanza de vida global aumentó sin interrupción, con una suba promedio de 0,39 años al año. Desde 45,7 años de expectativa de vida al nacer en 1950 a 72,6 años en 2019 (Naciones Unidas 2019 ).
La ganancia más pequeña fue durante la pandemia del SIDA, durante la cual los aumentos anuales cayeron a 0,2 años. Durante la pandemia de coronavirus, fue la primera vez que la esperanza de vida anual disminuyó durante más de 2 años en al menos 50 países.
Heuveline y su equipo analizaron las estimaciones mundiales y nacionales de los cambios en la esperanza de vida utilizando datos sobre el exceso de muertes en comparación con las muertes atribuidas únicamente al COVID-19. Si bien Heuveline se refirió principalmente al Conjunto de datos de mortalidad mundial, modificó su enfoque para determinar el número de muertes en exceso por país según la disponibilidad y la calidad de los datos.
Uno de los obstáculos a sortear para estas investigaciones es la recopilación de datos a nivel global. Los datos no se registraron de manera confiable para todos los países, y la mayoría de las estadísticas vitales de alta calidad procedían de unos 40 países de ingresos medianos altos a altos y, por lo tanto, sesgaron los resultados. “Si bien las estimaciones existentes son imperfectas, sugieren que la cantidad de muertes en exceso podría ser de dos a cuatro veces la cantidad de muertes atribuidas oficialmente a COVID-19″, señaló Heuveline.
El análisis reveló que el aumento de muertes durante la pandemia tuvo un impacto sustancial en la esperanza de vida global, que anteriormente se había mantenido en un crecimiento ininterrumpido desde 1950 hasta 2019, según Heuveline. La pandemia provocó descensos marcados, de 0,92 años entre 2019 y 2020 y de 0,72 años adicionales entre 2020 y 2021. Las estimaciones indican que la esperanza de vida mundial en 2021 cayó por debajo de la de 2013.

“La mayor parte de este exceso de muertes probablemente ocurrió fuera de Europa y otras naciones de altos ingresos en las que el impacto de la pandemia en la mortalidad ha sido ampliamente documentado”, agregó el autor de la investigación.
La investigación de la Universidad de California estimó que el impacto de la pandemia de coronavirus puede haber sido mayor en países asiáticos y africanos, específicamente Egipto, India, Kazajstán, Líbano, Sudáfrica, Túnez y Filipinas, que en países de Europa occidental como Italia, España y el Reino Unido.
Países con mayor impacto
EEUU experimentó un cambio anual de poco más de 2 años de disminución, mientras que otros países experimentaron mayores caídas. Según el estudio, Perú experimentó una disminución de alrededor de 7,91 años. Mientras tanto, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa, México, Nicaragua y Paraguay experimentaron caídas de alrededor de 4 a 6 años. El informe no detalla datos exactos para Argentina.
Bosnia y Herzegovina y Macedonia del Norte experimentaron una disminución anual de poco más de 4 años en comparación con los más de 3 años de Albania, Bulgaria, Montenegro y Polonia, según Heuveline. Egipto perdió 2,3 años de esperanza de vida, India 2,6 años, Kazajstán 3,2 años, Líbano 3,4 años, Filipinas 3 años y Sudáfrica 3,1 años.
Los países que no alcanzaron una disminución de 2 años en la esperanza de vida incluyeron los de Asia oriental, Australia, Nueva Zelanda y la mayor parte de Europa occidental.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Giganotosaurus carolinii: así era el dinosaurio que rivalizó en tamaño con el T. rex y dejó su huella en la ciencia
El descubrimiento en el sur de Argentina aportó nuevas pistas sobre uno de los mayores carnívoros prehistóricos, su entorno cretácico y las estrategias de caza que definieron el dominio de los dinosaurios en Sudamérica

Las gaviotas incrementan el robo de comida en zonas urbanas
El fenómeno de la sustracción de alimentos por parte de estas aves se volvió más común en ciudades y áreas turísticas, lo que despierta el interés entre científicos, autoridades y ciudadanos sobre sus causas y consecuencias

De ratones a moscas de la fruta: los modelos digitales que cambian la forma de estudiar el cerebro
Herramientas interactivas y simulaciones informáticas están redefiniendo cómo los científicos analizan la estructura y el funcionamiento neurológico a lo largo del desarrollo

Por qué el asteroide 2024 YR4 no impactará la Luna en 2032: el hallazgo clave que descartó el riesgo
El análisis de datos obtenidos por el telescopio espacial James Webb permitió refinar su trayectoria

Científicos descubren cómo un microbio vital para el océano se adapta al calentamiento global
El estudio revela que una de las especies más abundantes del plancton marino mejora su capacidad para mantener funciones esenciales bajo temperaturas elevadas


