
El Ministerio de Salud Pública de Qatar confirmó un caso de Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS) en un hombre de 50 años residente en el país. Esta enfermedad es causada por un tipo de coronavirus, el MERS-CoV, y puede infectar a humanos, murciélagos y camellos. Se lo detectó por primera vez en 2012 y generó una epidemia que afectó a personas de 21 países hasta 2015. En ese momento pudo controlarse la transmisión, pero el MERS podía ser la causa de futuras epidemias, según la Organización Mundial de la Salud.
Respecto al caso de Qatar, el paciente fue ingresado en un hospital para recibir la atención médica necesaria de acuerdo con el protocolo nacional para la atención de casos confirmados o sospechosos de la enfermedad. Las autoridades sanitarias del país confirmaron que tuvo contacto directo con los camellos.
El dromedario es un animal de una sola joroba y se lo conoce también como camello arábigo. Este animal es un gran huésped reservorio del MERS-CoV y una fuente de infección para los humanos.
Por el momento, todos los contactos del paciente están libres de síntomas y serán monitoreados durante 14 días según los protocolos nacionales. Qatar es el país organizador del Mundial de fútbol que se llevará a cabo este año. Por eso, cobra más relevancia aún este nuevo caso de MERS.
“El Ministerio de Salud Pública, en cooperación con el Ministerio del Medio Ambiente, está tomando todas las medidas preventivas y de precaución necesarias para controlar la enfermedad y evitar que se propague”, dijo el gobierno de Qatar.

El Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS) es una enfermedad respiratoria viral causada por uno de los coronavirus (MERS-CoV), pero difiere del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que es el causante de la infección de COVID-19. Ambos virus difieren en cuanto a la fuente de infección, el modo de transmisión y la gravedad de la enfermedad.
El MERS-CoV es un virus zoonótico, es decir, que se transmite de los animales a las personas. Los estudios han revelado que las personas se infectan por contacto directo o indirecto con dromedarios infectados. El MERS-CoV se ha identificado en dromedarios en varios países, como Arabia Saudita, Egipto, Omán o Qatar. También se han detectado anticuerpos específicos contra el MERS-CoV (hecho que indica que el animal ha estado infectado por el virus) en dromedarios de Oriente Medio, África y Asia Meridional.
Frente a esta situación, las autoridades sanitarias del país difundieron un comunicado con recomendaciones: “Un llamado a toda la población y especialmente a las personas con enfermedades crónicas o con trastornos de inmunodeficiencia, a adherirse a las medidas de higiene pública. Esto incluye lavarse las manos regularmente con agua y jabón, usar desinfectantes para manos, así como evitar el contacto cercano con los camellos y buscar atención médica cuando experimente síntomas de fiebre, tos, dolor de garganta o dificultad para respirar”.
El MERS, una enfermedad de alta letalidad

En 2012, el MERS se aisló por primera vez el virus en un paciente de Arabia Saudita de 60 años que presentaba una neumonía aguda e insuficiencia renal grave. Desde 2012 a julio de 2017 se habían reportado 2.040 casos. Afectó más a hombres que a mujeres, con una tasa de mortalidad cercana al 35%.
Los síntomas típicos del MERS son fiebre, tos y dificultades respiratorias. Es habitual que haya neumonía, pero no siempre. También se han registrado síntomas gastrointestinales, en particular diarrea, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Algunos casos de infección por MERS-CoV no presentan síntomas, aunque den positivo para el virus en las pruebas de laboratorio. La mayoría de estos casos asintomáticos se han detectado tras exhaustivos rastreos de los contactos de casos confirmados.
A mediados del año pasado, la revista PNAS de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos publicó un estudio que hacía un llamado de atención sobre el MERS. El líder del trabajo fue el virólogo y patólogo Malik Peiris, nacido en Sri Lanka e investigador de la Universidad de Hong Kong, quien fue el primero en describir el coronavirus SARS que causó la epidemia de 2003.
Encontraron que desde un punto de vista genético, los MERS (técnicamente se los llama MERS-CoV) de África se agrupan por separado y son distintos de los virus actuales que circulan por Oriente Medio. Pero comparten similitud a nivel de nucleótido. Al probar los distintos virus en células de pulmones humanos y en ratones modificados genéticamente, observaron que tanto la variante humana como la arábiga infectaban y se replicaban con facilidad. Sin embargo, las africanas eran hasta 100 veces menos capaces de una replicación eficiente.
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