
A medida que aumenta la producción y distribución de las vacunas contra el COVID-19 en todo el mundo, y que nuevos estudios demuestran la caída en los niveles de inmunidad tras 5 ó 6 meses de la aplicación, muchos países del mundo establecieron esquemas de dosis de refuerzo, y en algunos casos, como Israel o Chile, de cuartas dosis para elevar la protección en la población.
¿Aplicar dosis contra el coronavirus en intervalos cada vez más cortos puede ser contraproducente? Una de las respuestas la esbozó una de las mentes brillantes de la Universidad de Oxford: “No podemos vacunar al planeta cada cuatro o seis meses. No es sostenible ni accesible. En el futuro, debemos apuntar a los grupos de riesgo”, advirtió Andrew Pollard, presidente del Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización (JCVI) del Reino Unido y director del Oxford Vaccine Group, que ayudó a desarrollar la vacuna del laboratorio AstraZeneca en 2020.
Pollard sugirió que se necesita más evidencia científica para avanzar con la aplicación de cuartas dosis: “Hoy en día, menos del 10% de las personas de familias de bajos ingresos han recibido su primera dosis, por lo que la idea de una cuarta dosis a nivel mundial simplemente no es sensata”.

En España, el Ministerio de Sanidad, estableció que las personas que tuvieron coronavirus recibirán la dosis de refuerzo contra la infección a los cinco meses del diagnóstico.
Esto significa que la dosis de refuerzo para la población no vulnerable y mayor de 18 años deberá darse con un intervalo de 5 meses si se ha contraído la infección de COVID-19. “No es concebible que a las cuatro semanas de infección te vacunen otra vez contra el mismo microorganismo. No hay motivo científico, ni inmunológico, ni de conocimiento, y no sabemos de dónde partía esa recomendación inicial. Por lo que ampliar la dosis de refuerzo a por lo menos 5 meses responde a un cambio necesario e imprescindible”, explicó Alfredo Corell, catedrático de Inmunología de la Universidad de Valladolid.
Para Corell, esperar cinco meses para aplicar la dosis de refuerzo tras la infección por SARS-CoV-2 da tiempo igualmente por si hubiera que hacer algún cambio más. “A lo mejor alguien no necesita más dosis, a los mejor la necesita a los 8 meses, y estos 5 meses nos dan un plazo suficiente para preverlo”, indicó el médico y divulgador de la Sociedad Española de Inmunología.
Por la evolución de la pandemia, y las variables dentro de la población de cada país, Corell planteó que es momento de buscar una atención médica personalizada: “Hay tal número de casuísticas diferentes que intentar poner a todo el mundo bajo el mismo patrón es equivocarnos. Pero sí es cierto que, a los 5 meses, como mínimo, está indicado un refuerzo porque se ha visto que la estimulación con las vacunas, la capacidad de los anticuerpos, además, se mantiene en ese tiempo”, subraya.

Ahora bien, el inmunólogo destacó que es el plazo mínimo imprescindible, pero no tiene por qué ser el único, ya que puede haber personas en riesgo por ser inmunodeprimidas, o bien porque sean muy mayores o con un tratamiento determinado que necesiten antes esa dosis adicional, y otros, en cambio, la necesitan por ejemplo al año.
“Hay que pasar ya a la medicina personalizada y como mínimo estudiar los anticuerpos. Esto será más barato que aplicar vacunas a lo loco”, insiste Corell.
¿El sistema inmune puede sobreestimularse?
Algunos expertos sugieren que “eternizar” la aplicación de dosis de refuerzos de las vacunas contra el coronavirus podría estar sobreestimulando al sistema inmune y llegar a ser contraproducente.
“No se deben dar cuatro dosis de la vacuna en un año, porque significa sobreestimular el sistema inmune, pudiendo provocar el efecto contrario y que éste no se responda cuando llegue la infección. Sí pueden ser convenientes en situaciones excepcionales, en personas inmunocomprometidas, pero es que aparte, no todas las personas vulnerables son iguales”, advirtió el inmunólogo de la Universidad de Valladolid.
“Por lo que volvemos a lo mismo, habría que ver el nivel de defensas de cada uno. La medicina personalizada es el reto, el hacer un seguimiento personalizado por parte del pediatra y del médico”, resaltó Corell.
En el mismo sentido, usar sólo el dato de fecha de aplicación de vacunas y tener cumplido o no el esquema completo, no sería indicador suficiente para las restricciones de movilidad: “Quitaría el pasaporte COVID porque está desfasado con la realidad sanitaria actual. Porque medir el nivel de protección por el número de dosis puestas de la vacuna no vale para nada si no se consideran las infecciones naturales. Europa solo reconoce la prueba PCR, y en España éstas no se han hecho. Así que hay millones de personas con el pasaporte COVID desactualizado”, concluyó Corell.
El camino de la inmunidad robusta

Una investigación reciente la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón en los Estados Unidos se enfocó en estudiar qué pasaba en el sistema inmune de las personas cuando una persona se contagia después de haberse vacunado y cuando alguien se infecta el coronavirus y luego accede a la vacunación.
Los científicos publicaron la investigación en la revista Science Inmunology de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia. Encontraron que tanto la infección después de la vacunación o -al revés- la infección natural después de la vacunación- producen niveles aproximadamente iguales de protección inmunitaria reforzada.
Los investigadores demuestran en este reciente estudio que no importa si alguien contrae una infección después de la vacunación completa o se vacuna después de una infección natural. En ambos casos, la respuesta inmunitaria medida en el suero sanguíneo reveló anticuerpos igualmente abundantes y más potentes -al menos 10 veces más potentes- que la inmunidad generada únicamente por la vacunación.
El estudio se realizó antes de la aparición de la variante Ómicron, pero los investigadores esperan que las respuestas inmunitarias híbridas sean similares con la nueva variante altamente transmisible. “La probabilidad de adquirir la infección después de estar vacunados es alta porque hay muchos virus a nuestro alrededor en este momento”, dijo el doctor Fikadu Tafesse, profesor adjunto de microbiología molecular e inmunología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón.
“Pero nos posicionamos mejor si nos vacunamos. Y si el virus llega, tendremos un caso más leve y acabaremos con esta superinmunidad”, resaltó.
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