
Si el anuncio de Pfizer sobre una eficacia mayor al 90% de su vacuna contra el coronavirus causó una euforia en los mercados, el informe preliminar de Moderna, con una tasa de 94,5%, podría tener un alcance aún mayor, ya que aunque las candidatas son muy parecidas, hay una diferencia sustancial que favorece a los países menos desarrollados y las zonas rurales con menor estructura sanitaria.
Tanto la vacuna de Moderna como la de Pfizer-BioNTech son las llamadas vacunas de ARNm, una nueva tecnología que no usa el coronavirus en sí, sino que contiene un trozo de código genético que entrena al sistema inmunológico para reconocer la proteína punzante en la superficie del virus.
También, ambas requieren dos dosis para generar la inmunidad contra el COVID-19 en el organismo, con una leve distinción: Pfizer separa las aplicaciones por 21 días, mientras que Moderna requiere un espacio de 28 días entre la primera y la segunda vacunación.
Pero la gran diferencia está en los requerimientos de conservación.
La fórmula de Pfizer debe mantenerse en todo momento a -70 °C, lo que podría suponer un freno logístico de envergadura para garantizar su distribución al mundo entero. Para su reparto en el último tramo de la cadena, las dosis solo resisten cinco días bajo refrigeración común. No alcanza con un congelador estándar, que suele alcanzar los -20°C, por ello requeriría una modernización sin precedentes para la infraestructura sanitaria, incluso en empresas fuera del sector de salud.

50°C de diferencia
El informe de Moderna, en cambio, es mucho más alentador. Según lo detallado, sus dosis también requieren congelación para su almacenamiento y transporte, pero a temperaturas menos extremas, -20 °C. Bajo esas condiciones, pueden ser guardados por un período de hasta seis meses.
También, su vida útil en refrigeración común es seis veces más larga: hasta 30 días en condiciones mucho más accesibles para firmas de transporte, hospitales y farmacias o centros de vacunación. Reportes previos anticipaban que soportaría solo siete días en una nevera, por lo que el informe ha sido muy celebrado. Por si fuera poco, también señalaron que las dosis pueden estar 12 horas a temperatura ambiente.
“Esta vacuna presenta la oportunidad de ser usada en consultorios médicos, farmacias y puntos de vacunación”, indicó al New York Times el experto en enfermedades infecciosas William Schaffner, quien añadió que no sería una sorpresa si, en caso de que ambas fórmulas sean aprobadas, los responsables sanitarios opten por la de Moderna.
Los supercongeladores para temperaturas extremas como la requerida por Pfizer cuestan hasta USD 10 mil en Estados Unidos y tienen también un consumo energético muy alto. “Es probable que el requisito de temperaturas extremadamente frías provoque el deterioro de muchas vacunas”, advirtió Michael Kinch, especialista en vacunas de la Universidad de Washington en St. Louis.
“Su producción es costosa, su componente es inestable, también requiere transporte en cadena de frío y tiene una vida útil corta”, advirtió Ding Sheng, director de Global Health Drug Discovery Institute con sede en Beijing, que ha recibido financiación de la Fundación Bill & Melinda Gates.
Para contrarrestar este inconveniente, Pfizer ha diseñado una caja especial para transportar su esperada vacuna. Estos dispositivos podrán contener un par de cientos de ampolletas de vidrio, con diez a veinte dosis de la vacuna en cada una. Las cajas están equipadas con sensores de temperatura con GPS que le permitirán a la empresa saber dónde se ubican las cajas y qué tan frías están. Si no está suficientemente bajo, los trabajadores pueden añadir hielo seco.

El precio resultante (por fuera del costo de la vacuna) puede ser demasiado elevado para muchos países en desarrollo, incluido India, que ha tenido dificultades para contener el segundo brote de coronavirus más grande del mundo y actualmente no tiene ningún acuerdo para comprar la vacuna Pfizer.
Otra diferencia relevante en el aspecto de facilitar su distribución y aplicación es que las dosis de Moderna no requieren ser diluidas en el lugar de vacunación.
Pfizer invirtió USD 2.000 millones de sus propios fondos para la investigación y desarrollo, mientras que Moderna es parte del programa Operation Warp Speed del gobierno estadounidense, bajo el cual ha recibido USD 2.500 millones de las arcas federales para financiar el proceso científico y la fabricación.
Por último, el precio entre ambas también las separa. Moderna ha informado que cada una de las dosis costará entre USD 32 y USD 37 “para algunos clientes”, en medio de las negociaciones con la Casa Blanca. En tanto, los viales de Pfizer y la alemana BioNTech costarían casi la mitad, USD 19,5, según las negociaciones con EEUU y países de Europa en compras a gran escala. Es posible que conforme la fabricación alcance mayores escalas el precio vaya reduciéndose.
(Con información de AP)
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