Agregar Infobae enGoogle

La violencia de Los Lobos alcanza a Quito: un cuerpo decapitado colgado en un puente reveló una disputa criminal

Para la Policía, el crimen responde a una estrategia de intimidación para consolidar el control de una zona clave para las economías ilícitas

El cadáver colgaba de un puente de Quito
El cadáver colgaba de un puente de Quito
Guardar

La imagen que encontraron conductores y moradores la mañana del 29 de julio en un puente de Llano Chico rompió con una de las barreras que todavía separaban a Quito de las provincias más golpeadas por el crimen organizado. Un cuerpo decapitado suspendido sobre la avenida Simón Bolívar, con la cabeza abandonada varios cientos de metros más adelante, introdujo en la capital una forma de violencia que hasta hace poco era característica de ciudades de la Costa ecuatoriana donde las organizaciones criminales utilizan el terror como mecanismo para disputar y consolidar territorios.

La Policía Nacional sostiene que el homicidio no fue un acto aislado. La principal línea de investigación apunta a que se trató de un mensaje dirigido tanto a bandas rivales como a quienes operan en las economías ilegales del norte del Distrito Metropolitano de Quito. El cadáver habría sido asesinado en otro lugar durante la madrugada y posteriormente trasladado hasta el puente para convertirlo en un símbolo de poder y control.

PUBLICIDAD

Los investigadores consideran que el sitio fue escogido deliberadamente. La avenida Simón Bolívar es una de las arterias con mayor circulación vehicular de la ciudad y conecta varios sectores estratégicos del norte de Quito. Exponer allí el cuerpo garantizaba un amplio impacto visual y multiplicaba el alcance del mensaje que, según las autoridades, buscaba advertir sobre quién pretende dominar esa zona.

Personal de la Policía y medicina legal en el levantamiento de la cabeza del cadáver (Ecuavisa).
Personal de la Policía y medicina legal en el levantamiento de la cabeza del cadáver (Ecuavisa).

La hipótesis policial ubica detrás del crimen la disputa territorial protagonizada por organizaciones criminales que mantienen presencia en el norte de la capital, particularmente Los Lobos. La estructura, considerada una de las más poderosas del país, ha extendido durante los últimos años su influencia más allá de los puertos y corredores tradicionales del narcotráfico para consolidar redes de microtráfico, extorsión y otros delitos en barrios periféricos de Quito.

PUBLICIDAD

Llano Chico, Llano Grande, Calderón, Carapungo y Guayllabamba conforman un corredor de creciente interés para estas organizaciones. Además de concentrar una rápida expansión urbana, el sector posee conexiones directas con la avenida Simón Bolívar y con las vías que comunican la capital con el norte del país. Para la Policía, esa ubicación facilita tanto la distribución de droga como la movilidad de integrantes de estructuras delictivas y el uso de bodegas o galpones para ocultar vehículos robados y almacenar sustancias sujetas a fiscalización.

La presencia de Los Lobos en esta parte de Quito no es reciente. Uno de los antecedentes más relevantes ocurrió en 2022, cuando una masacre registrada en Pueblo Blanco, en el sector de Llano Grande, puso en evidencia la disputa entre organizaciones criminales por el control de ese territorio. En ese caso, alias “Coliflor”, señalado por las autoridades como uno de los cabecillas de Los Lobos en la zona, fue posteriormente condenado por la justicia.

Desde entonces, las autoridades han identificado una creciente competencia entre Los Lobos y otras estructuras vinculadas a Los Choneros por el dominio de sectores del norte del Distrito Metropolitano. Esa rivalidad coincide con el incremento de homicidios, casos de extorsión y decomisos de droga registrados en esa parte de la ciudad durante los últimos años.

Soldados hacen guardia en el barrio Socio Vivienda 2 al día siguiente de una masacre en Guayaquil, Ecuador, el viernes 7 de marzo de 2025. (Foto AP/César Muñoz)
Soldados hacen guardia en el barrio Socio Vivienda 2 al día siguiente de una masacre en Guayaquil, Ecuador, el viernes 7 de marzo de 2025. (Foto AP/César Muñoz)

El método utilizado en el asesinato de Llano Chico también representa un cambio en la dinámica de la violencia que enfrenta Quito. En provincias como Guayas, Esmeraldas, Manabí o El Oro, las bandas criminales han recurrido en varias ocasiones a la exhibición pública de cadáveres, desmembramientos y otros actos de extrema crueldad para sembrar temor entre organizaciones rivales y comunidades enteras. Sin embargo, escenas de esa naturaleza eran prácticamente inexistentes en la capital ecuatoriana.

Los especialistas en seguridad consideran que estos actos cumplen una función que trasciende el homicidio. Su objetivo consiste en proyectar una imagen de dominio absoluto sobre un territorio y demostrar capacidad para ejercer violencia sin restricciones. La exhibición del cuerpo en un punto de alta circulación convierte el crimen en una herramienta de comunicación criminal cuyo destinatario no es únicamente la víctima o sus adversarios, sino toda la población.

Mientras continúan las investigaciones para establecer la identidad del fallecido y reconstruir el recorrido seguido por quienes abandonaron el cadáver en el puente, las autoridades revisan grabaciones de cámaras de seguridad y otras evidencias que permitan identificar a los responsables. Hasta el 30 de julio no se habían reportado capturas relacionadas con este homicidio.

El caso coincidió con un nuevo golpe policial contra Los Lobos. La mañana del 30 de julio, el Ministerio del Interior informó sobre la captura, también en el sector de Calderón, de alias “Walter”, señalado como presunto cabecilla de la organización criminal. Durante el operativo fueron decomisadas armas de fuego y droga, aunque las autoridades no han establecido una relación directa entre esa detención y el asesinato ocurrido un día antes.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD