Rodrigo Paz declaró el estado de excepción para liberar las rutas: “Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes”

El presidente del país andino anunció la entrada en vigor de la medida en todo el país, tras los más de 50 días de bloqueos y movilizaciones por parte de la COB, cocacoleros alineados con el ex mandatario Evo Morales y la Túpac Katari

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El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, habla el día en que firma un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB) tras 50 días de protestas antigubernamentales —un paso hacia la resolución de un conflicto que ha paralizado el país— en La Paz, Bolivia, el 19 de junio de 2026 (REUTERS/Presidencia de Bolivia)
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, habla el día en que firma un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB) tras 50 días de protestas antigubernamentales —un paso hacia la resolución de un conflicto que ha paralizado el país— en La Paz, Bolivia, el 19 de junio de 2026 (REUTERS/Presidencia de Bolivia)

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró este sábado el estado de excepción en todo el país tras más de seis semanas de protestas y bloqueos de rutas estratégicas por parte de sectores sindicales y opositores al Gobierno que provocaron 16 muertes, de las cuales 13 fueron por falta de atención médica oportuna.

Tras agotar todas las vías de diálogo, llegar a acuerdos con aquellos cuyas demandas eran legítimas e identificar a quienes utilizaron la violencia en un intento por desestabilizar Bolivia, tomamos la decisión de declarar el estado de emergencia en todo el territorio nacional”, afirmó Paz en un discurso televisado.

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La medida llegó luego de un extenso período de movilizaciones y tras el anuncio de acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB). Sin embargo, aún persisten focos de tensión y demandas insatisfechas, según los opositores, en distintas regiones.

En su mensaje televisado, Paz informó que ordenó a la Policía y a las Fuerzas Armadas ejecutar “las acciones necesarias para restablecer el libre tránsito, recuperar las carreteras y garantizar la seguridad de la población”. El mandatario justificó que, al inicio de las protestas, priorizó el diálogo antes que la confrontación, con el objetivo de distinguir a los sectores con demandas “legítimas” de aquellos que, según sus palabras, intentaron “transformar una protesta social en una estrategia de ruptura democrática constitucional”.

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Paz caracterizó la situación actual como “una estrategia organizada de desestabilización contra la democracia y un gobierno constituido y debemos llamarla por su nombre: un intento de golpe de Estado desde el narcoterrorismo”.

El presidente reiteró la acusación de que existen “estructuras políticas organizadas” operando desde el Chapare o Trópico de Cochabamba, territorio identificado como bastión sindical y político de Evo Morales. El jefe de Estado lamentó que este “intento de desestabilización haya causado dolor, muerte y sufrimiento” y generado “pérdidas económicas incalculables”.

Rodrigo Paz declaró el estado de excepción y lo comunicó vía X (@Rodrigo_PazP)
Rodrigo Paz declaró el estado de excepción y lo comunicó vía X (@Rodrigo_PazP)

“He dispuesto la aplicación del Estado de Excepción para liberar las carreteras del país. Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes de bloqueos que impiden trabajar, estudiar, recibir atención médica, abastecerse y llevar sustento a sus hogares”, comunicó el mandatario a través de su perfil en X.

Paz aseguró que el objetivo de la medida no es “quitar la normalidad, sino devolverla”, argumentando que Bolivia necesita “recuperar sus caminos, garantizar el abastecimiento y volver a la normalidad”. Añadió además que “las puertas del Gobierno seguirán abiertas para quienes quieran dialogar de buena fe”.

La Presidencia boliviana aclaró que la medida no implica la suspensión de derechos, pero prohíbe los bloqueos de vías y el uso de armas, explosivos y elementos violentos. Además, se dispuso el “apoyo temporal” de las Fuerzas Armadas a la Policía para la protección de rutas estratégicas, infraestructura esencial y el abastecimiento en el país.(Con información de EFE)

Según el relevamiento oficial, el viernes el país contabilizaba 46 bloqueos distribuidos en cinco departamentos, una cifra considerablemente menor respecto a los 102 puntos activos a principios de mayo, lo que representa una reducción drástica de las interrupciones lideradas principalmente por sectores campesinos.

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, habla el día en que firma un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB) tras 50 días de protestas antigubernamentales (REUTERS/Presidencia de Bolivia)
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, habla el día en que firma un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB) tras 50 días de protestas antigubernamentales (REUTERS/Presidencia de Bolivia)

El acuerdo entre el presidente de Bolivia, y el máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), el minero Mario Argollo, fue suscrito el viernes por la noche en la casa de Gobierno de La Paz tras una reunión privada con líderes sindicales y cinco ministros.

A partir de este momento se están levantando las medidas de presión a nivel nacional, con un compromiso del Gobierno de cumplir de manera inmediata todo lo que se ha suscrito”, declaró Argollo al concluir el encuentro, en declaraciones recogidas por medios presentes.

El documento prevé plazos de 90 días para la implementación de los compromisos oficiales y la creación de mesas de trabajo que comenzarán a operar desde el próximo miércoles. Entre los puntos acordados se destaca la gestión para la liberación de manifestantes detenidos durante las protestas, uno de los reclamos centrales de la COB para iniciar el diálogo.

Pese al avance logrado con el sector sindical, la situación en La Paz y otras regiones se mantiene tensa. La Federación Departamental de Campesinos Túpac Katari y agrupaciones afines a Evo Morales anunciaron que continuarán con los bloqueos iniciados el 6 de mayo y rechazaron la posibilidad de acercamiento con el Gobierno. Estos sectores persisten en la exigencia de renuncia de Paz y rechazan la vía del diálogo.

La dirigencia de la federación Túpac Katari expresó su sorpresa y rechazo ante la firma del acuerdo entre la Central Obrera Boliviana (COB) y el Gobierno nacional, calificando el hecho como "una traición" al pacto suscrito en mayo, al inicio de los bloqueos de caminos.

“Hace dos días por lo menos había reuniones con el compañero Argollo, porque se había firmado una alianza de no traicionarse, siempre estar en la lucha juntos. Pero desde que ha habido esa reunión donde ha acudido la Central Obrera Boliviana, ya más no hemos participado y se presenta esta traición”, declaró Severo Marca, representante de la Túpac Katari ante la Csutcb.

El presidente boliviano Rodrigo Paz, a la izquierda, estrecha la mano de Mario Argollo, líder de la Central Obrera Boliviana (COB), en La Paz, Bolivia, el miércoles 17 de junio de 2026, tras semanas de protestas y bloqueos de carreteras en todo el país (AP Foto/Juan Karita)
El presidente boliviano Rodrigo Paz, a la izquierda, estrecha la mano de Mario Argollo, líder de la Central Obrera Boliviana (COB), en La Paz, Bolivia, el miércoles 17 de junio de 2026, tras semanas de protestas y bloqueos de carreteras en todo el país (AP Foto/Juan Karita)

Durante la firma del acuerdo, Paz remarcó la necesidad de promover una “reconciliación” y de impulsar “un proyecto conjunto que sea popular, que tenga un sentido de progreso amplio y que tenga a la patria por encima de todo”. El mandatario reconoció que su administración enfrenta desafíos y admitió que existen aspectos que “mejorar”.

(Con información de EFE)

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