Base Orcadas: la estación argentina que lleva 100 años y es la más antigua de la Antártida

Ubicada en el archipiélago de las Orcadas del Sur, entre pingüinos, glaciares y tecnología de punta, esconde relatos de hazañas, desafíos extremos y logros que marcaron la historia polar

Guardar
Ubicada en la isla Laurie,
Ubicada en la isla Laurie, la Base Orcadas destaca como pionera de la investigación antártica y referente histórico en el continente blanco (Wikipedia)

La Base Orcadas, ubicada en la remota isla Laurie del archipiélago de las Orcadas del Sur, ostenta el título de la estación científica más antigua de la Antártida en funcionamiento. Desde 1904, este enclave constituye la presencia humana estable más prolongada del continente blanco. La Argentina desempeña, así, un papel pionero en la investigación antártica.

El 22 de febrero de 1904, la expedición escocesa liderada por William Speirs Bruce transfirió oficialmente la Base Orcadas al gobierno argentino, que aceptó la operación por decreto del Poder Ejecutivo N.º 3073. Desde entonces, la bandera argentina flamea de forma ininterrumpida en un entorno caracterizado por temperaturas extremas y paisajes singulares.

Según la Dirección Nacional del Antártico (organismo dependiente de la Cancillería argentina), Orcadas es la única base fundada en la primera década del siglo XX que aún opera, lo que refuerza su valor histórico y científico.

Situada a más de 1.500 km al sudeste de Ushuaia, la Base Orcadas funciona todo el año bajo la órbita de la Armada Argentina, con apoyo de técnicos y científicos de la Dirección Nacional del Antártico y del Instituto Antártico Argentino. Este emplazamiento, durante mucho tiempo el único puesto argentino en la región, ha sido escenario de múltiples hitos: desde la modernización de sus instalaciones hasta el desarrollo de proyectos científicos relevantes para comprender el ambiente polar y su impacto global.

La Base Orcadas es la
La Base Orcadas es la estación científica más antigua de la Antártida y símbolo de la presencia argentina desde 1904 (Wikipedia)

La historia y el legado de la Base Orcadas

La fundación de la Base Orcadas se remonta al 1 de abril de 1903, cuando la expedición escocesa de William Speirs Bruce instaló las primeras estructuras. La transferencia al gobierno argentino se concretó el 22 de febrero de 1904, fecha que hoy se celebra como el Día de la Antártida Argentina. El decreto oficializó el traspaso y asignó la operación a la entonces Oficina Meteorológica Argentina, dependiente del Ministerio de Agricultura.

Entre los primeros integrantes de la dotación argentina estuvo Hugo Acuña, quien dejó registro de su experiencia como uno de los primeros invernantes del continente. La Casa Omond, estructura original de la base, declarada parte del patrimonio histórico, fue edificada en piedra y aún se conserva. Décadas más tarde se sumó la Casa Moneta, actualmente convertida en museo y reconocida como Sitio y Monumento Histórico según las disposiciones del Tratado Antártico (acuerdo internacional de protección ambiental).

La base fue también escenario de avances tecnológicos para la época, con la instalación de una estación radiotelegráfica que permitió las primeras comunicaciones directas entre la Antártida y el territorio continental argentino. En 1946 se celebró en Orcadas la primera misa católica del continente, un hecho que documenta la presencia argentina en la región y su desarrollo social.

La Casa Omond, de la
La Casa Omond, de la Base Orcadas, integra el patrimonio histórico antártico y fue construida en piedra en 1903 por una expedición escocesa (Wikipedia)

Investigación científica y vida diaria en un entorno extremo

La Base Orcadas se ha constituido en centro vital para la investigación científica antártica. Según datos del Instituto Antártico Argentino, en sus laboratorios se desarrollan estudios meteorológicos, glaciológicos y biológicos que contribuyen a entender las dinámicas ambientales del continente y su influencia sobre el clima global.

El clima en Orcadas se caracteriza por su rigor: la temperatura media anual ronda los -5 °C, con inviernos que pueden descender por debajo de ese valor y veranos apenas por encima de cero. Este entorno extremo, lejos de desalentar a los investigadores, les brinda la posibilidad de estudiar fenómenos característicos de la región, así como una biodiversidad adaptada a condiciones rigurosas. En los alrededores de la base pueden observarse colonias de pingüinos Adelia y Barbijo, focas de Weddell, lobos marinos y diversas especies de aves propias del ecosistema antártico.

La logística diaria está a cargo de la Armada Argentina, que garantiza el abastecimiento y la seguridad de la dotación permanente. La convivencia en la base exige disciplina y cooperación, ya que el aislamiento y las condiciones meteorológicas presentan desafíos permanentes. La experiencia en Orcadas es valorada por los científicos y técnicos como una oportunidad relevante para aportar al conocimiento global sobre la Antártida.

El clima extremo de la
El clima extremo de la Base Orcadas, con temperaturas promedias de -5 °C y singular biodiversidad, plantea desafíos a científicos y técnicos (argentina.gob.ar)

Patrimonio, turismo y proyección internacional

Aunque la Base Orcadas no está abierta al turismo convencional debido a las restricciones del Tratado Antártico y a la protección de su entorno frágil, el interés internacional por su historia y valor científico crece año tras año. La Casa Moneta fue convertida en museo y forma parte de los monumentos históricos reconocidos por la comunidad antártica; además, es objeto de visitas oficiales y educativas en el marco de programas de cooperación internacional.

La relevancia de Orcadas trasciende fronteras nacionales: su continuidad operativa por más de 120 años representa un aporte destacado de la Argentina a la investigación polar y a la diplomacia científica. De acuerdo con la Dirección Nacional del Antártico, “la permanencia ininterrumpida de la Base Orcadas es una muestra del compromiso argentino con la paz, la ciencia y la preservación ambiental en la Antártida”.