Expectativa en Chile por la sentencia para los comuneros mapuches acusados de asesinar a tres carabineros

Los uniformados fueron emboscados en abril de 2024 y asesinados con sus propias armas. Este lunes finaliza el juicio

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Felipe y Yeferson Antihuen Santi,
Felipe y Yeferson Antihuen Santi, junto a Nicolás Rivas Paillao.

Tras seis semanas de audiencias, esta jornada finaliza el juicio por el brutal crimen de los carabineros Sergio Arévalo, Carlos Cisternas y Misael Vidal, quienes fueron acribillados con sus propias armas a fines de abril de 2024 en la comuna de Cañete (635 kms al sur de Santiago), y cuyos cuerpos calcinados fueron hallados en el pickup de la camioneta en que se trasladaban.

Los acusados son tres hermanos identificados como Tomás, Jefferson y Felipe Antihuen Santi, amén de Nicolás Rivas Paillao, quien habría actuado como encubridor. Todos arriesgan la pena de presidio perpetuo calificado.

Fernanda Antillanca, viuda del cabo Vidal, aseguró este domingo que “han sido semanas difíciles y esperamos con las pruebas contundentes que hay, la mayor pena para los culpables”.

Tomás Antihuen se mantuvo prófugo
Tomás Antihuen se mantuvo prófugo por meses.

Los hechos

Según antecedentes de la investigación, los tres hermanos Antihuen Santi emboscaron a los carabineros cuando concurrían a fiscalizar a su tío, Carlos Antihuen Riquelme, quien se encontraba con arresto domiciliario nocturno.

Una vez reducidos, los atacantes les quitaron sus armas y chalecos antibalas y los obligaron a arrodillarse. Indefensos, fueron ajusticiados a tiros y luego sus cuerpos arrojados al pick up de la camioneta institucional, la que posteriormente fue incinerada.

Unos 45 minutos después llegó la patrulla con los policías que los encontrarían, quienes grabaron el procedimiento con sus cámaras corporales.

“Están aquí atrás, ¡conchetumadre! ¿Qué hacemos, huevón? ¡Están los tres muertos!, mira huevón, ¡están los tres muertos atrás! - dice, desesperado, al suboficial de Carabineros que los encontró.

“Quiébrenos, pero no nos maten”

Durante el transcurso del juicio también se revelaron espeluznantes detalles de unos supuestos videos con los últimos minutos de vida de los uniformados. Según reza una nota de La Tercera, un testigo clave aseguró a Carabineros que una persona le mostró dichos videos días después del crimen mientras bebían alcohol, señalando que en ellos se veía “a tres funcionarios de Carabineros, dos de ellos de contextura gruesa y el otro delgado. Además los vio arrodillados llorando y suplicando que no los mataran, ya que tenían que llegar a su casa a ver a su familia y en el acto los despojaban de sus chalecos antibalas”.

En su declaración, el individuo confesó haber comprado a los autores del hecho las armas robadas a los policías. Fue en esa transacción que pudo ver los registros.

“Habían tres carabineros parados, dos eran de contextura gruesa y uno flaco alto, los tres estaban con el chaleco antibalas verde, se encontraban rodeados por unas 4 a 5 personas con rostro cubierto por una capucha negra, quienes también usaban chalecos antibalas de color negro y armamentos largos, uno de los sujetos que rodeaba a los carabineros, caminaba con un arma larga por el frente de ellos”, reza el medio antes citado.

Así quedó el vehículo donde
Así quedó el vehículo donde se movilizaban los malogrados carabineros.

“En el video, se aprecia que los carabineros se sacan el chaleco antibalas debido a que los encapuchados le dieron esta indicación, los carabineros dejan el chaleco antibalas en el suelo y se arrodillan en un camino de tierra, porque la persona que está grabando les dice textualmente ‘arrodíllate paco conch...’”.

“Cuando estaban arrodillados, pude ver mejor sus rostros, ya que los alumbraron con una linterna, ahí, me percaté que el carabinero más maceteado tenía heridas con sangre en su labio, a los otros carabineros no los alcancé a ver”.

“Pero se escuchaba como lloraban y decían ‘péguennos, quiébrenos, pero por favor no nos maten, queremos ver a nuestras familias’. En ese momento logré escuchar la voz de una mujer que se reía y gritaba: ‘mátenlos, mátenlos’. Ahí se cortó el video que duraba 2 o 3 minutos”, finalizó su testimonio.