El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, recibió atención médica por un traumatismo craneoencefálico leve tras una caída en la prisión donde cumple condena en Brasilia.
Bolsonaro sufrió una convulsión mientras dormía, lo que provocó que se golpeara la cabeza contra un mueble de la celda.
La defensa de Bolsonaro solicitó al Supremo Tribunal Federal que acelerara los trámites de traslado al hospital, advirtiendo sobre un “riesgo concreto e inmediato” para la salud del ex jefe de Estado.
Los abogados subrayaron que, dada la situación clínica reciente del exmandatario y el tipo de lesión, resultaba imprescindible la realización de exámenes clínicos e imágenes bajo supervisión médica especializada y con la custodia policial correspondiente.

El médico personal de Bolsonaro, Cláudio Birolini, confirmó al diario O Globo que el expresidente debía ser trasladado al hospital DF Star para una evaluación exhaustiva.
Además, Birolini agregó que las caídas representan una preocupación relevante debido a las condiciones de salud del paciente y señaló que ya habían advertido sobre el riesgo de episodios similares, considerando la evolución clínica de Bolsonaro y sus antecedentes recientes.
La familia del exmandatario también se manifestó sobre el incidente. Carlos Bolsonaro, hijo del expresidente y exconcejal, informó que encontró a su padre “adolorido, con hematoma en el rostro y sangrado en los pies” después de la caída, según declaraciones recogidas por O Globo.
Además, la familia expresó su preocupación por el tiempo que demoró la autorización para el traslado a un hospital y criticó la supuesta demora en la atención médica inicial.
El episodio se registró pocos días después de que Bolsonaro recibiera el alta hospitalaria, tras permanecer internado durante nueve días en el hospital DF Star de Brasilia.
Allí fue sometido a una cirugía de hernia inguinal bilateral y a un bloqueo del nervio frénico, procedimiento destinado a frenar las crisis de hipo persistente, una condición asociada con las secuelas de la puñalada sufrida durante la campaña presidencial de 2018.
Desde su retorno a la custodia de la Policía Federal el 1 de enero, el equipo médico y allegados al expresidente reportaban una evolución clínica favorable, con disminución de los episodios de hipo. Sin embargo, fuentes cercanas indicaron a O Globo que Bolsonaro mencionaba dificultades para dormir, atribuidas al funcionamiento constante y al ruido del aire acondicionado en la celda, situación que motivó una presentación de la defensa ante el STF solicitando mejoras en las condiciones de reposo.
El incidente ocurre mientras Bolsonaro cumple una condena de 27 años y tres meses de prisión, impuesta por el Supremo Tribunal Federal tras ser acusado de conspirar para intentar un golpe de Estado después de perder las elecciones de 2022.
Desde su detención en la Superintendencia de la Policía Federal en Brasilia a finales de noviembre, el expresidente ha estado bajo estricta vigilancia médica debido a su historial clínico, que incluye múltiples hospitalizaciones y cirugías relacionadas con la agresión de 2018.
(Con información de Europa Press y Reuters)
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