Violencia criminal en Ecuador: murió una mujer embarazada en masacre y su bebé sobrevivió

El ataque ocurrió durante una reunión familiar de fin de año y dejó al menos siete fallecidos

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IMAGEN DE ARCHIVO/ REFERENCIAL. La masacre sucedió en Manta, a vísperas del año nuevo. REUTERS/Vicente Gaibor del Pino

La masacre registrada en la víspera de Año Nuevo en Manta dejó como una de sus víctimas más visibles a una mujer embarazada que murió horas después del ataque armado, aunque los médicos lograron salvar al bebé que gestaba mediante una cesárea de emergencia.

El fallecimiento de la mujer elevó a siete el número de víctimas mortales del atentado ocurrido la noche del 31 de diciembre de 2025 en el barrio Nueva Esperanza, parroquia Eloy Alfaro, una de las zonas con mayor incidencia de violencia criminal en la ciudad, según reportes oficiales y médicos citados por El Universo.

La mujer fue identificada como Yajaira Alonzo, quien resultó gravemente herida durante el ataque perpetrado alrededor de las 22:45, cuando un grupo de personas se encontraba reunido en los exteriores de una vivienda para celebrar la llegada del nuevo año.

Una mujer embarazada fue víctima
Una mujer embarazada fue víctima de la masacre, pero los médicos lograron salvar al bebé. Pixabay

De acuerdo con las primeras indagaciones, varios sujetos armados llegaron al lugar y dispararon de forma indiscriminada contra los asistentes, sin que hasta el momento se haya confirmado la identidad de los responsables ni se hayan reportado detenciones relacionadas con el caso.

Inicialmente, las autoridades informaron de seis personas fallecidas en el sitio del ataque. Sin embargo, horas después se confirmó la muerte de la mujer embarazada, quien había sido trasladada a una casa de salud en estado crítico. Pese a los esfuerzos médicos por estabilizarla, la víctima murió durante la madrugada del 1 de enero.

Antes de su fallecimiento, los profesionales de salud realizaron una cesárea de emergencia para salvar al bebé, quien, según datos preliminares difundidos por el personal médico, permanece estable bajo observación especializada.

Manta fue calificada como el
Manta fue calificada como el centro de negocio del crimen organizado en Ecuador.

El ataque ocurrió en un contexto de festejo familiar, lo que volvió a evidenciar el impacto de la violencia armada en espacios comunitarios y residenciales. En la escena del crimen, la Policía Nacional levantó más de 50 indicios balísticos de distintos calibres, lo que da cuenta del alto poder de fuego utilizado por los atacantes. Además, se halló un panfleto, cuyo contenido forma parte de las líneas de investigación abiertas por las autoridades.

Entre las siete víctimas mortales también se encuentra un adolescente de 15 años. Además, al menos diez personas resultaron heridas, entre ellas varios menores de edad, incluidos niños de 9 y 6 años, así como una adolescente, quienes fueron trasladados a diferentes centros de salud de Manta con pronóstico reservado. La presencia de niños y mujeres entre las víctimas ha generado preocupación adicional sobre la creciente exposición de población civil a hechos de violencia extrema.

La Policía indicó a Primicias que aún se recaba información para esclarecer el móvil del ataque. Una de las hipótesis preliminares apunta a una posible traición dentro de la estructura criminal Los Lobos, organización que mantiene disputas territoriales en Manabí y otras provincias de la Costa. No obstante, las autoridades han señalado que esta línea investigativa no es concluyente y que se analizan todas las evidencias levantadas en el lugar.

Manta es uno de los
Manta es uno de los lugares más violentos del país. (X/Ejército de Ecuador)

La masacre de Manta se produjo en un escenario de escalada sostenida de violencia en la provincia. Manabí cerró el año 2025 con al menos 25 masacres, triplicando las cifras registradas en 2024. Solo el distrito Manta, que incluye también a Jaramijó y Montecristi, contabilizó 519 muertes violentas durante el año, frente a las 331 reportadas el año anterior, según cifras recogidas por Primicias.

Este ataque ocurrió apenas días después de otra masacre registrada en Puerto López, también en Manabí, que dejó seis personas asesinadas, entre ellas una niña de dos años. La reiteración de estos hechos, incluso bajo un régimen de estado de excepción, ha puesto en evidencia las limitaciones de las medidas de seguridad adoptadas para contener la violencia criminal en la provincia.