A pocas horas de que Bolivia lleve a cabo las elecciones este domingo, el ministro de Gobierno, Roberto Ríos, emitió una advertencia pública sobre presuntos intentos de “convulsionar y obstaculizar el proceso electoral” de este domingo. Ríos indicó en conferencia de prensa que las autoridades policiales manejan reportes de inteligencia que apuntan a sectores vinculados al ex presidente Evo Morales.
El ministro identificó el origen del peligro en seguidores “identificados con el señor Evo Morales”, quienes, de acuerdo con la información oficial, organizarían acciones para perjudicar el desarrollo normal de los comicios.
Ríos afirmó que el Gobierno no permitirá que ningún colectivo atente contra la seguridad nacional ni interfiera con el derecho político de la ciudadanía boliviana a elegir a sus representantes mediante el voto: “No podemos permitir que estas personas atenten contra la seguridad en nuestro país, pero además atenten contra el derecho político que tenemos los ciudadanos y ciudadanas que es elegir a nuestras autoridades mediante el voto”.
Durante sus declaraciones, pidió a la población resistir los intentos de generar caos y dirigió un llamado especial a los habitantes del Trópico de Cochabamba, región de apoyo a Morales, para que rechacen convocatorias o acciones orientadas a boicotear las elecciones.
El titular de Gobierno también extendió su advertencia a la esfera internacional, alertando a la comunidad internacional sobre estos supuestos intentos de obstaculizar la votación.

Según indicó, su objetivo es promover un marco de vigilancia y presión internacional ante unos comicios que ocurren en un contexto político y social caracterizado por la polarización interna.
Ante esta situación, Ríos informó la intensificación de las medidas de seguridad, con un refuerzo de la presencia policial en regiones consideradas sensibles y la aplicación de diferentes planes de contingencia.
Estas acciones buscan prevenir incidentes y garantizar la tranquilidad durante el proceso electoral. Según el ministro, el objetivo es asegurar una votación ordenada y pacífica, incluso frente a las tensiones previas al día de la elección.

Posible fin del dominio del MAS tras dos décadas
Los bolivianos acudirán este domingo a las urnas para elegir gobierno y parlamento para el próximo quinquenio. Este proceso podría marcar un cambio en el panorama político boliviano tras veinte años de predominio de los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS).
En el padrón electoral figuran 7.567.207 ciudadanos mayores de dieciocho años habilitados para votar por presidente, vicepresidente y legisladores durante cinco años, mientras que 369.308 bolivianos residentes en el exterior participarán únicamente en la elección presidencial, sin obligación de sufragio.

Entre las ocho fuerzas en competencia, destacan dos candidaturas opositoras: la del empresario de centroderecha Samuel Doria Medina y la del expresidente Jorge Tuto Quiroga.
Según las proyecciones de las encuestas, podrían enfrentarse en una inédita segunda vuelta, mecanismo contemplado en la Constitución de 2009, que exige balotaje si ningún binomio supera el 50% de los votos válidos, o el 40% con al menos diez puntos de diferencia sobre el segundo.

El oficialismo enfrenta una situación adversa. Las últimas encuestas ubican al candidato Eduardo del Castillo entre los últimos puestos, mientras que Andrónico Rodríguez, presidente del Senado y aspirante de la alianza Popular, tampoco alcanza porcentaje suficiente para acceder al balotaje.
Ambos representan candidaturas separadas, reflejo de la fractura interna tras la decisión de Evo Morales de distanciarse del MAS. No pudo presentarse nuevamente debido a restricciones constitucionales, luego de gobernar entre 2009 y 2019 y quedar sin partido político habilitado.
En los últimos meses, los seguidores de Morales realizaron violentas protestas para intentar habilitar su candidatura. Ante la imposibilidad de lograrlo, ahora promueven el voto nulo.
Las mesas electorales abrirán a las 8:00 y funcionarán ocho horas continuas, hasta que el último votante en fila haya sufragado.
Para asegurar la transparencia, se empleará el Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Sirepre), probado previamente en los nueve tribunales departamentales electorales, el cual divulgará los datos al concluir la jornada. Además, no se permitirá el uso de celulares en el recinto de votación.

El proceso contará con la supervisión de catorce misiones internacionales de observación electoral, entre las cuales destacan las de la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA), junto con cinco delegaciones nacionales, encargadas de garantizar el correcto desarrollo de la elección.
El desarrollo de las elecciones en Bolivia estará marcado por la alta incertidumbre y la expectativa de posibles cambios en la correlación de fuerzas, tras dos décadas de predominio oficialista. El resultado de la votación podría abrir una nueva etapa política en el país.
Últimas Noticias
El Gobierno de Trump habló sobre las denuncias de fraude electoral en Honduras
El gobierno estadounidense expresó su apoyo a la transparencia de las elecciones, instando a las partes a respetar las instituciones y a que el Consejo Nacional Electoral certifique los resultados de manera pronta

El gobernador de San Pablo apoyó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro
Tarcísio de Freitas, uno de los principales líderes de la derecha brasileña, manifestó su respaldo al hijo del ex presidente Jair Bolsonaro
Chile: Jeannette Jara y José Antonio Kast tendrán su último cara a cara
Ambos candidatos se medirán esta noche en un debate televisivo previo al balotaje de este domingo
El vicepresidente Edmand Lara condiciona la aprobación del financiamiento externo a Bolivia
Advirtió que no aprobarán créditos de libre disponibilidad si el Ministerio de Economía no explica el destino de los recursos y la capacidad de endeudamiento del país. Esta semana se tratarán tres créditos en el Parlamento
El femicidio de una maestra conmociona Uruguay: buscó refugio en una estación de servicio pero su expareja le disparó
Ocurrió en Treinta y Tres a plena luz del día. Natalia Barbat había dejado de trabajar en Maldonado para rehacer su vida, pero Leonardo Pereira no aceptaba la separación. En octubre habían vencido las medidas de restricción



