
(Washington, Estados Unidos) El pedido de ayuda de Haití es insistente. No hay tema que se presente en las sesiones del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) en el que el representante diplomático permanente de la isla no pida la palabra para solicitar asistencia para su país.
Los cancilleres de toda las Américas se reunirán este mes en Washington en una Asamblea General de la OEA y Haití nuevamente aparece en la agenda. Está previsto que los países emitan una declaración, pero es poco probable que de allí salga algo concreto que cambie la vida de los haitianos.
El principal problema es la seguridad. El Estado no tiene presencia, las bandas criminales matan, secuestran y torturan ciudadanos. El país pide asistencia a la comunidad internacional y hasta ha solicitado insistentemente la formación de una guardia de seguridad que ingrese al país y ayude a la Policía. Por ahora lo que ha primado es el silencio.
La intervención más contundente fue la de la semana pasada, cuando el embajador de Haití en la OEA, Leon Charles, contó con mucha franqueza la debilidad del Estado que representa y cómo la frustración en buena parte de los jóvenes de su país está llevando a que se armen fuerzas que aplican justicia por mano propia.
“En las últimas semanas se ha visto la frustración de cierta parte de la población. Los jóvenes están realizando una justicia expeditiva con los delincuentes. Podemos ver el enojo de la población. Haití, que ha escogido a la democracia como régimen político y trabaja por la promoción de los Derechos Humanos, no puede permitir este tipo de defensa por mano propia. Esto no puede ser una alternativa viable. Pero es lo que están haciendo para terminar a mediano plazo con la violencia de estas organizaciones delictivas”, dijo Charles.
Ese 31 de mayo fue largo en la OEA. Empezó a las 10 de la mañana y terminó a la madrugada siguiente por una tensa discusión sobre el presupuesto de la organización. Pero el duro discurso del representante de Haití cuando se discutía un tema sobre tráfico de armas pasó de largo y nadie lo retomó.
“Vemos las tasas de los homicidios y los efectos devastadores de la delincuencia y la violación fragante de los derechos humanos en Haiti. Vemos el impacto que genera el contrabando de armas y municiones. Vemos que esto además genera influencia negativa sobre los jóvenes, especialmente de los estratos más vulnerables”, dijo Charles.
El embajador reiteró el pedido del primer ministro de Haití de crear una fuerza especial de seguridad internacional para respaldar a la policía local, realizada en octubre de 2022 en una carta al secretario general de la OEA, Luis Almagro y en otra solicitud formal a la ONU.
“La debilidad de nuestra policía nacional, la deficiencia de nuestros controles aduaneros y fronterizos han facilitado la proliferación de estas armas de fuego. Es por eso que el primer ministro ha instado a la comunidad internacional que nos ayude a hacer frente a esta realidad. La necesidad de Haití es colosal. La comunidad internacional tiene un papel a desempeñar. Haití no podrá hacerlo sola”, dijo Charles. El representante señaló que Haití no tiene fábricas de armas ni de municiones, por lo que todo llega desde el exterior, “lamentablemente con la contribución de ciertos miembros de la diáspora haitiana”.
En todos los temas
Pero el pedido de ayuda de Haití aparece y reaparece en cada una de las sesiones de la OEA. Por ejemplo esta semana, cuando el Consejo Permanente de la organización recibió el informe anual del Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes, el representante de Haití pidió la palabra para plantear otro pedido de ayuda.

“El gobierno de Haití realizará los esfuerzos para proteger a los niños y los adolescentes de la mejor manera posible. Pero una vez más repito, que el peso de las pandillas armadas en nuestra sociedad es colosal. No podemos hacerlo solos. Necesitamos desesperadamente a todos los miembros de la comunidad internacional y una vez más me veo obligado a clamar por ayuda. La calidad de la seguridad que tenemos está empeorando. Los niños están aterrorizados, en sus propias familias y sus comunidades”, dijo el representante de Haití.
Más tarde en esa misma sesión, cuando se abordó un informe de migración, el país volvió a pedir la palabra. En ese momento el representante alterno de Haití señaló que este es otro tema “de suma importancia para Haití” porque “los problemas recurrentes únicos y no resueltos” que enfrenta su país llevan a muchos ciudadanos a huir.
Allí repasó los problemas que llevan a la migración en su país: naturales, sociales, económicos. Y por supuesto, la seguridad. El representante alterno recordó que en Haití hubo tormentas este año que provocaron grandes daños y se sumaron al terremoto del año pasado, lo que provocó desplazamientos de personas tanto internas en el país como hacia el exterior.

Asamblea general abordará la crisis
A propuesta de República Dominicana, que por compartir isla con Haití sabe de primera mano la situación de seguridad y de migración del país, el Consejo Permanente de la OEA aprobó esta semana que la crisis de Haití esté incluída entre los temas que los cancilleres de todas las Américas aborden en la Asamblea General de la OEA, que se realizará en Washington el 21 al 23 de junio.
“Tomando en cuenta esta crisis multidimensional”, dice la solicitud dominicana, “es preciso continuar las conversaciones sobre las solicitudes de apoyo de las autoridades a la comunidad internacional”.
Lo cierto es que, pese a los innumerables pedidos de Haití, la OEA no tiene ni herramientas jurídicas ni una voluntad explícita de los países para poder crear ningún tipo de guardia internacional para la seguridad interna del país. En la organización entienden, según dijeron fuentes de la OEA a Infobae, que este debería ser un tema que aborde Naciones Unidas.
En abril, el canciller de Haití reiteró su pedido a la ONU. “Haití está en peligro y necesita urgentemente la asistencia de la familia de las Naciones Unidas para superar esta turbulencia”, dijo Jean Victor Geneus el 26 de abril ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
Cuando en octubre del año pasado el gobierno de Haití hizo su pedido a la OEA de una fuerza internacional también lo hizo a la ONU. En ese momento el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, avaló el pedido y solicitó que uno o varios países envíen fuerzas a Haití, pero evitó sugerir que esa fuerza sea de Naciones Unidas. Por ahora el silencio sigue primando como respuesta.
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