Fuerzas de seguridad de Ecuador intervinieron en dos cárceles tras nuevos intentos de amotinamiento

El país andino conoció el miércoles la barbarie que se apoderó de sus principales recintos carcelarios: 79 reclusos murieron en batallas simultáneas que dejaron cuerpos decapitados y que revelaron el poder de las mafias del narcotráfico en sus prisiones sobrepobladas

Soldados custodian hoy el Centro de Privación de Libertad Zonal 8, una de las cuatro cárceles ecuatorianas donde este martes se produjeron motines, en Guayaquil (Ecuador). EFE/ Marcos Pin
Soldados custodian hoy el Centro de Privación de Libertad Zonal 8, una de las cuatro cárceles ecuatorianas donde este martes se produjeron motines, en Guayaquil (Ecuador). EFE/ Marcos Pin

Las fuerzas de seguridad ecuatorianas operaron esta noche en dos centros de reclusión del país a raíz de nuevos intentos de amotinamiento y disturbios por parte de los reclusos, informaron fuentes oficiales y medios locales.

Las intervenciones se estaban produciendo en la cárcel número 4 de Guayaquil, donde ya ha concluido, y en la de Cotopaxi, en la ciudad de Latacunga, unos 80 kilómetros al sur de Quito.

El servicio de prisiones SNAI confirmó que fuerzas de seguridad habían activado el protocolo de emergencia ante un nuevo amotinamiento en Guayaquil, y en un comunicado más tarde, al borde de la medianoche local (5.00 GMT), dieron por terminada la operación, aunque no informaron de si se había producido víctimas.

Gracias a la acción coordinada de los Agentes de Seguridad Penitenciaria, la Policía de Ecuador y las Fuerzas Armadas, los incidentes suscitados en el Centro de Privación de Libertad Guayas N°4 se encuentran controlados”, decía el escueto comunicado.

Horas antes, el comandante general de la Policía Nacional, Patricio Carrillo, había confirmado por redes sociales que “nuevamente reportan desmanes” en ese centro penitenciario y que “con la desventaja evidente frente a la agresividad e irracionalidad de los grupos delictivos, la Policía ingresará otra vez con la fuerza racional necesaria”.

La cadena de televisión TC informó de que se trataba de un resurgimiento de la violencia en un pabellón de mediana seguridad que conduce a otro de máxima de seguridad, mientras un helicóptero de la Policía sobrevolaba la zona y los accesos a esa área de Guayaquil eran cortados.

Por el momento, el servicio de prisiones no ha ofrecido mayor información sobre los acontecimientos en la prisión, que el martes fue escenario de la muerte de 31 personas dentro de una ola de motines y enfrentamientos en el país en la que murieron al menos 79 personas y una veintena resultaron heridas.

En un centro aledaño, la prisión número 1 de Guayaquil, se registraron seis decesos, en la de Cotopaxi otros 8, y en la del Azuay (sur), 34.

Una novena víctima de la cárcel de Cotopaxi, que elevaría el recuento global a 80, corresponde al cadáver de un recluso hallado este miércoles en una celda durante las revisiones de los organismos de seguridad, aunque no se ha confirmado si ya estaba en las últimas estadísticas oficiales.

Es en esta prisión donde también se registraba esta noche otra intervención policial, informaron varios medios sin que haya por ahora confirmación oficial.

Con base en fuentes policiales, los diarios El Comercio y El Universo informaron de que grupos tácticos de la Policía y de las Fuerzas Armadas habían ingresado a la prisión para tomar control de varios fosos de violencia, mientras internos corrían por el patio.

En su primera manifestación sobre los hechos, el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, relacionó las matanzas al crimen organizado transnacional y al narcotráfico.

Foto del martes de una mujer llorando fuera de una prisión en Guayaquil donde enfrentamientos entre reos dejaron varios muertos. 
Feb 23, 2021. REUTERS/Vicente Gaibor del Pino
Foto del martes de una mujer llorando fuera de una prisión en Guayaquil donde enfrentamientos entre reos dejaron varios muertos. Feb 23, 2021. REUTERS/Vicente Gaibor del Pino

Fuerzas oscuras amenazan nuestra convivencia”, dijo en un videocomunicado difundido por la Presidencia en el que aseguró que no hay “coincidencias” y que los sucesos de ayer son “consecuencia” de un incremento del narcotráfico.

“No es casual que estuviera organizado desde exterior de las cárceles e internamente orquestado por quienes se disputan el liderazgo y tráfico de drogas en el territorio nacional”, precisó al argumentar la coyuntura de lo ocurrido.

Como tampoco lo es, agregó, que “se desmantelara en 2008 la base de Manta” que estaba bajo operación de EE.UU., porque “no es casual de esta forma el crecimiento del tráfico de droga, tampoco después del desmantelamiento de laboratorios de drogas en (la provincia de) Manabí”.

Los organismos del Estado están investigando los hechos en un contexto de rivalidad entre bandas criminales que se disputan el mapa delictivo en el país, y que podrían estar involucradas también en el narcotráfico.

A lo largo de la jornada, se registraron varios rumores acerca de nuevos enfrentamientos en la No. 4 de Guayaquil que no fueron confirmados, mientras familiares que esperaban a sus puertas, así como a las de otras prisiones, advertían de un posible recrudecimiento dentro de nuevos ajustes de cuentas.

“Ellos ruegan porque los ayuden, porque los van a matar, los han amenazado que los van a matar. Ellos no piden que los saquen (de prisión), sino que requisen las armas que hay”, se lamentaba una mujer por un canal de televisión local en el sur de Ecuador, tras recibir el audio de un familiar recluso en Cuenca.

Los familiares de los reclusos temen que las masacres den pie a un ajuste de cuentas aún mayor y que siga el círculo vicioso de la violencia y las dantescas imágenes que han circulado por redes sociales.

Con información de EFE

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