Jeanine Añez, presidenta interina de Bolivia (REUTERS/David Mercado)
Jeanine Añez, presidenta interina de Bolivia (REUTERS/David Mercado)

El Gobierno interino de Bolivia, encabezado por Jeanine Áñez, ha anunciado este viernes la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba por las críticas expresadas en los últimos días por el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, que ha tachado de “golpistas” a las actuales autoridades bolivianas.

El ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, confirmó la ruptura de relaciones con Cuba, en una decisión similar a la que se ya adoptó el Ejecutivo de Áñez en noviembre en relación con Venezuela. Tanto La Habana como Caracas son aliados del ex presidente boliviano Evo Morales.

En el caso de Cuba, “esta determinación obedece a las recientes e inadmisibles expresiones del canciller cubano y la permanente hostilidad y constantes desagravios de Cuba contra el Gobierno y su proceso democrático”, explicó Núñez, según el diario El Deber.

Bruno Rodríguez, canciller de Cuba
Bruno Rodríguez, canciller de Cuba

Bruno Rodríguez ha utilizado en varias ocasiones Twitter como altavoz de sus críticas, con mensajes en contra de los “golpistas bolivianos” que “masacraron a su pueblo, militarizaron el país, violaron la Constitución y aceleradamente tratan de revertir los avances sociales para favorecer a las oligarquías”.

Asimismo, ha acusado a la “golpista autoproclamada”, en alusión a Áñez, de perjudicar la asistencia médica en Bolivia por la expulsión de las brigadas médicas cubanas. Según el jefe de la diplomacia cubana, el Gobierno interino boliviano actúa con “servilismo” a Estados Unidos.

Esta semana, la presidente interina de Bolivia, Jeanine Áñez, denunció que el régimen cubano se quedaba con el 80% de los pagos que Bolivia realizaba por el trabajo de los médicos en el país. “El programa firmado con Cuba incluía el trabajo de médicos, comunicadores y técnicos, según declaraciones oficiales. Ahora nos revela que menos de un tercio eran profesionales de la salud”, comenzó su discurso en el Palacio de Gobierno.

Y siguió: “Tenían un salario de 1.040 dólares, un viático de 68 bolivianos por día, y gastos de transporte aéreo pagados por el Estado, haciendo un total de unos 9.000 bolivianos por cada uno de ellos. Pero solamente el 20% de ese monto llegaba a la brigada cubana. El resto del dinero, es decir, el 80%, era desviado para financiar el castrocomunismo, que tiene sometido y esclavizado a su pueblo”.

Luego expresó que en ese tiempo, el Gobierno boliviano abonó a la Embajada de Cuba 147 millones de dólares. “Con ese dinero pudimos haber practicado 7.355 trasplantes renales en todo el país, lo que hubiera representado la mitad de los pacientes renales de Bolivia”, se lamentó.

“Que quede claro a todos los bolivianos. No me tiembla ni me templará la mano en proteger los recursos de aquellos que buscan usarlos para su enriquecimiento personal e ilegal o para promover sus agendas políticas. Esos tiempos ya pasaron”, concluyó.

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