Cuba envía sus misiones médicas como una operación de propaganda política y supuesta solidaridad. Detrás de ella se esconden condiciones de esclavitud y una importante vía de ingreso de divisas para la isla.
Cuba envía sus misiones médicas como una operación de propaganda política y supuesta solidaridad. Detrás de ella se esconden condiciones de esclavitud y una importante vía de ingreso de divisas para la isla.

Las Naciones Unidas expresó su preocupación por las condiciones de trabajo de las misiones de médicos cubanos en el extranjero. Así lo expresaron Urmila Bhoola, relatora especial de la ONU sobre las formas contemporáneas de la esclavitud y Maria Grazia Giammarinaro, relatora especial sobre la trata de personas, en una carta enviada al régimen de Cuba.

Las condiciones de trabajo reportadas podrían elevarse a trabajo forzoso, según los indicadores de trabajo forzoso establecidos por la Organización Internacional de Trabajo. El trabajo forzoso constituye una forma contemporánea de esclavitud”, dice la carta, enviada en noviembre a La Habana y que salió a la luz pública el pasado lunes, luego de no ser contestada por las autoridades de la isla.

Según el documento, los médicos cubanos en el exterior son expuestos a “condiciones de trabajo y de vida explotadoras”, con pagos salariales inadecuados. Además, son sometidos a “presiones y seguimiento”.

“Los médicos trabajarían 48 horas por semana más 16 adicionales de guardia, lo cual aumenta a un total de 64 horas semanales, muchas veces incluyendo sábados y domingos. El exceso de horas trabajadas ilustra la explotación laboral a la cual estarían sometidos los médicos cubanos en el exterior”, dice la carta.

Foto de archivo ilustrativa de un grupo de médicos cubanos tras su llegada a La Habana desde Brasil. Nov 23, 2018. REUTERS/Fernando Medina
Foto de archivo ilustrativa de un grupo de médicos cubanos tras su llegada a La Habana desde Brasil. Nov 23, 2018. REUTERS/Fernando Medina

También denuncia que la libertad de movimiento de los médicos estaría restringida en los países de destino. Además de estar todo el tiempo bajo vigilancia por parte de funcionario del régimen cubano.

“El derecho a la privacidad estaría limitado por el control y seguimiento efectuado a los médicos, incluyendo la comunicación y las relaciones sostenidas con personas nacionales y extranjeras durante las misiones de internacionalización”, dice la misiva.

Los médicos que están en extranjero pueden regresar a Cuba de vacaciones una vez por año. Sin embargo, las vacaciones a las que tienen derecho están sometidas a lo que considere el régimen, que las puede otorgar como un premio o negar como una forma de castigo.

Esta foto sin fecha, cortesía del doctor Raymond García, lo muestra tomándose una selfie en el río Tijucuacuara en la isla de Marajo en el estado de Para, Brasil. García, quien se casó con una brasileña y tuvo un bebé, desertó después de que el régimen de Cuba anunció que retiraba a sus médicos del programa
Esta foto sin fecha, cortesía del doctor Raymond García, lo muestra tomándose una selfie en el río Tijucuacuara en la isla de Marajo en el estado de Para, Brasil. García, quien se casó con una brasileña y tuvo un bebé, desertó después de que el régimen de Cuba anunció que retiraba a sus médicos del programa "Más médicos". (Doctor Raymond García vía AP)

El régimen de Cuba retiene una parte significativa de los salarios que los médicos deberían recibir en el extranjero. “En los países donde el gobierno anfitrión paga directamente al trabajador cubano, éste debe devolver al Gobierno de Cuba un porcentaje de su salario que aumentaría al 75% o hasta el 90% de su salario mensual. En muchos casos, el salario entregado a los trabajadores médicos no permitiría vivir dignamente; Además, el Gobierno de Cuba estaría “congelando” una parte del salario que los médicos pueden acceder únicamente tras su regreso al país pero, según información recibida, muchas veces no reciben de la totalidad del monto que les corresponde”.

La carta también señala que si un médico decide retirarse del trabajo en el exterior, puede cumplir una pena en prisión que va de los tres a los ocho años. “Las mismas sanciones son aplicadas a profesionales que después de cumplir una misión en el extranjero deciden establecerse en otro país. Como consecuencia, muchas familias están separadas lo cual tiene un fuerte impacto negativo en su bienestar. Los médicos considerados desertores no están autorizados de regresar a Cuba durante ocho años y los familiares que permanecen en Cuba estarían sujetos a señalamientos y repercusiones por parte de entidades gubernamentales”.

Por último, el documento también hace eco de las “amenazas regulares” que reciben los médicos por parte de funcionarios del régimen cubano en los países en los que se encuentran. Además, denuncia el acoso sexual que sufren la mujeres médicas en las misiones de internacionalización.

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