La presidenta encargada Delcy Rodríguez confió “la responsabilidad de articular y conducir los esfuerzos de recuperación de viviendas e infraestructura” tras los terremotos a una funcionaria que fracasó en la tarea de sanear un río que atraviesa toda Caracas.
Rodríguez nombró a Jacqueline Faría presidenta de la Gran Misión Venezuela Renace que, según la mandataria interina, tiene como fin coordinar las acciones que “permitan brindar respuestas oportunas a las familias afectadas por los terremotos en Venezuela”.
La designación de esta veterana política, que ha pasado por infinidad de cargos desde 1999, generó todo tipo de comentarios en las redes sociales.
La mayoría le pasaba la factura porque hace 20 años, en su condición de ministra del Ambiente, recibió el encargo del difunto comandante Hugo Chávez de limpiar el Guaire, especie de gigantesca cloaca que cruza la capital venezolana.
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“Daniel Ortega, te invito a que nos bañemos en el Guaire el próximo año”, declaró Chávez en 2005 en un acto donde se encontraba el presidente de Nicaragua. De inmediato, añadió: “La invitación es de la ministra Jacqueline Faría, yo voy a ir y los invito a todos con un sancocho”.
Todos se rieron de aquella ocurrencia de Chávez, incluida la propia Faría, pero aquello no fue un chiste. La ONG Transparencia Venezuela señala en un informe sobre obras inconclusas que este proyecto recibió unos 103 millones de dólares para su ejecución, pero jamás se completó.
El reporte oficial presentado este lunes 6 de julio señala que el doblete sísmico dejó 3.535 muertos, 16.740 heridos, 17.854 personas sin vivienda, 856 edificios afectados y otros 190 colapsados.
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El dedo
Fiel escudera del comandante, en 2009 asumió como primera jefa de Gobierno del Distrito Capital, una figura creada por Chávez para fulminar la Alcaldía Metropolitana que estaba en manos de la oposición.
Mientras la Alcaldía Metropolitana -después definitivamente eliminada- se elegía por voto popular, el Gobierno del Distrito Capital es una imposición del Ejecutivo nacional, razón por la cual desde su origen fue cuestionado y tachado de antidemocrático. Ante aquellas críticas, Faría respondió: “El dedo de Chávez es el dedo de un pueblo que ha decidido que esté allí”.
En 2015, la crisis económica asomaba sus colmillos y los anaqueles comenzaban a vaciarse. Con la escasez repuntando, los venezolanos tenían que hacer largas colas para adquirir los productos básicos.
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Ese mismo año fueron las elecciones parlamentarias y Faría se postuló como candidata por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). En medio de un operativo de venta de alimentos subsidiados en un barrio caraqueño, Faría pretendió marcar una diferencia con las kilométricas filas que se veían a las puertas de los supermercados, diciendo: “Vamos a disfrutar de esta cola sabrosa para el vivir viviendo”.
En aquellos comicios, la oposición arrasó al conquistar los dos tercios del Parlamento.
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