La vida digital reduce la charla cotidiana: se pierden 338 palabras por año y crece la soledad en los vínculos

Una investigación de la Universidad de Arizona advierte que desde 2005 las personas hablan cada vez menos, un cambio impulsado por la tecnología que reduce los intercambios diarios

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Ilustración de una ciudad crepuscular con rascacielos donde personas miran sus móviles. Palabras y letras como "Hello" y "Goodbye" se desintegran en el cielo.
Las sociedades occidentales experimentan una pérdida anual de 338 palabras habladas por persona, según la Universidad de Arizona (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una investigación dirigida por la Universidad de Arizona evidenció que la cantidad de palabras habladas por persona disminuye de manera constante desde 2005 en los países occidentales. El estudio, con el profesor de psicología Matthias Mehl a la cabeza, estima una reducción de unas 338 palabras al año en el habla diaria, lo que altera el desarrollo de la interacción social cotidiana.

Este descenso afecta a todas las generaciones, aunque es más marcado en jóvenes, y se vincula a la automatización, el auge de las redes sociales y la transformación de los espacios públicos de interacción.

“Estábamos replicando un artículo anterior sobre las diferencias de género en la cantidad de palabras que hombres y mujeres pronuncian diariamente. Pero en el proceso, nos encontramos con algo que no habíamos anticipado: cada año, las estimaciones de palabras habladas disminuían notablemente”, relató Mehl en declaraciones recogidas por la Universidad de Arizona.

Y precisó: “Mi colaboradora, Valeria Pfeifer, presentó los resultados de la réplica usando la misma metodología que en nuestro artículo de 2007, pero ahora con 2.200 nuevos participantes en 22 estudios distintos. Nuestra estimación más reciente era de unas 12.700 palabras diarias, frente a las 15.900 de 2007”.

Seis personas sentadas en mesas de una terraza de cafetería al aire libre, todas mirando sus teléfonos móviles, con una calle de fondo.
Una investigación revela que adultos jóvenes pierden 452 palabras habladas al año frente a los adultos mayores, que reducen 314 palabras (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo se identificó la disminución en las palabras habladas

La solidez del hallazgo radica en el volumen de datos recurridos. “Realizamos 22 estudios entre 2005 y 2019. En total, analizamos a unos dos mil doscientos participantes y observamos un descenso lineal constante de 338 palabras por año en promedio. Así se pasó de cerca de 16.000 palabras en 2005 a aproximadamente 12.700 en 2019”, explicó Mehl.

El experto aclaró que la investigación no se centró en contar palabras como objetivo principal. “Estos estudios abordaban temas como el cáncer de mama, la adaptación tras un divorcio, la meditación social o las dinámicas de relaciones personales”, dijo.

Y añadió: “Es importante señalar que los participantes desconocían que el número de palabras sería calculado de esta forma, por lo tanto, no hubo cambios conscientes en su conducta”.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La disminución de palabras habladas afecta el desarrollo de los vínculos y puede estar vinculada al aumento de la soledad en Occidente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tecnología y cambios generacionales en la comunicación

En cuanto a las causas, el equipo de la Universidad de Arizona destaca el papel de la tecnología y la digitalización de la vida cotidiana. “La gente recurre inmediatamente a redes sociales y teléfonos inteligentes, y esto, sin duda, tiene una gran influencia”, advirtió Mehl.

Al dividir la muestra, los adultos jóvenes (menores de 25 años) mostraron un descenso más brusco —unas 452 palabras al año—, mientras que los adultos mayores experimentaron una baja de unas 314 palabras.

“Lo que se va perdiendo no son conversaciones largas, sino intercambios breves e informales: pedir ayuda a un cajero, preguntar unas indicaciones o charlar con el vecino”, detalló el especialista.

Un megáfono y un globo conversacional contra un fondo colorido - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio analizó 2.200 participantes en 22 investigaciones distintas realizadas entre 2005 y 2019 para confirmar la tendencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Respecto a la posible compensación por la comunicación escrita, Mehl puntualizó: “Puede que el número total de palabras no haya disminuido e incluso haya aumentado si sumamos todos los canales. Pero no creo que ambos tipos de comunicación sean comparables. Las palabras habladas transmiten presencia, matices y espontaneidad que rara vez se logran en la comunicación escrita”.

En cuanto a las diferencias culturales, el grupo investigador limitó el estudio a sociedades occidentales e individualistas. “No podemos afirmar que el fenómeno ocurra igual fuera de estos contextos, aunque la impresión es que en algunos lugares la interacción casual persiste con mayor naturalidad”, reconoció Mehl.

Repercusiones sociales de la reducción en el habla cotidiana

La reducción en las palabras habladas impacta sobre la vida comunitaria y puede estar relacionada con el aumento de la soledad. “Creo que es algo a lo que debemos prestar atención”, sostuvo el investigador.

“El Cirujano General de Estados Unidos alertó sobre una epidemia de soledad. Puede que aquí haya una señal sutil pero medible de esa dificultad para conectarnos”, advirtió.

Un hombre y una mujer discuten utilizando burbujas de texto - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Aunque el fenómeno se estudió solo en países occidentales, los autores intuyen que la interacción casual persiste más en otras culturas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo de la Universidad de Arizona subraya el valor de estos datos para entender los cambios sociales que acompañan la digitalización. Cada 338 palabras menos por día equivalen, en términos anuales, a más de 120.000 palabras que desaparecen de nuestras vidas.

Según el equipo, aunque los datos se recogieron antes de la pandemia, es probable que la tendencia se haya agravado por el avance de la tecnología y el distanciamiento social en los últimos años. “No tenemos datos posteriores a 2019, pero me sorprendería que la tendencia se hubiera revertido”, concluyó Mehl.

La reducción no responde a silencios largos, sino a la desaparición de esos pequeños intercambios cotidianos que, al perderse, dejan un vacío perceptible en la experiencia diaria de las personas.