El género del liderazgo y su impacto en la cultura laboral

Un nuevo estudio revela cómo las emociones de quienes dirigen influyen en la motivación y el sentido de pertenencia de los equipos

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las empleadas valoran más el apoyo emocional de las líderes femeninas, mientras que los empleados buscan coherencia en los líderes masculinos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El liderazgo no es neutral: el género de quienes conducen equipos puede marcar una diferencia decisiva en el clima emocional del trabajo. Investigaciones recientes advierten que las emociones y conductas de los líderes no solo se perciben, sino que moldean directamente la motivación, la confianza y el compromiso de sus colaboradores.

Un estudio de la Universidad Griffith reveló que las reacciones emocionales de líderes hombres y mujeres son interpretadas de manera distinta, lo que termina configurando el tono de la cultura interna en las organizaciones y redefiniendo la experiencia laboral cotidiana.

El análisis, que abarcó a 190 profesionales, identificó que las empleadas suelen valorar el apoyo emocional y la atención personal cuando provienen de líderes femeninas, mientras que los empleados tienden a apreciar el respaldo enfocado en las tareas y la coherencia en los objetivos cuando se trata de líderes masculinos. De acuerdo con la Universidad Griffith, estas diferencias en la percepción afectan la satisfacción y el compromiso dentro de las compañías.

Una mujer rubia con traje dirige una reunión sentada en una mesa blanca con cuatro hombres, dos portátiles y vistas a la ciudad desde un ventanal.
Las diferencias en el liderazgo femenino y masculino modifican el compromiso y la motivación de empleados en las empresas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Carys Chan, profesora asociada de la Universidad Griffith, explicó que el estudio muestra una evaluación distinta de los comportamientos emocionales de líderes masculinos y femeninas. Según declaraciones recogidas por la universidad, existe una mayor tolerancia hacia los hombres con niveles bajos de apoyo emocional, mientras que las mujeres en cargos directivos enfrentan expectativas más estrictas sobre su capacidad para brindar atención emocional. Esta disparidad puede influir en la satisfacción laboral y aumentar la intención de rotación de personal cuando se percibe un menor respaldo.

Además, Chan remarcó la importancia de consultar periódicamente a los empleados sobre su estado emocional y señaló que el seguimiento regular del bienestar de los equipos modifica la percepción del liderazgo y que quienes se sienten respaldados muestran más empatía cuando sus líderes atraviesan periodos de estrés.

La Universidad Griffith también destacó que los comportamientos negativos de los directivos, como la irritabilidad o el retraimiento, se asocian con una menor confianza, desmotivación y mayor deseo de cambiar de empleo. Por el contrario, las expresiones positivas de liderazgo generan motivación, compromiso y confianza en los equipos.

Un hombre de pie con una tablet habla a cuatro personas sentadas en una mesa de reuniones, en una oficina luminosa con grandes ventanales y plantas.
Las empleadas valoran más el apoyo emocional de las líderes femeninas, mientras que los empleados buscan coherencia en los líderes masculinos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las habilidades de inteligencia emocional y empatía permiten a los líderes fomentar ambientes laborales de apoyo, independientemente de su género, según subrayó la Universidad Griffith. El informe sugiere que atender el propio bienestar, dedicar tiempo a la recuperación tras la jornada y aprender a gestionar el estrés son factores valiosos tanto para quienes dirigen como para el resto del personal.

En cuanto a la dimensión evolutiva del liderazgo, un estudio de la Universidad Estatal de Arizona propone que la jerarquía social y la tendencia a seguir a individuos influyentes tienen orígenes que se remontan a las primeras sociedades de cazadores-recolectores.

Según publicó la Universidad Estatal de Arizona en Nature Communications, la desigualdad de influencia y el prestigio no surgieron exclusivamente tras el desarrollo de la agricultura, sino que ya existían en pequeños clanes prehistóricos.

Dos mujeres de negocios en el momento de concretar un acuerdo profesional, sellando un trato con un firme apretón de manos en un entorno de oficina. La fotografía representa la igualdad de género en el lugar de trabajo y la presencia creciente de mujeres en roles de liderazgo y desarrollo empresarial. Demuestra cómo las profesionales femeninas forjan relaciones y acuerdos significativos en su carrera. (Imagen ilustrativa Infobae)
El seguimiento periódico del estado emocional de los empleados mejora la percepción sobre el liderazgo y eleva la empatía en los equipos (Imagen ilustrativa Infobae)

El equipo encabezado por Thomas Morgan y que incluyó a Robin Watson de la Universidad de Lincoln, diseñó modelos informáticos y experimentos de laboratorio con 800 voluntarios. Los participantes, organizados en pequeños grupos, debían identificar patrones y podían observar las respuestas de sus compañeros antes de elegir a quién imitar.

El experimento demostró que, además de valorar la precisión, los sujetos tendían a seguir a quienes ya eran populares, generando un efecto de bola de nieve en la concentración de influencia. De acuerdo con Watson, “cuanta más gente sigue a una persona, más influyente se vuelve”.

De acuerdo a la Universidad Estatal de Arizona, “si quienes concentran influencia tienen información útil, el prestigio nos facilita decidir de quién aprender”.

Los autores reconocen que este patrón de preferir líderes prestigiosos se mantiene vigente en la política, el trabajo y el entorno digital. La tendencia a formar jerarquías es antigua y extendida, aunque los investigadores advierten que la desigualdad de influencia no siempre es justificable.

Tres empleados jóvenes celebran en una oficina, con dos mujeres mostrando puños cerrados y un hombre con la mano derecha levantada.
Los estudios también destacan que la tendencia a seguir líderes prestigiosos y jerarquías sociales tiene raíces en las sociedades prehistóricas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ambos estudios coinciden en la relevancia de formar líderes capaces de reconocer y manejar sus emociones, así como de comprender las dinámicas sociales y evolutivas que influyen en la organización. Preparar a quienes ocupan cargos directivos para gestionar tanto el bienestar propio como el del equipo contribuye a crear entornos laborales más saludables y estables, según concluye la Universidad Griffith.