Cuánto cuesta comer en las playas de Mar del Plata en 2026: precios de choclo, churros y otros menús

Los valores varían desde clásicos hasta alternativas distintivas

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El precio del choclo en
El precio del choclo en Mar del Plata alcanza entre $4.000 y $6.000, marcando un notable aumento para los alimentos clásicos de playa (Crédito: José Tetty)

(Enviado especial a Mar del Plata) Desde el choclo con manteca o mayonesa a la docena de churros, algunos platos se convirtieron en infaltables de los días de playa en Mar del Plata. ¿Cuánto cuesta comer en La Feliz este verano?

La actual temporada se caracteriza por playas llenas y una gran afluencia de visitantes, impulsados por las altas temperaturas. En ese marco, uno de los clásicos de cada verano es el choclo, el cual es elegido por cientos de familias ya sea al momento del almuerzo o al atardecer. Tras el recorrido que realizó Infobae para relevar los precios de comidas y bebidas en playas como Bristol, Punta Iglesias, Grande, Varese y La Perla, se desprende que el valor ronda entre los $4.000 y $6.000.

Muchos turistas en Mar del
Muchos turistas en Mar del Plata optan por llevar viandas o realizar compras en supermercados para ajustar el gasto durante sus vacaciones (Crédito: José Tetty)

A la hora del almuerzo, las recetas más aclamadas son hamburguesas, choripanes o panchos. En ese caso, los primeros dos se ubican con ofertas que empiezan desde los $6.000, incrementándose en caso de combinarlo con una bebida. Por otra parte, el pancho destaca como una opción más económica, partiendo desde los $3.000.

En algunos paradores aparecen otras opciones como las papas con cheddar, las cuales presentan un costo de $7.500. Por otra parte, algunas bebidas como el agua mineral o saborizada y las gaseosas se ubican con valores que empiezan en $2.000, $2.500 y $3.000, respectivamente, y pueden llegar a los $5.000, dependiendo la zona.

La suba de precios en
La suba de precios en la costa obliga a familias y grupos a reconsiderar la frecuencia y cantidad de consumos frente al mar (Crédito: José Tetty)

A la hora de la merienda, cuando el sol se está poniendo, los vendedores ofrecen la docena de churros en aproximadamente $10.000. Otras opciones para este momento del día, disfrutando del atardecer o los minutos previos al regreso a casa: los pochoclos dulces o salados y las garrapiñadas de maní, nuez o almendra destacan con precios como $1.500, $2.000 y $2.500, respectivamente.

Pochoclos y garrapiñadas se mantienen
Pochoclos y garrapiñadas se mantienen como opciones dulces para la tarde, con precios que oscilan entre $1.500 y $2.500 por porción (Crédito: José Tety)

En tanto, algunas familias ahora prefieren llevar viandas o bebidas desde el alojamiento, una tendencia que busca reducir el gasto diario.

Otros turistas se limitan a consumir solo en una parte del día o consultan previamente los valores en comercios y paradores cercanos antes de decidir sus compras.

Planificar y comparar precios se convirtieron en rutinas cotidianas entre quienes veranean en Mar del Plata. Muchos optan por almorzar fuera de la costa o realizar compras anticipadas en supermercados, lo que refuerza el consumo consciente y ajustado al presupuesto.

Al atardecer, las opciones duces
Al atardecer, las opciones duces pican en punta (Crédito: José Tety)

En diálogo con Infobae, Hernán Szkrohal, presidente de la Asociación de Hoteleros y Gastronómicos, se refirió a la variedad de precios que muestra la ciudad tanto en bares como restaurantes, los cuales también se convierten en una opción para el mediodía o la noche. “Un sándwich de milanesa con una gaseosa está 8.500 pesos, por ejemplo. Después en los establecimientos que son café, bar o restó tenés menús que van entre los 15.000 y los 20.000 pesos con bebida”.

Y continuó: “En los establecimientos podés comer entre 15.000 y 20.000 pesos. Después en la parrilla, entre 27.000 y 35.000. De ahí te vas a un restaurante con vino y postre que puede estar entre 35.000 o 40.000. Tenés una variedad y una amplitud de oferta que es muy diversa para poder establecer el precio de cada establecimiento. Los precios de este año están muy atinados y muy cuidados con respecto a apostar a tener un mayor volumen de trabajo, resignando rentabilidad”.

En cuanto a la frecuencia con la que la gente sale a comer, Szkrohal resaltó: “Se nota que los miércoles a la tarde o noche, jueves, viernes, sábado y domingo, el trabajo es mayor. Y lunes y martes baja un poco, pero en función de que está arrancando la temporada. Hasta el seis de enero siempre tenés un pico de laburo hasta el día dos, que en este caso fue miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo, lunes y martes. El promedio lo podemos establecer a partir de la semana, es decir, la medición de cómo viene la temporada”.