
En la bulliciosa ciudad de Nueva York o bajo los reflectores de París, Anok Yai avanza con la misma naturalidad con la que protagoniza editoriales de alta costura.
Bastan pocos segundos para notar cómo su silueta y actitud despiertan una atención especial. Quienes la han visto desfilar para las mayores casas de moda saben que no existe diferencia entre su impacto en una alfombra roja y el magnetismo que irradia al salir de un café con un look aparentemente casual.
En los últimos años, la influencia de Anok Yai creció tanto en grandes desfiles —de Victoria’s Secret a Saint Laurent— como en las principales calles de la moda global.
Cada uno de sus looks, sea en un evento de lujo o captada en el asfalto, parece pensado para redefinir las reglas y cuestionar lo que significa hoy ser modelo. Todo eso le valió en los últimos días el reconocimiento como Modelo del Año por el British Fashion Council durante los Fashion Awards en Londres. La institución destacó su influencia internacional, el impacto de su carrera en la representación y su capacidad para redefinir los estándares de belleza dentro de la industria.

La historia de Anok Yai comienza en El Cairo en 1997, donde nació en una familia sursudanesa obligada a buscar asilo en Estados Unidos. En su adolescencia se instaló en New Hampshire y, mucho antes de imaginar un futuro en la moda, se inclinó por la bioquímica en la universidad.
Todo cambió cuando una fotografía suya saltó a las redes y desencadenó una carrera meteórica. Ese primer retrato viral la introdujo en la industria y la llevó a ser elegida rápidamente por Next Model Management. La verdadera revolución estalló cuando fue seleccionada para abrir un desfile de Prada, emulando a Naomi Campbell y transformándose en un símbolo internacional para la representación y diversidad.
Brillo absoluto: top y falda de cristales para un efecto deslumbrante

Entre sus estilismos más recodados, sobresale un conjunto de top bandeau de cristales plateados que captura la luz desde todos los ángulos, acompañado por un collar escultórico de volumen dramático también en cristales.
La prenda inferior, una falda corta y asimétrica de malla brillante, genera destellos en movimiento y conecta con el aire artesanal de las puestas en escena de alta moda. Los pendientes largos y la seguridad escénica completan una imagen de teatralidad absoluta.
El vestido azul translúcido que desafió las reglas nocturnas

Otro momento de alto impacto llegó con el vestido largo y translúcido en azul vibrante, de tejido ligeramente brillante y corte minimalista.
El cuello alto drapeado le dio estructura, mientras la silueta recta y fluida creó una sensación contemporánea y sofisticada. Complementos de joyería plateada y peinado vintage elevaron un look perfecto para escenarios nocturnos y flashes de alfombra roja.
Street style con athleisure y referencias noventeras

Para las tendencias más urbanas, Anok Yai recurrió a un mix de sudadera cropped con capucha en tono marrón grisáceo y joggers bajos con doble cinturón, logrando el balance entre comodidad y vanguardia.
Un gorro tejido, bolso estructurado de cuero y joyería dorada completaron un look que, resume la fusión de athleisure y lujo silencioso, dos claves de la moda actual.
Poder animal print y rojo: silueta de alto voltaje

Entre las elecciones más audaces de la supermodelo destacó la combinación para la portada de Vogue France de una blusa animal print con hombros marcados y cuello alto junto a una falda roja intensa de talle alto.
El look se nutre de contrastes poderosos y siluetas que proyectan fortaleza. Los pendientes dorados refuerzan la imagen de sofisticación, mientras el fondo y la iluminación editorial realzan su presencia.
Arte en blanco y negro: el vestido escultórico que conquistó la Met Gala

En la Met Gala de este año, Yai fue la personificación del drama y la precisión con un vestido arquitectónico en negro y blanco: la parte superior negra, estructurada y de brillo intenso, se transformó en una falda sirena blanca de enorme cola.
Incluyó guantes largos para sumar sofisticación y maquillaje futurista que reforzó el efecto espectáculo. Las referencias a alta costura se impusieron, y el diseño fue definido como “obra de arte en movimiento”.
Blanco y negro, sporty chic y riesgo

En sus incursiones urbanas, uno de los conjuntos más icónicos la mostró con un top bandeau blanco ajustado, chaqueta peluda negra y pantalones amplios en negro, complementados por zapatos chunky.
Detalles como bolso tipo tote marrón, gafas oscuras, cadena metálica y banda blanca en la cabeza sumaron distinción a un outfit de inspiración deportiva y espíritu fashion-forward que fácilmente puede verse en París o Nueva York.
Estética gráfica y contraste: blanco y negro en clave futurista

En clave urbana, la supermodelo combinó una blusa blanca ajustada y escote pronunciado con leggings negros “THUG CLUB”. El bolso metálico triangular y el marco hexagonal aportaron un aire futurista, acentuado por el fondo de mármol y reflejos metálicos.
La versatilidad de Anok Yai para conquistar tanto la pasarela como el street style quedó reflejada durante 2025 en premios, colaboraciones y la constante presencia en el centro de la conversación de la moda.
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