
Abrir la heladera y percibir un olor desagradable es una experiencia común que suele motivar la búsqueda de soluciones caseras. Una de las más populares es el uso de bicarbonato de sodio, una sustancia de uso doméstico reconocida por sus propiedades para neutralizar olores.
Este compuesto básico, cuyo nombre científico es bicarbonato sódico, actúa modificando el pH de los compuestos ácidos responsables de los olores más persistentes. Aunque ampliamente utilizado, su eficacia específica en este contexto no está completamente respaldada por la ciencia.
¿Qué dice la ciencia?
Christine Bergman, profesora de Nutrición y Ciencia de Alimentos en la Universidad de Nevada, Las Vegas, explicó a Eating Well que el bicarbonato de sodio puede tener la capacidad de neutralizar olores ácidos, como los generados por productos lácteos, frutas, vegetales y carnes en descomposición.

Su acción se basa en una reacción química en la que, al ser un compuesto alcalino, neutraliza sustancias ácidas, lo que reduce su volatilidad y, en consecuencia, su intensidad olorosa.
No obstante, Bergman advirtió que la evidencia científica sobre su eficacia directa en el entorno de una heladera es limitada. A pesar de ser una práctica habitual, pocos estudios analizaron de forma concluyente su efectividad específica en estos casos.
Origen de los olores en la heladera
Las heladeras son espacios cerrados donde los olores pueden acumularse fácilmente. Aunque los mariscos o quesos suelen ser los principales sospechosos, muchos otros alimentos liberan gases durante su proceso de deterioro.

El amoníaco y los compuestos de azufre son comunes en carnes y pescados en mal estado, mientras que el etileno, emitido por frutas como las manzanas y los plátanos, acelera la maduración y puede intensificar los olores.
Incluso cuando visualmente todo parece en orden, estos gases pueden impregnar el ambiente interno y afectar la calidad de los alimentos. Por ello, una limpieza regular y una correcta organización de los alimentos resultan fundamentales para evitar la acumulación de olores.
Cómo actúa el bicarbonato de sodio
El bicarbonato de sodio es valorado por su versatilidad. En el caso de las heladeras, su función como neutralizador de olores responde a su capacidad para modificar químicamente los compuestos ácidos presentes en el aire o en superficies contaminadas. Esta reacción química, aunque invisible, puede reducir de forma parcial la carga odorífera del ambiente.

Un ejemplo similar ocurre en la cocina, al cocinar, el bicarbonato reacciona con ingredientes ácidos para generar dióxido de carbono, lo que ayuda a que las masas se eleven.
En las heladeras, el principio es análogo, pero enfocado en los olores, interactúa con los ácidos para generar compuestos menos volátiles y, por lo tanto, menos olorosos.
Herramienta de limpieza efectiva
Además de absorber olores, el bicarbonato destaca como agente de limpieza gracias a su textura ligeramente abrasiva. Esta característica permite eliminar residuos secos o manchas adheridas a las paredes y estantes de la heladera, que muchas veces son la fuente real del mal olor.
Una pasta hecha con bicarbonato y agua puede aplicarse directamente sobre las superficies internas, facilitando la remoción de restos orgánicos y promoviendo un entorno más higiénico. Esta acción activa complementa su función pasiva como absorbente, abordando tanto la causa como la consecuencia de los olores.

Uso correcto y precauciones
Empresas como Arm & Hammer recomiendan reemplazar el bicarbonato cada 30 días para asegurar su efectividad. Con el tiempo, esta sustancia pierde su capacidad de absorción al saturarse de compuestos odoríferos, por lo que mantenerla fresca es clave para que cumpla su función.
Es importante también no reutilizar el bicarbonato usado en la heladera para cocinar, ya que puede haber absorbido compuestos que afecten su calidad o seguridad alimentaria.
El bicarbonato debe colocarse en un recipiente abierto para maximizar su superficie de exposición al aire y así mejorar su capacidad de absorción.
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