Es argentino, instaló la moda de las mascarillas en 2013 y vaticina qué ocurrirá en el país con los locales de ropa

Lautaro Cersósimo tiene 36 años y hace siete creó una línea de indumentaria que incluía un tapabocas como prenda adicional. "Genera mucha tristeza ver los negocios y fábricas que cierran diariamente", dijo a Infobae

mluna@infobae.com
Lautaro Cersósimo es empresario y tiene 36 años
Lautaro Cersósimo es empresario y tiene 36 años

Lautaro Cersósimo se autopercibe como un “diseñador autodidacta”. A sus 18 años, tras una serie de experiencias que lo inspiraron durante un viaje por California (Estados Unidos), decidió realizar su primera inversión en el universo de la industria textil. “Fueron cerca de 400 dólares para diseñar y realizar mi primera producción: unas 30 remeras”, contó a Infobae. El progreso nacional de aquellos años fue propicio para su expansión e inmiscusión en otros rubros mediante conceptos impensados.

Uno de ellos fue la creación de una línea de indumentaria llamada face masks. Cersósimo la desarrolló en 2013 para Henky Penky, su marca desde 2003, pensando en el cuidado del medio ambiente “y el el futuro no muy lejano que nos esperaba”: remeras y buzos con mascarillas, bajo el mismo diseño, como una pieza extensiva de la prenda que permitiera resguardar las vías respiratorias del daño exterior. Y el futuro llegó.

“En el momento en el que salieron al mercado fue muy difícil la aceptación, ya que la Organización Mundial de la Salud y los medios de comunicación informaban que no debíamos usar máscaras. Incluso en las redes sociales hubo gente que se lo tomó muy mal. Nos criticaron bastante. Así que hasta ahí creíamos que había sido una mala decisión ofrecerlas, pero la verdad es que estábamos comprometidos con el producto, apoyado por experiencias exitosas de otros países. Hoy esos países nos avisan que la utilización de tapabocas es una de las acciones preventivas más efectivas, por eso continuamos alentando su utilización, a pesar de todo. Cuando se hizo obligatorio el uso, siendo los primeros y los únicos de Argentina en tener este producto testeado y listo para entregar, los agotamos en horas”, reveló el empresario de 36 años.

El hombre, nacido en Buenos Aires, también se considera un artista, aunque si debe definirse en una sola frase atina a lo breve: “Fundador y director creativo”.

Cersósimo creó su marca a principios de 2003, tras un viaje por California (Estados Unidos)
Cersósimo creó su marca a principios de 2003, tras un viaje por California (Estados Unidos)

Desde el inicio manejé la producción de las prendas de manera sustentable. Toda materia prima que se compra, se utiliza en su totalidad. Los productos se venden hasta agotar stock y no se vuelven a realizar. Sin embargo, suelen quedar retazos que se guardan porque siempre se pueden utilizar y de este modo generar menos contaminación residual. Las face masks, por ejemplo, cumplieron su función sustentable con los desperdicios que comentaba anteriormente”, explicó.

—¿De qué manera le explicarías a un empresario textil extranjero cómo es emprender en Argentina?

—No lo entendería nunca. Creo que se intentó explicar y muchos no ven a nuestro país atractivo para desarrollar su negocio. Las textiles que están en el país optan por irse y no sabemos si es porque entendieron cómo funciona el sistema o porque no lo comprendieron. A veces es difícil explicárselo a un argentino que recién comienza, así que imaginate. Francamente nuestro sistema no es amigable para un empresario del exterior. Es una lástima, porque podríamos ser los número uno de Latinoamérica con un poco de empuje y apoyo. Tenemos talentos en todos los rubros...

—Sin embargo seguís invirtiendo en la Argentina...

—Porque nos volvemos a levantar una y otra vez, a pesar de todo lo que vivimos.… Es por eso que, aún así, decido seguir apostando en mi país.

—¿Qué es lo primero que pensás a la hora de elaborar una nueva línea de ropa?

—Los productos que realizo siempre tienen el foco puesto en la calidad, el detalle y la confección. Hay clientes que envían fotos de buzos o remeras del 2003, que todavía usan. Lo mismo está sucediendo con las face masks. Ahora que es obligatorio usarlas, la gente que las compró en marzo sigue subiendo fotos con el producto en perfecto estado, contemplando lógicamente que se lavan diariamente.

—¿Debiste adoptar nuevas medidas preventivas para poder ver online?

—En la primera etapa de la cuarentena, que no había medios de envío activos, se les comunicó a los clientes que se entregaría terminada la cuarentena. Y a pesar de eso vendimos todos los productos que subimos. Eso fue increíble. Seguido a esto vino la ola de las face masks. Desde hace varios años tenemos la producción y logística de entrega organizada de manera remota, por lo cual las medidas de prevención coincidían casi en su totalidad con los procesos que manejábamos. Salvo por la reducción del equipo de trabajo presencial, que organicé en horarios donde no coincidan en encuentros físicos. Por suerte no hubo mucho para pensar, pero sí para agradecer.

Para los próximos años, el empresario aventura un período de evolución en la industria textil
Para los próximos años, el empresario aventura un período de evolución en la industria textil

—¿Cómo observabas la industria previo al inicio de la pandemia?

El rubro viene muy golpeado desde el 2016. Nosotros estábamos con varios proyectos que incluían aperturas de varios locales en Argentina, expansión a otros países como Estados Unidos, Brasil, Francia. En aquel momento fue imposible avanzar y hoy todo esto sigue demorado debido a la imposibilidad de viajar y a la complejidad de la situación mundial, más aún en Argentina donde muchos de esos productos son de alta complejidad de confección y materiales que no se realizan en el país. Sumado a la devaluación constante del peso… Como conclusión, tendríamos productos muy costosos; y el riesgo de comprometerte en dólares, algo insostenible para nuestro mercado. Hay una gran diferencia entre lo que sucede en Buenos Aires y el resto de las provincias. Creo que la pandemia está siendo reveladora en ese sentido.

—¿Te preocupa el futuro para la industria?

—Sí. También me preocupa la incertidumbre que genera no saber lo que va a suceder, ya que vendemos en multimarcas de todo el país. Y genera mucha tristeza ver los negocios y fábricas que cierran diariamente.

—¿Qué creés que pasará con los comercios dentro de una década?

—Me inclino por una evolución. De todos modos vendrá acompañada de varios cambios. La comercialización será igual, los locales en el corto plazo van a estar más orientados a la experiencia y no tanto a la venta, y más a largo plazo habrá más canales y mundos en los que vamos a convivir de forma mixta, entre lo virtual y lo real. Por lo tanto las marcas tendremos que adaptarnos a todos esos mundos y abastecer las necesidades, de manera actualizada. Creo que será un gran desafío, que vendrá de la mano del avance tecnológico y la nueva ola rupturista de redes sociales o forma de relación social. Hoy es difícil tener certezas, ya que lo que esta pasando en el mundo es complejo e inesperado, porque no sabemos cuánto va a durar y de qué o quiénes depende.

—Te leí decir que el argentino muchas veces hace lo que puede y no lo que quiere. ¿Te sucede?

—No lo decía en forma personal, aunque también muchas veces dejé de hacer por no poder hacer lo que quería y como quería. Puntualmente esa frase que mencionás fue una observación al ver que la mayoría de las marcas y empresas van haciendo lo que está de moda, lo que se vende, lo mismo que el de al lado, sin tener un objetivo, convicción, identidad ni compromiso por lo que hacen. Por eso creo que hacen lo que pueden, por ahí les gustaría hacer otra cosa. Lo vi muy claro con las face masks: nosotros sabíamos que iba a ser arriesgado lanzar ese producto pero creíamos que era lo correcto, no especulamos ni esperamos a que se prenda fuego otro para hacerlos. Tomamos una postura y la defendimos. También entiendo la situación del país y que la gente se la rebusca, por ahí no es lo que quieren hacer, pero por necesidad lo hacen y es respetable.

—¿Sos el mismo emprendedor que comenzó a los 18 años?

—Arranque de muy chico y las cosas se me dieron bastante rápido, lo que me hizo pensar: ‘¿Esto va a ser tan fácil?‘. Tenía un producto que no existía, rupturista, novedoso y exclusivo que me hizo crecer con velocidad y al mismo tiempo ver cómo las dificultades; y ahí te das cuenta que no es tan fácil. Me fui formando y evolucionando a la par de la empresa, de hecho fue mi primer trabajo. Todavía me queda mucho camino por recorrer, pero tengo claro que todo lo que sucede es consecuencia de mis acciones. Que es importante sentirse orgulloso de lo que logramos a pesar de lo que nos toca vivir. Hacer las cosas bien tarde o temprano, da sus frutos. Por suerte soy el mismo, con más experiencia y con más sueños, los cuales con el paso del tiempo creo ver cada vez con mayor nitidez.

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