Los padres pierden el control sobre los hábitos alimenticios de sus hijos cuando llegan a los 13

Cuando son pequeños, es fácil saber exactamente qué hacen, con quién se encuentran y qué comen. Pero a medida que los niños crecen y comienzan a hacer cosas por sí mismos, puede resultar más difícil vigilarlos de cerca, especialmente cuando se trata de su alimentación, según reveló un estudio

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Solo uno de cada diez cree que
Solo uno de cada diez cree que el punto en el que deben comenzar a “soltarlos” comienza tan temprano como a los 10 años (Getty Images)

Cuando son pequeños, es fácil saber exactamente qué hacen, con quién se encuentran y qué tienen de comer y beber los hijos. Pero a medida que los niños crecen y comienzan a hacer cosas por sí mismos, puede resultar más difícil vigilarlos de cerca, especialmente cuando se trata de su alimentación.

La mayoría de los padres no están seguros de lo que sus hijos hacen o comen, entre otras cosas, cuando no están con ellos después de comenzar la escuela secundaria. Y si bien asegurar una dieta saludable es esencial, no siempre es una prioridad en un estilo de vida adolescente agitado.

Después de años de observar atentamente cada uno de sus pasos, la mayoría de los padres del mundo se pregunta qué elecciones tomarán sus hijos cuando se introduzcan en la vida de la escuela secundaria y comiencen a hacer su propio camino en el mundo.

Según un estudio llevado a cabo por Vitabiotics' Wellteen, que apoya las necesidades nutricionales de adolescentes o niños del Reino Unido, cuatro de cada diez padres se preocupan por las comidas que eligen sus hijos cuando no están con ellos, y el 43% a menudo encuentra envoltorios de dulces o comida rápida en el dormitorio de su hijo o en la mochila escolar.

Los adolescentes se encuentran entre
Los adolescentes se encuentran entre los grupos etarios que tienen los peores hábitos alimenticios (Getty Images)

"La clave es procurar siempre enseñar buenos hábitos alimentarios priorizando el consumo de frutas y verduras; en tartas, ensaladas, revueltos, salteados y snacks de frutas secas; yogures semidescremados y barritas de cereales para evitar que seleccionen alimentos ultraprocesados altos en grasas y azúcares", sostuvo en diálogo con Infobae la nutricionista Delfina Fahey.

Los adolescentes se encuentran entre los grupos etarios que tienen los peores hábitos alimenticios. Eso podría deberse a que se rebelan contra sus padres y se encuentran "testeando" su nueva independencia, junto con las presiones de una agitada agenda de estudios, deporte y socialización.

Según reveló la investigación, más de la mitad de los padres discuten con sus hijos adolescentes sobre su alimentación, especialmente acerca de la necesidad de comer más frutas y verduras.

Para la especialista, dentro de las recomendaciones ideales, planificar un menú familiar nutritivo para cuando los chicos están en casa y ofrecer snacks saludables para que se lleven en sus mochilas al colegio, son algunas de las más importantes.

Sin embargo, el estudio encontró que sus temores pueden estar justificados ya que casi el 40% de los padres cree que sus hijos comen más comida chatarra, como chocolates y papas fritas, que ellos a su edad.

“Con una tan amplia variedad de
“Con una tan amplia variedad de bocadillos para elegir, no es de extrañar que muchos padres piensen que sus hijos eligen más comida chatarra que ellos a la misma edad” (Getty Images)

El estudio de 2.000 padres de adolescentes de entre 13 y 18 años encontró que seis de cada diez adultos sienten que perdieron el control de la alimentación de sus hijos a medida que estos se volvieron más independientes.

"A medida que viajan solos o salen de la escuela sin compañía -explicaron los investigadores-, tienen la oportunidad de comer y beber alimentos que saben que, por lo general, no se les permitirían en casa".

La investigación, realizada a través de la empresa especializada en encuestas en línea y móviles OnePoll.com, encontró que el 12 % de los padres admitió no tener idea acerca de cuánta cantidad de chocolate consumían sus hijos, mientras que uno de cada diez lucha por controlar la cantidad de paquetes de patatas fritas que ingieren.

El mismo número no pudo decir con cuántos vasos de bebida gaseosa de refrescaban por día, mientras que más de uno de cada veinte no tenía idea si sus hijos comían la cantidad de frutas y verduras que deberían.

Suspender un alimento de la dieta
Suspender un alimento de la dieta de un niño hace que este solo lo desee aún más (Getty Images)

"Otra de las características fundamentales es que se evite la prohibición de alimentos. Cuando a un niño se le prohibe determinada alimento, ya sean golosinas, galletitas o alfajores, lo terminará por comer a escondidas, y en algunos casos es probable que desarrolle algún problema de ansiedad o trastorno por atracón", advirtió la nutricionista Agustina Murcho.

Para la especialista, es primordial brindarles a los más chicos la educación alimentaria que necesitan, quizás incluso acompañarlos a un nutricionista para que lo haga. "Lamentablemente los colegios no brindan mucha educación alimentaria, no hace falta demonizar los alimentos pero sí explicar sus propiedades", agregó Murcho.

La encuesta también reveló que algo más de cuatro de cada diez padres creen que su hijo ha probado una bebida alcohólica , cuando en realidad el 44% de los adolescentes afirmó hacerlo. A su vez, casi uno de cada cinco adolescentes confesó haber fumado un cigarrillo, algo que solo el 16% de los padres creyó que fuera el caso.

Por último, en lo que respecta las compañías que mantienen, el 39% de los padres admitió no saber con claridad con quién se junta su hijo.

En lo que respecta las
En lo que respecta las compañías que mantienen, el 39% de los padres reveló no saber con claridad con quién se junta su hijo (Getty Images)

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