Una ex actriz de "Chiquititas" vende juguetes sexuales y lencería erótica

Desde hace ocho meses, abrió un local comercial en San Isidro tras haber trabajado en diversas ficciones como “Rebelde Way”, “Verano del 98” y “Floricienta”

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Cuando era una niña,  Fernanda Neil comenzó a trabajar con Cris Morena en la exitosa ficción Chiquititas. Luego, participó en Rebelde Way, Verano del 98 y Floricienta. Tras trabajar en ficciones para el público teen y entrar a la adultez, actuó en Doble vida, La ley del amor, El refugio, Don Juan y su bella dama, Alguien que me quiera. Incluso se animó a participar del reality Gran Hermano Famosos.  

Fernanda Neil en Chiquititas
Fernanda Neil en Chiquititas

Hace ocho meses, realizó un cambio radical en su vida y comenzó a trabajar en la industria erótica. Además de diseñar conjuntos de lencería, comercializa en un local de San Isidro productos sexuales, como látigos, vibradores, bolas de Grey y mieles estimulantes.

"Es una nueva faceta en mi vida. Tiene que ver con el universo y las cosas que uno desea", aseguró la actriz en una entrevista con la revista Pronto. Este trabajo le da independencia y puede manejar sus horarios con mayor libertad para ocuparse de la crianza de su hijo Valentino, fruto de su relación con Alejandro Imbelloni.

Además, explicó por qué decidió realizar un cambio tan drástico: "Desde Chiquititas a hoy pasaron casi 20 años. Nacieron nuevas inquietudes y no tuve prejuicios a la hora de volcarme a esta nueva faceta porque la sexualidad es la energía creadora de la naturaleza. Sin sexualidad no podríamos crear. No hay que tener juicios ni tabúes, sino ganas de divertirnos. Todos nos vamos a morir y hay que disfrutar el presente, el estar en pareja. El costado creativo de la actriz lo deposité en parte en esto".

La actriz ahora diseña lencería
La actriz ahora diseña lencería erótica y vende juguetes sexuales (Crédito: Pronto)

"La mayoría me reconoce. Pero más allá de eso, tengo mucho feedback con el público y todos se van dándome un beso. Atiendo a las clientas de a una, las hago sentir cómodas y les aclaro las dudas que tengan. Hay clima de complicidad y empatía", señaló Fernanda.

"Para vender tengo que conocer los productos y experimentar. Muchos hombres se asustan cuando la mujer aparece con un juguetito y tienen que entender que no son para competir, sino para aumentar el deseo de la pareja, romper la rutina y divertirse", agregó.

Luego, aclaró que el local no es un sex shop, sino un "love store": "La diferencia con el sex shop es que acá no vendemos pornografía. No hay material triple X. Por eso no entramos dentro del porno shop. Es un love store y acá vendemos estimuladores personales".

Por último, contó que el producto que más vende son vibradores personales y lencería erótica. "El público que más consume es curioso: señoras grandes, con más de 30 años de casadas. Quieren innovar, les parece canchero, buscan algo distinto para festejar aniversarios", finalizó.