Patricio Sardelli bajó un dron de un guitarrazo en pleno show de Airbag y el video se volvió viral

El guitarrista sorprendió a las más de 40 mil personas en Vélez cuando golpeó el aparato que volaba demasiado cerca del escenario. El video del momento

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Patricio Sardelli derribó un dron con su guitarra durante el show de Airbag en Vélez (Video: X)

El último show de Airbag en el Estadio Vélez Sarsfield el pasado domingo 31 de mayo, dejó mucho más que una puesta en escena imponente, clásicos del rock nacional y un público de más de 40 mil personas que vibró durante tres horas de recital. En medio de la energía, los riffs y las luces, un momento inesperado y desopilante se volvió viral en redes sociales: Patricio “Pato” Sardelli, el carismático guitarrista de la banda, perdió la paciencia con un dron que sobrevolaba el escenario y lo derribó de un guitarrazo, ante la sorpresa de los fanáticos.

El episodio ocurrió cuando un dron equipado con luces rojas y una cámara se acercó demasiado a Pato mientras terminaba de tocar uno de los solos más esperados de la noche. Sin dudarlo, y con un movimiento tan rápido como certero, el músico golpeó el dispositivo con su guitarra, enviándolo directo al piso. El dron cayó cerca de un grupo de fans, que se sorprendieron por la escena y se apuraron a grabar y fotografiar el resultado: la víctima, con las hélices dobladas y la carcasa dañada, fue rápidamente recuperada por el operador, que se acercó resignado a recoger los restos de su herramienta de trabajo.

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El operador del dron tomó el episodio con humor y compartió una imagen del dispositivo dañado
El operador del dron tomó el episodio con humor y compartió una imagen del dispositivo dañado

Las imágenes del momento no tardaron en recorrer las redes sociales. Videos y fotos del dron caído, con el mensaje “La víctima”, y memes que celebraban el “guitar hero” interior de Sardelli, inundaron Instagram y X (anteriormente Twitter). El propio operador del dron, lejos de tomarse el incidente con enojo, compartió una foto del aparato junto a otros drones y la frase “Lo diste todo amigo”, sumando humor y complicidad a una anécdota que rápidamente se transformó en tendencia.

El show de Airbag en Vélez, el cuarto en una serie de estadios agotados en Liniers, fue una verdadera fiesta para los seguidores del trío de los hermanos Sardelli. La escenografía incluyó una réplica a escala real de un avión F-16, misiles, explosiones y una bandera argentina desplegada en lo más alto, mientras el repertorio navegaba entre los clásicos de la banda y las nuevas canciones de “El Club de la Pelea II”. El recital fue, además, una confirmación del lugar preponderante que Airbag ocupa en el rock argentino actual, con nueve estadios agotados en menos de un año y una comunidad de fans que los sigue en cada ciudad.

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El incidente del dron sorprendió a más de 40 mil fans en el Estadio Vélez Sarsfield
El incidente del dron sorprendió a más de 40 mil fans en el Estadio Vélez Sarsfield

Pero más allá de la potencia musical, el virtuosismo y la puesta en escena, el episodio del dron se robó buena parte del protagonismo en la conversación digital. Los seguidores de Airbag celebraron el “instinto rockero” de Pato, que no dudó en priorizar el show y la experiencia sobre cualquier recurso técnico. “Cuando ganan los pensamientos intrusivos”, ironizó un usuario, mientras otro bromeó: “Pato Sardelli bajó un dron de un guitarrazo en pleno show. El tipo no se bancó la cercanía y lo mandó a volar. El dron se fue directo al piso y el momento quedó registrado”.

El gesto fue tan espontáneo como efectivo y, lejos de generar polémica, se sumó al repertorio de anécdotas que alimentan el mito de Airbag como una banda que vive el escenario con intensidad y autenticidad. Nadie resultó herido y el operador del dron, que documentaba el concierto para la producción, reconoció entre risas la destreza del guitarrista.

El show continuó con normalidad tras el incidente, y Pato Sardelli se ganó la ovación del público, que festejó el momento con aplausos y gritos. El divertido momento demostró que, más allá de la tecnología y los recursos de la industria musical, la esencia del vivo sigue estando en la conexión entre artista y público, en la energía que se comparte y en la imprevisibilidad de lo que puede ocurrir cuando el rock está en su máxima expresión.

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