
El avance de la inteligencia artificial y el aumento exponencial del tráfico de datos han empujado a la industria tecnológica a buscar soluciones fuera del planeta.
La startup Sophia Space, con sede en Pasadena, California, anunció el inicio del desarrollo de una nueva generación de computadoras espaciales diseñadas para operar centros de datos de IA en la órbita terrestre. La empresa cerró una ronda de financiación inicial de USD 10 millones destinada a crear una infraestructura informática optimizada para el entorno orbital.
Tecnología y objetivos de la computación espacial
La infraestructura propuesta por Sophia Space se basa en una plataforma modular denominada TILE y en un sistema patentado de gestión térmica adaptado a las condiciones del espacio. El fundador y director de tecnología, Dr. Leon Alkalai, explicó que la compañía impulsa la supercomputación escalable en órbita, con el objetivo de fortalecer la economía espacial y apoyar misiones críticas de defensa y monitoreo.
“Sophia Space es pionera en la supercomputación escalable en órbita; impulsa la economía espacial emergente, fortalece la infraestructura de defensa nacional y ayuda a salvar vidas en la Tierra mediante el procesamiento de volúmenes masivos de datos de observación de la Tierra generados desde el espacio en tiempo real”, afirmó Alkalai.

Uno de los principales desafíos de la industria es la gestión del calor generado por los equipos de cómputo. En la Tierra, los centros de datos utilizan ventiladores y refrigeración líquida; en el espacio, donde no hay aire, Sophia Space ha diseñado una tecnología de enfriamiento radiativo pasivo que permite que las supercomputadoras funcionen con eficiencia y sin sobrecalentamiento.
Los módulos TILE, de aproximadamente un metro de ancho, emplean disipadores de calor pasivos y paneles solares integrados, eliminando la necesidad de sistemas activos de refrigeración. El diseño asegura que el 92 % de la energía se destine al procesamiento de datos, en lugar de la refrigeración.
Una arquitectura modular pensada para escalar
El director ejecutivo de la empresa, Rob DeMillo, destacó que llevar la computación de alto rendimiento a la órbita representa un salto cualitativo. “Nuestros módulos TILE, mejorados con tecnología de refrigeración patentada, nos permiten escalar la IA de maneras simplemente inigualables”, aseguró DeMillo.
El hardware está concebido para soportar la radiación y los cambios extremos de temperatura en el vacío espacial, lo que posibilita el procesamiento de cargas de trabajo intensivas en energía fuera de la atmósfera.

La empresa, que mantiene alianzas con gigantes como Nvidia, busca construir centros de datos en órbita interconectando miles de estos módulos TILE para el año 2030. Esta megaestructura modular funcionaría como una planta de energía y procesador, proporcionando 1 megavatio (MW) de potencia de cómputo para responder a la creciente demanda de la economía espacial. Sophia Space planea probar su sistema en vuelo en una plataforma satelital de Apex Space a fines de 2027.
La compañía también desarrolla una capa de software capaz de equilibrar las cargas de trabajo y optimizar el uso de recursos en el entorno espacial. Esta plataforma permitiría que las tareas de inferencia de IA y procesamiento de datos se realicen directamente en la órbita, reduciendo la latencia y las limitaciones de ancho de banda asociadas al envío de grandes volúmenes de información a la Tierra.
Impacto y proyección de los centros de datos orbitales
El desarrollo de computadoras espaciales robustas representa una alternativa a los sistemas actuales de refrigeración voluminosos utilizados en centros de datos terrestres. El enfoque de Sophia Space pretende ofrecer una solución eficiente y escalable, que aprovecha las bajas temperaturas del entorno orbital para disipar el calor, permitiendo así el funcionamiento continuo de los centros de datos de inteligencia artificial.

El objetivo de Sophia Space es que estos centros de datos orbitales sirvan como la base de procesamiento para constelaciones de satélites comerciales, misiones de defensa nacional y monitoreo de infraestructura energética. DeMillo sostuvo: “Con esta ronda de capital semilla, no solo estamos construyendo módulos de computación. Estamos construyendo la infraestructura para la próxima era de la IA y el procesamiento de datos espaciales”.
La empresa prevé que, si su modelo tiene éxito, la economía espacial contará con una red de centros de datos capaces de operar de manera autónoma y eficiente fuera de la atmósfera, lo que facilitará la toma de decisiones en tiempo real para aplicaciones estratégicas. La iniciativa, respaldada por fondos internacionales y alianzas tecnológicas, anticipa una transformación en la gestión de datos y el desarrollo de la inteligencia artificial a escala global.
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