
El juicio oral contra la empleada doméstica de nacionalidad paraguaya acusada del robo y asesinato del empresario Roberto Wolfenson Band, en un country de Pilar, comienza este lunes. El crimen ocurrió a principios del año pasado, en la casa del hombre de 71 años. Murió por estrangulamiento.
Rosalía Soledad Paniagua, quien se encuentra detenida desde marzo 2024, tiene cita en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 4 de San Isidro a las 9.30, para comparecer. La imputada enfrenta la acusación de la fiscal Laura Capra por “robo calificado por el uso de arma en forma impropia en concurso real con homicidio criminis causae”, por su presunta responsabilidad en el asesinato. El cuerpo del ingeniero fue hallado por su profesor de piano en uno de los dormitorios del country La Delfina, en el partido bonaerense de Pilar. El crimen tuvo lugar el 22 de febrero.
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De acuerdo con la investigación que encabezó el fiscal Germán Camafreita, Paniagua habría aprovechado su acceso como empleada doméstica para sustraer dinero y objetos de valor, que posteriormente fueron hallados en su domicilio, y luego habría asesinado a Wolfenson con el fin de garantizar su impunidad. Cuando las autoridades arribaron al lugar, observaron que las cerraduras no estaban forzadas y la casa estaba intacta.
En el expediente, al que pudo acceder Infobae, se detalla que la mujer ingresó a la vivienda durante su horario habitual de trabajo —entre las 8.00 y las 13.00— y, en algún momento anterior a las 13.53, se apoderó de un teléfono celular, un parlante bluetooth, un cuchillo de cocina, un candelabro de bronce tipo Menorah, varios guantes de limpieza y joyas de plata, además de una suma estimada en $900.000 y USD 300. En esa franja horaria, las cámaras del country registraron su salida del barrio; su mochila no fue revisada. Posteriormente, tomó un colectivo y se trasladó hasta la estación de tren de Presidente Derqui, movimientos que quedaron documentados por los registros de geolocalización y las cámaras de seguridad de la zona.
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Cómo fue el crimen de Roberto Wolfenson
Tras una larga investigación, el crimen de Wolfenson llega a juicio con la empleada doméstica señalada como la única responsable. La Fiscalía sostiene que lo habría atacado en la habitación de huéspedes, ubicada en la planta alta de la vivienda. Allí, utilizó un lazo para asfixiarlo y provocarle la muerte. De hecho, los resultados de la autopsia al cuerpo revelaron que había ADN de la mujer debajo de las uñas de la víctima.
El lugar donde lo encontraron se vincula con lo declarado por la mujer en aquel entonces, quien sostuvo que antes de retirarse, recibió una orden de su jefe: “Preparame el cuarto de invitados, que va a venir alguien”. Según le contó la mujer a la Justicia, nunca supo a quién se refería su empleador, pero cumplió con la orden que recibió y luego se retiró.
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El teléfono de Wolfenson dejó de emitir señal tras la salida de la empleada del barrio, y “fue visto en poder de Paniagua en las cámaras de la estación de tren de Presidente Derqui, donde intentó manipularlo y finalmente extrajo el chip. El mismo aparato fue ofrecido a la venta por la pareja de la acusada, según declaró un vecino”, tal como se describe en el expediente. A su vez, el candelabro robado fue vendido en un local de compra de metales, cuyo propietario reconoció luego la pieza. En el allanamiento en el domicilio de la acusada se secuestraron el parlante bluetooth y otros bienes sustraídos, identificados por la familia de la víctima.
Durante la instrucción judicial, Paniagua declaró que había sido víctima de un asalto perpetrado por un tercero identificado como “Félix”, a quien atribuyó el homicidio y el robo. Según el requerimiento de elevación a juicio, la Fiscalía descartó esa versión por considerarla incompatible con la totalidad de las pruebas objetivas reunidas en el expediente.
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La médica forense Silvina Laura Aguirre concluyó: “Se determina un mecanismo de asfixia mecánica con estrangulamiento con lazo la causante de muerte”. El examen indicó que Wolfenson tenía lesiones defensivas en la mano izquierda y hematomas compatibles con maniobras de defensa personal.
“No existen indicios de la participación de un coimputado o una tercera persona, además del Sr. Wolfenson y la Sra. Paniagua. Entiendo que hubo lucha ya que los cabellos que se recolectaron en el lugar del hecho son cabellos que se desprendieron por una lucha o forcejeo”, sostuvo la perito criminalística Débora Paula Albornoz ante la justicia. Y añadió: “No son compatibles con el desprendimiento normal o natural de una caída de cabello”.
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