El 9 de noviembre último, la División Investigaciones de la Comuna 14 de la Policía de la Ciudad capturó en San Fernando a Omar González, de 44 años, alias “Lolo”, nacido en Paraguay. Lo buscaban por un crimen cometido el 30 de agosto de 2020 tras un juego de cartas de trasnoche en la Villa Zavaleta. Cerca de las 4 de la mañana, “Lolo” jugaba con un grupo de vecinos y amigos, entre ellos Marcos Antonio Moreira. El clima era por lo menos tenso. “Lolo”, frustrado de tanto perder, le mostró un cuchillo a Moreira. Fueron separados, el juego siguió. González perdió una vez más. Harto, desenfundó y le disparó a Moreira tres veces. Murió desangrado en el hospital Penna mientras su presunto asesino escapaba.
El premio del juego no era ni siquiera un premio, era una prenda. El que perdía tenía que pagar la cerveza, unos cien pesos.
Así, “Lolo” pasó más de dos años prófugo, con un pedido de captura del Juzgado N°44. Pero cómo la Policía llegó hasta él es la parte más interesante de la historia.
A fines de agosto de este año, la División Investigaciones de la Comuna 14 llegó a la Zavaleta para allanar un domicilio en busca de una “viuda negra”. Allí, los enfrentó una mujer del barrio que no quiso dar su nombre. La mujer les dijo: “Ustedes vienen por esto a molestar a la gente del barrio y no se ocupan de agarrar al ‘Lolo’ que esta fugado por homicidio. Yo sé dónde para ese tipo, si quieren les digo así lo agarran”, afirmó la mujer.
El dato parecía prometedor. Se fueron con una localidad en el anotador: San Fernando.
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Así, tras varias averiguaciones, la División llegó a la zona norte del conurbano con la cooperación de la División Análisis de Riesgos y Protección. Identificaron una posible casa donde viviría González, en la calle Santa Rosa. Fueron en secreto con un truco. Se logró colocar una cámara oculta en la parte externa del domicilio para determinar si vivía allí y sus movimientos. El lugar era una pensión de varias familias. Finalmente, lo encontraron.
En una de las filmaciones, los policías vieron que tenía colocado un reloj pulsera de color dorado y una campera deportiva de color verde, con el escudo de la selección de futbol del Brasil: esos objetos resultaban ser los mismos que González tenía puesto el día del asesinato de Moreira.
Así, lo allanaron anoche tras enviar un exhorto a un juzgado local, con la colaboración de la DDI de San Fernando. Allí estaba la campera de la Selección de Brasil y según información policial, “se encontró un teléfono celular de la marca Samsung con funda de acrílico transparente en donde se encontró un recibo de sueldo”. El recibo estaba, irónicamente, a nombre de un hermano de González. Los investigadores creen que usaba su identidad para vivir y trabajar.
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