
El sábado 19 de junio, cerca de las 18.30, Mayra Guadalupe Flores, de 27 años, ingresó al hotel alojamiento “La Notte” de la localidad bonaerense de Bernal, acompañada de un hombre con el que se había encontrado en el ingreso del lugar. Unos 30 minutos después, ella llamó a la recepción y pidió una cerveza a la habitación, la número 2 del complejo.
A las 19:30, su acompañante se retiró sólo del lugar, en silencio, y algunos minutos después un empleado del albergue transitorio se acercó hasta el cuarto para chequear que todo estuviera bien. Dentro de la habitación estaba el cuerpo desnudo de Mayra -madre de tres hijos de 2, 4 y 7 años- tirado con dos profundas puñaladas en el cuello y sin signos vitales. Además, se encontró su billetera y junto a ella, un documento de identidad que se transformó en la primera pista.
Ese DNI pertenecía a T.R, de 20 años. En ese primer momento, el joven quedó señalado como el principal sospechoso por el crimen. Sin embargo, mientras avanzó la investigación a cargo de la fiscal Mariana Curra Samaniego, titular de la UFI N°6 de Quilmes, surgieron datos que desecharon esa hipótesis y revelaron una trama atroz.

Esta madrugada, agentes de la Comisaría 5ª de Quilmes dieron con el supuesto femicida: Carlos Flores de 48 años, el tío de la víctima. El sospechoso fue arrestado en un domicilio en la localidad bonaerense de Lomas del Mirador, partido de La Matanza. En el operativo de su detención se encontró su celular donde tenía una foto de la víctima de fondo de pantalla. Además se halló otro teléfono que sería de la víctima. Incluso, se secuestró una campera negra que Flores habría utilizado el día del crimen. Tras su arresto, el hombre fue trasladado a sede judicial para que brindara declaración indagatoria frente a la fiscal Curra Samaniego. Pero Flores prefirió callar y se negó a hablar.
Según indicaron fuentes del caso a Infobae, ambos mantenían una relación en secreto de su familia. De este modo, la investigación para llegar hasta él comenzó con el análisis del impacto de las antenas telefónicas en la zona del hotel alojamiento. En esos estudios, la fiscal Curra Samaniego encontró que 15 minutos antes de que la víctima ingresara en el lugar, ubicado en la Avenida Tomás Flores al 2200, había recibido un llamado.
Con el número telefónico se llegó a su propietario, que era Flores. Pocos días antes de recibir esa información, la fiscal había llamado como testigo a la ex pareja de la víctima y padre de sus hijos, para recolectar más información. El hombre, que se encuentra detenido por causas por robo y cuenta con denuncias por violencia de género realizadas por Flores, contó que uno de los motivos de la separación fue porque la mujer lo había engañado con su propio tío, Flores.
Con esos datos, la hipótesis del tío tomó fuerza. Así, los investigadores comenzaron a observar los movimientos que Flores realizó el día del crimen mediante una triangulación de distintas antenas telefónicas. Todo coincidía. Mismos horarios y lugares.

Ese día, Flores salió de su casa cerca de las 15 y se dirigió al lugar del hecho. A las 18.30, las antenas lo ubican en la zona del hotel y finalmente a las 19.30, el hombre se empezó a mover en dirección a su domicilio. Con estos datos se requirió la información de la tarjeta SUBE de Flores, que también concordaban. El sospechoso se tomó un colectivo hacia la zona de Bernal y luego regresó a Lomas del Mirador, a su domicilio.
De acuerdo a los investigadores, tras obtener esos datos, se pidió el allanamiento para detenerlo esta madrugada.
Mientras tanto, los detectives intentan descifrar qué hacía el documento de un joven de 20 años, también de la zona de Lomas del Mirador, dentro de esa habitación al momento del crimen. Según indicaron, por estas horas, se sospecha que al joven le robaron la billetera, ya que consta una denuncia previa al femicidio, y de algún modo o alguien lo dejó allí.
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