
Esteban Lindor Alvarado va camino al juicio oral en su contra por ser el organizador de un envío de 493 kilos de marihuana desde Rosario hasta la Patagonia. La historia de Alvarado es larga: es el jefe de uno de los clanes criminales más peligrosos de Rosario, está detenido hace casi un año y medio y deberá enfrentar en el banquillo si la Justicia así lo decide la acusación que los fiscales de la Justicia Federal y de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), encabezada por Diego Iglesias, cerraron este lunes y presentaron al Juzgado Federal 4 de Rosario después de casi cinco años de investigación, con un requerimiento de elevación a juicio.
Alvarado venía siendo investigado por la PROCUNAR desde 2015: llamó la atención por su gran cantidad de bienes a nombre de sus familiares. Había sospechas sobre sus emprendimientos delictivos pero ninguna prueba. Hasta que dos años más tarde, en noviembre de 2017, quedó incriminado en un traslado fallido de casi 500 kilos de marihuana prensada hasta General Roca, Río Negro, donde el cargamento fue interceptado por la policía de esa provincia.
En abril del año siguiente, una denuncia anónima a la Fiscalía Federal N°3 rosarina vinculó a Alvarado con ese episodio. Fue la punta del hilo del que tiraron los investigadores para descubrir parte de la operatoria criminal.
Ahora, el fiscal Javier Arzubi Calvo, subrogante de Guillermo Lega en la Fiscalía Federal N°1 de Rosario, y Diego Iglesias, titular de la PROCUNAR, presentaron el requerimiento de elevación a juicio ante el magistrado Marcelo Martín Bailaque.

Alvarado, preso desde febrero de 2019, no solamente está imputado por liderar una asociación ilícita y por el tráfico de cannabis, causa por la cual ya fueron condenadas cuatro personas presuntamente ligadas a su clan. O es más que una presunción: todos ellos fueron defendidos por Claudio Tavella, un abogado que históricamente trabajó junto a Linder y que, de hecho, está detenido por asociación ilícita en la misma causa.
Alvadaro está detenido por instigar el homicidio del prestamista Lucio Maldonado, a quien, el 13 de noviembre de 2018, se lo encontró con un tiro en la cabeza y un cartel de cartón en su ropa con la siguiente frase: "Con la mafia no se jode”.
Desde el 27 de noviembre del año pasado, Alvarado está imputado por haber organizado aquel transporte de 493 kilos de marihuana. Ese “error” operativo en Río Negro permitió a los investigadores avanzar sobre cómo manejaba el dinero sucio. Descubrieron varias propiedades y muchas compañías a nombre de sus familiares; entre estas hay varias agencias concesionarias de autos y empresas de transporte.
Los investigadores encontraron también antecedentes de causas narco donde se menciona al capo rosarino. Específicamente, se menciona una de 2013 en la que se acusó a un empresario de venta de drogas al menudeo y testigos sindicaban a un tal “Alvarado” como su socio. Luego descubrieron que lavaban ese dinero a través de las concesionarias de autos de alta gama.

Pero ese descubrimiento llevó a otro: una causa radicada en San Isidro, provincia de Buenos Aires, donde se investigaba el rol de Alvarado en el robo de autos, justamente, de alta gama, que luego eran llevados a Rosario.
La situación de Alvarado es complicada. Entre las pruebas que tienen los investigadores hay filmaciones que muestran la carga y descarga de drogas con avionetas en pistas clandestinas.
Pero lo que abrió fundamentalmente el juego que permitió cazar las pruebas que complican a Alvarado fue el asesinato del prestamista. Permitió comprobar la existencia de una serie de firmas dedicadas especialmente a actividades de logística, transporte y comercialización de vehículos, que formaban una red de sociedades de responsabilidad limitada y eran dirigidas por Esteban Lindor Alvarado, lo que, entre otras cosas, se comprobó con mensajes que el capo criminal mandaba a sus empleados por la aplicación Telegram. Básicamente, las empresas funcionaban de pantalla para transportar drogas.
“Ello se determinó en función de que las distintas administraciones se confunden y se cruzan instrumentos de pago (cheques o anticipos de gastos), una empresa asume servicios de la otra (órdenes de servicio y viáticos al personal), los empleados se mudan de una empresa a otra y registran viajes en forma cruzada, una empresa contabiliza costos de otras, los rodados se inscriben alternativamente en las sociedades y se utilizan indistintamente entre estas, y todas esas personas esta ligadas directa o indirectamente a Alvarado”, explicaron los fiscales en el requerimiento, al que tuvo acceso Infobae.
El tráfico de marihuana y los movimientos de plata no son el único problema para el capo: su hermana Yanina fue detenida a comienzos de este mes por su presunto rol en un complot para matar a una testigo clave en una causa contra su hermano, tras ser atacada por un pistolero.
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