
Fernando Báez Sosa fue brutalmente asesinado este sábado a la madrugada por un grupo de rugbiers, que lo agredieron a golpes a la salida de un boliche en la localidad balnearia de Villa Gesell.
El adolescente de tan sólo 18 años era hijo único, estaba de novio y viajó a la costa para pasar un fin de semana con sus amigos en la playa. Días antes de emprender el viaje, cuenta su padre, se había anotado para cursar las primeras materias de la carrera de Derecho, tras aprobar con éxito el CBC el año pasado. Conocía a los amigos con los que compartió sus últimas horas desde primer año de la secundaria, que cursó becado en el Colegio Marianista de Caballito.
Luego de atravesar el duro momento de reconocer el cuerpo de Fernando, Silvino y Graciela, sus padres, hablaron con Infobae durante el viaje de regreso, en auto, de Villa Gesell hacia su hogar en Buenos Aires, en un edificio del barrio porteño de Recoleta, donde el padre trabaja como encargado.

“Estamos destrozados, no tenemos fuerzas para hablar, nuestro hijo era excelente como persona, terminó el CBC y se inscribió en la Facultad de Derecho para cursar su primer año justo antes de viajar a Villa Gesell”, dijo la madre.
“Fernando era mi todo, mi vida, no tengo palabras, era todo, buen hijo, no puedo creer lo que nos pasó, un par de asesinos me arrebataron a mi niño. Que se haga justicia, a mi hijo lo cagaron a golpes hasta matarlo”, agregó devastada.
Silvino, el padre de Fernando, puso en palabras lo que ese hijo representaba para ellos: “Mi hijo era todo, era nuestra vida, era todo para nosotros. Sólo queremos llegar a casa y que pase todo esto”. Y agregó: “El que lo asesinó la verdad es un animal, habiendo tanto policía para poder cuidar a la gente, era mi hijo y yo ya no sé si voy a tener hijos. Con Graciela estamos realmente muy tristes, sólo queremos que se haga justicia”.

Los familiares cuentan que Fernando amaba el deporte y que incluso consideró estudiar para ser profesor de Educación Física. Le gustaba mucho el fútbol y era fanático de Boca. Su novia, que también estudia abogacía, se encontraba en Pinamar con sus padres al momento de la golpiza. Ellos fueron los primeros en viajar hasta Villa Gesell cuando se enteraron de la trágica noticia. Los jóvenes estaban de novios desde hace más de dos años y se habían conocido en la secundaria.
Once rugbiers de entre 18 y 21 años quedaron detenidos por el asesinato. El violento ataque incluso quedó registrado en varios videos que muestran cómo lo siguieron golpearon cuando ya estaba en el piso. La víctima fue trasladada en una ambulancia hasta el hospital Illia, de Villa Gesell, pero no logró sobrevivir. Cuando los médicos llegaron, ya no tenía pulso.
Los detenidos fueron identificados como Matías Franco Benicelli, de 20 años; Ayrton Michael Viollaz (20); Máximo Pablo Thomsen (20); Luciano Pertossi (18); Ciro Pertossi (19); Lucas Fidel Pertossi (20); Alejo Milanesi (20); Enzo Tomás Comelli (19); Juan Pedro Guarino (19), Blas Cinalli (18) y Pablo Ventura (18).
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