La vivienda del jubilado español encontrado muerto este lunes en la calle Anchoris 320 del barrio porteño de Barracas
La vivienda del jubilado español encontrado muerto este lunes en la calle Anchoris 320 del barrio porteño de Barracas

La autopsia realizada al cadáver del empresario español que fue asesinado en el barrio porteño de Barracas confirmó este miércoles que falleció asfixiado con una toalla y que había sido golpeado en la cabeza.

El Cuerpo Médico Forense de la Capital Federal llevó a cabo la necropsia a Felipe Alonso Fernández, la cual arrojó que la causa de la muerte fue “asfixia mecánica por sofocación”, ya que a la víctima le colocaron una toalla en la boca y cinta aisladora en el cuello.

Esta práctica también confirmó lo que el médico legista había advertido en la escena del crimen: que el empresario de 83 años había sufrido golpes en la cabeza y que la data de muerte era de alrededor de 24 horas antes del hallazgo, es decir que lo mataron el domingo.

Este último dato coincide con lo manifestado por un vecino llamado Rubén, que en diálogo con la prensa recordó que la última vez que vio a Fernández fue el domingo al mediodía, entre las 12 y 13, cuando se saludaron “con la mano, de vereda a vereda”.

El hombre, que vive en la cuadra de Anchoris al 300 y que fue testigo del procedimiento cuando la Policía revisó la escena del crimen, contó que el cadáver del español “estaba atado de pies y manos”.

El vecino también señaló que “había indicios de sangre” en varios ambientes, que “estaba toda la casa revuelta” y que allí “hicieron peritajes”.

"Era una persona muy reservada. No te puedo decir si se llevaron algo, si hubo plata”, dijo Rubén sobre su vecino y aclaró que los policías revisaron todo, pero “dinero no encontraron”.

“Tengo entendido que ya le habían robado, pero no te daba detalles, era una persona muy dura”, agregó el vecino, a la vez que remarcó que Fernández estaba “siempre activo” y “cruzaba de vereda a vereda para arreglar los camiones”.

En tanto, fuentes de la investigación indicaron que por orden del fiscal de la causa, Marcelo Roma, detectives de la División Homicidios de la Policía Federal realizaron este miércoles por la tarde una nueva inspección en la casa y en los galpones aledaños en busca de nuevas pruebas.

La principal hipótesis de los pesquisas es que se trató de un crimen en ocasión de robo, que el o los asesinos fueron a buscar algo puntual y que torturaron al anciano para que les revelara dónde tenía dinero.

La sospecha es que los asesinos entraron escalando por los techos y que utilizaron una barreta hallada en la propiedad para forzar una ventana y revisar uno de los ambientes.

Fernández era dueño de un taller de reparación de vehículos y de tres galpones, en uno de los cuales hay cuatro camiones que se estima que también le pertenecían.

Según las fuentes, también le alquilaba a una empresa de telefonía celular el espacio para una antena, por lo que recibía distintas sumas de dinero a través de diversos locadores.

La sobrina de Fernández, la única familiar que tiene, relató que el empresario había cobrado 120.000 pesos la semana pasada por el alquiler de un galpón y también habría percibido otro pago que no precisó, en concepto de 48 meses juntos de la renta de otro lugar.

En esa línea, se dispusieron distintas medidas de prueba, entre las que se investiga si tenía algún empleado que supiera sobre los montos de dinero que manejaba la víctima.

El crimen fue descubierto a las 11 de este martes en Anchoris 320 por su sobrina, quien fue a su domicilio porque no tenía noticias suyas desde el sábado último.

Como no le abría la puerta, la mujer dio aviso a unos empleados de un galpón lindero, quienes entraron y vieron el cuerpo del anciano tirado en el piso de la cocina, atado de pies y manos con cables y precintos.

Al revisar el baño, había manchas de sangre, tanto en la pared como en el lavatorio, y signos de que el hombre había sido allí atacado a golpes y trasladado o arrastrado unos metros.

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